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13 de marzo de 2013

Cómo interpretar los resultados del triple screening

En esta entrada voy a tratar de explicar lo que significan los resultados del triple screening, por si puede ayudar a alguien, y mi experiencia con esta maldita prueba.

¿Cómo interpretar los resultados del triple screening?
El triple screening sirve para determinar grupos de más riesgo de tener bebés con cualquier problema cromosómico: normalmente síndrome de down, síndrome de patau o síndrome de edwars,

Lo primero que tenemos que saber de esta prueba es que no es una prueba diagnóstica (es decir, no te dice si tienes algo o no lo tienes) sino que es una prueba de descarte.
Hace años se asumía que las mujeres embarazadas de más de 35 años tenían más probabilidad de tener estos problemas que las más jóvenes, y entonces a estas mujeres se les llevaba un seguimiento un poco diferente (amniocentesis y más controles). Ahora que la tecnología y las investigaciones han avanzado, han encontrado mejores marcadores que simplemente la edad de la madre, y estos son:

  • Ecografía de las 12 semanas en la que miden la translucencia nucal (cantidad de líquido que se acumula detrás de la nuca), y presencia de hueso nasal.
  • Analítica de sangre de la madre en la que miran 2 hormonas.
  • Edad de la madre

Teniendo en cuenta esas variables, y basándose en los estudios que han hecho sobre la población a lo largo de varios años, sacan una probabilidad de que el bebé tenga cualquiera de estos problemas. En base a esta probabilidad ya te dicen si estás en el grupo de riesgo (y entonces te tienen que hacer más estudios), o si la probabilidad es tan tan baja que no vale la pena hacer nada más. Es decir, el resultado del triple screening es una probabilidad, no te están diciendo si tu bebé tiene un problema, sino que te están diciendo si es recomendable hacer más pruebas o te mandan a tu casa tan tranquila porque todo parece estar bien.

Hace años ofrecían la amniocentesis a todas las mujeres mayores de 35 años y no la ofrecían a las menores de esa edad. La amniocentesis entraña sus riesgos, y por eso en lugar de hacerla de forma indiscriminada a todas las mujeres embarazadas pensaban que acertarían más si sólo se la hacían a las mayores de 35. Ahora en cambio son mucho más selectivos y sólo se la ofrecen a mujeres con marcadores más altos de 1/270 para síndrome de down o de 1/100 para edwars. Simplemente, ha cambiado el marcador de riesgo. La idea es: no vale la pena someter a todas las mujeres a una prueba que entraña un pequeño riesgo, así que, analicemos otros factores y hagamos esta prueba sólo a un grupo más pequeño de mujeres entre las que se concentra mayor número de casos. Los resultados del triple screening nos dan esos otros factores.

Cuando hacemos el triple screening nos dan 2 valores, que resultan de hacer cálculos con los resultados de esas pruebas que hemos comentado antes:

  • Probabilidad de síndrome de down. Si nos dan por ejemplo 1/95 tenemos que saber que, si pusiéramos en una habitación a 95 mujeres embarazadas con esos mismos resultados del triple screening, sólo una de ellas tendría un bebé con síndrome de down. Aunque un resultado de 1/5 pueda parecer demasiado alto, aun así debemos saber que hay 4 veces más probabilidades de que el bebé esté bien que de que tenga síndrome de down. El punto de corte (por debajo del cual el medico te ofrece normalmente más pruebas y por encima te manda a tu casa tan tranquila) está en 1/270.
  • Probabilidad de síndrome de edwars. Se mide exactamente igual. Aquí el punto de corte es de 1/100: por debajo de ese valor recomiendan hacer alguna prueba más, y por encima consideran que es tan improbable que es mejor olvidarse.

Por lo tanto, tenemos que saber que son puras estadísticas. Ningún valor nos asegura que el niño tenga problemas, igual que ningún valor del triple screening nos asegura que no los tenga.
Puede darnos un valor de 1/5 y tener 4 veces más probabilidades de que este sano de que no, y así pues tener un niño totalmente sano. Y puede darnos 1/10.000 y aun así saber que 1 de cada 10.000 mujeres que tenían ese resultado ha tenido un bebé con el problema. Te puede tocar, sea cual sea el resultado, y sólo la ammiocentesis te puede sacar de dudas.

En resumen, esta prueba simplemente te indica si la probabilidad es más alta y te recomiendan entonces seguir haciendo pruebas, o si tienes una probabilidad muy baja y lo mejor es que te vayas a casa ya y no molestes al bebé haciendo pruebas innecesarias.
Es una prueba fantástica para quedarte tranquila si todo ha salido bien, pero puede ponerte de los nervios si te indica unas probabilidades más altas, indicadoras de que es mejor que sigas haciéndote pruebas.

