Ya hemos llegado a las 21 semanas de embarazo.
Esta semana fuimos a hacer la ecografía de las 20 semanas de embarazo. Fue muy emocionante, íbamos con un poco de miedo pero todo salió genial: el bebé se ha formado casi completamente, y parece sano y fuerte. Todo estaba perfecto y ahora ya estoy super tranquila. Otra vez no paraba de moverse así que el ginecólogo tuvo que echarle paciencia.
También han cambiado los movimientos del bebé. Si la semana pasada ya estaba segura de que era el bebé lo que se movía, ahora estoy segura de que no para. Los movimientos ahora son muy fuertes, y muchas veces al día. Su papá ya lo ha podido notar y hasta se ha sorprendido de la fuerza que tiene ya. Durante el día me gusta mucho notarlo, es una buena señal y me alegra cada vez que lo siento. Ahora bien... por las noches ¿por qué no parará un ratito? por la noche se acelera y no para. Es un poco complicado dormir con este pequeño brutote en la tripa sin parar toda la noche, y me despierto a veces sobresaltada con sus movimientos.
Hemos empezado a mirar carritos de bebé. De esto ya escribiré más porque es todo un mundo.
Y ahora llevo todas las vacaciones con un resfriado tremendo que no consigo superar. Espero que se vaya pronto. De momento esta semana entre una cosa y otra tampoco ha sido nada activa: no he salido a andar ni un día. Me había decidido a salir a andar casi todos los días, a ver si retomo... con el cambio de hora (qué bien me sienta este cambio) espero que me de tiempo por la noche a salir un poquito más rato al hacerse de noche más tarde.
En fin, las semanas siguen sumando, y ya llevamos una más. ¡Cada vez queda menos!
Bebés y maternidad: desde el embarazo, el nacimiento del bebé y sus primeros días.
Primeras patadas del bebé
Entre las semanas 16 a 22 del embarazo es normal empezar a sentir las primeras patadas del bebé.
Estas patadas son percibidas de forma diferente por cada mujer, e incluso, siguen diferente patrón en cada uno