Al decidir tener un hijo tenemos que asumir desde el principio que esto de los problemas cromosómicos es una lotería, a cualquiera le puede tocar aunque sea improbable. Unos resultados más altos del triple screening lo único que indican es que en vez de 1 boleto para esta lotería (que es lo que te correspondía) has comprado 2, 3, o más: sigue siendo muy improbable que te toque, aunque claro, ahora has aumentado tus posibilidades en este maldito sorteo.



Mi experiencia con el triple screening: resultados buenos pero cercanos al límite del grupo de riesgo

Uno de los momentos más tensos que he tenido en lo que llevo de embarazo fue el momento de recoger los resultados del triple screening, en la semana 15 de embarazo.
Ahora, viéndolo con un poco de perspectiva creo que el problema de ese momento no fueron los resultados que obtuvimos (que no eran muy buenos del todo pero tampoco eran malos), sino la preparación previa para ese momento de recoger los resultados que era totalmente nula.

Aunque tu parte racional sea capaz de interpretar esos resultados y llegar a la conclusión de que las probabilidades de que el niño tenga síndrome de Down, de Edwars o cualquier otro sigan siendo muy bajas, ninguna futura mamá está preparada para que le digan que su niño puede venir con problemas, que esa probabilidad existe y es real, y te den incluso un número que justifica esa probabilidad. La parte emocional en estos temas siempre se impone, y contra eso no hay estadística o números que valgan, nuestra parte más pesimista siempre sale a la luz y las emociones en el embarazo se disparan de una forma espectacular. Da igual que tu cabeza sepa que 1 probabilidad entre 300 es muy baja, y que con esos número es casi imposible que te toque: saber que esa probabilidad está ahí causa terror.

En nuestro caso los resultados del triple screening fueron 1/317 para síndrome de down y 1/4000 para síndrome de Edwars y Patau.  Resultados de bajo riesgo, pero con un pero...

Seguramente si el médico nos hubiera dado esos resultados, hubiera dicho que no estábamos en el grupo de riego y nos hubiera mandado a casa, nos hubiéramos ido tan tranquilos y felices. Peeero... nos estuvo explicando que la probabilidad de síndrome de down era más alta de la que normalmente me correspondería por edad (29 años), que aunque no estaba dentro del grupo de alto riesgo sí que estaba muy cerca del límite, y que entonces en la ecografía de la semana 20 tendría que mirar al detalle si tenía problemas de corazón, si tenía un hueso más corto que otro... y empezó a darnos probabilidades que tendríamos entonces si encontraba cada una de las malformaciones que estaba contando en nuestro bebé. ¡Horror! En ese momento no podía más que imaginar a un pobre bebé con cada una de esas malformaciones. Aunque racionalmente 1/317 según la triple screening sé que es un valor bajo ¿quién puede estar tranquilo con esos pensamientos? En ese momento yo no podía más, los nervios me comían por dentro y me pasé varios días buscando desesperada información.

En mi caso, la ecografía de las 12 semanas en la que miden el pliegue nucal estaba normal, eran las hormonas que miden en sangre las que hacían subir los valores del triple screening.

Me ofrecieron la amniocentesis, aunque es una técnica que tiene riesgo. Para hacer la amniocentesis introducen una aguja a través de la tripa y extraen un poco de líquido amniótico. Analizando ese líquido que lleva células del bebé pueden saber si tiene cualquier problema cromosómico. Esta prueba (junto con otras también invasivas y con riesgo) son las únicas que te ofrecen garantía de detectar al 100% algunas de las enfermedades cromosómicas (síndrome de down, de edwars, ... y un montón más, aunque no todas). No obstante, es una prueba que entraña riesgos: en mi hospital por cada 200 veces que la realizaban, una mujer perdía el embarazo por esta causa. Es decir, la única prueba que puede ayudarte a descartar esas enfermedades también puede provocar que pierdas el bebé.

En nuestro caso decidimos no hacerla. La probabilidad de perder al bebé era 1/200 y la de que tenga síndrome de down era de 1/317: es decir, teníamos más probabilidades de perder un bebé sano si hacíamos la amniocentesis que de que tuviera síndrome de down. Además, tampoco habíamos pensado en ningún momento qué haríamos si salía positivo para síndrome de down: esa era una decisión que debíamos tomar y que ni siquiera nos habíamos planteado (¿para qué hacer una prueba con riesgo si no sabemos qué haríamos ante cada resultado?). Conozco casos de síndrome de down muy graves que no han sobrevivido a los 3 primeros meses por la cantidad de problemas que tuvieron y en los que todo ha sido sufrimiento y dolor, para el bebé y para toda la familia, con muchísimos problemas y un bebé totalmente intubado e inconsciente desde el primer día hasta su cercano final, algo que no le deseo a nadie pasar. Pero por suerte también conozco a chavales que han llevado una vida feliz y que son incluso casi independientes. ¿Cómo tomar una decisión así sin conocer más? No me veo tomando esa decisión.
Además, nos explicó que la amniocentesis completa tardaba 4 semanas en tener los resultados de todos los marcadores.

En fin, que creo que en este caso el ginecólogo nos explicó esto muy bien. Nos dijo que, viendo que no eran valores altos, lo mejor sería en este caso esperar a la semana 20 a la ecografía. En esa ecografía podía encontrar todas esas malformaciones (sí, eso queda ahí), pero también podía encontrar que estaba todo correcto. En caso de que encontrara algo sospechoso, aun estaríamos a tiempo si queríamos de hacer una amniocentesis rápida (que mira sólo 3 marcadores: los más frecuentes, down, sexual y edwars), y en la que obtienen los resultados en sólo 2 días. En cambio, en caso de que no encontrara nada alarmante en esa ecografía, las probabilidades nos iban a bajar muchísimo (llegarían a 1/800), y entonces sería el momento de olvidarnos por completo de los resultados del triple screening.

Así que teníamos 2 opciones: esperar a la semana 20 y cruzar los dedos para que la ecografía saliera todo bien y en ese caso quedarnos tranquilos (o tener que posponer la decisión si salía algo mal); o bien hacer la amniocentesis, una prueba con riesgo para el bebé con la que tardaban 4 semanas en obtener los resultados (es decir, hasta la semana 20 también), pero que nos iba a dar certeza absoluta.

Al final tomamos la decisión tercera (¡eh, esa no salía!): decidimos esperar. Racionalmente no tenía sentido asumir un riesgo de perderlo de 1/200 si el riesgo de problemas era 1/317 y encima no habíamos ni siquiera pensado qué hacer si daba positivo (probablemente seguiríamos adelante). Perooo... pensamos que la semana 16 era buen momento para hacer una ecografía aunque fuera por lo privado, en la que pudiéramos ver que lo que se veía en ese momento estuviera bien y nos tranquilizara un poco hasta que llegara la ahora temida semana 20. Ya os conté que la ecografía de la semana 16 nos fue fenomenal para calmar los miedos y asegurarnos de que hay un montón de cosas que no van a aparecer en la semana 20. Así supimos que si bien no sabremos si tiene síndrome de down o no hasta que nazca, al menos sabemos que tendrá el corazón perfectamente, que tiene 5 dedos en cada mano, que las medidas de momento son normales, que no tiene ninguna malformación apreciable... y que si en la semana 20 todo sigue así de bien tendremos una probabilidad más despreciable aun de la que tenemos ahora ¡otra cosica es!

Si me volviera a quedar embarazada no sé muy bien si querría hacerme esta prueba. Creo que lo primero que tendría que hacer es decidir con mi marido qué haríamos en caso de que nos diagnosticaran cualquier problema: no tiene ningún sentido pasar por todo eso si sabes seguro que vas a seguir adelante. Es cierto que si las probabilidades salen muy muy bajas te quedas muy tranquila (imagino), pero a poco que salga un valor un poquito más alto (aunque siga siendo muy improbable), no paras de darle vueltas a la cabeza y a ponerte de los nervios. En fin, esta es la doble cara de la prueba del triple screening.

1 comentarios:

Eva on 13 de marzo de 2013 14:02 dijo...

A mi los resultados que me dieron al principio fueron de 1/44 y el médico nos dijo que "había" que hacer la amniocentesis. Ni siquiera nos dijo que es una prueba opcional y que la haces si quieres. Y nos mandó directos a alto riesgo, insistió mucho que era por la edad pero nos mandó a alto riesgo y nos "receto" la amniocentesis.

Estuvimos informándonos y los resultados de las pruebas, excepto la edad (43 años) eran perfectamente normales, decidimos que a pesar de esa "obligación" que nos imponía el médico no hacerla.

Y cuando llegamos a alto riesgo resulta que vuelven a meter bien los datos porque el médico había puesto mal la fecha en que se hizo el análisis, en lugar de poner la fecha de extracción de sangre puso la fecha del día, claro los resultado no eran los mismos.

Resultado 1/525 de alto riesgo nada, nos devolvieron a "embarazo normal" y para casa.

Evidentemente salimos contentísimos, pero no dejo de preguntarme que hubiera pasado si llega a ser al revés...

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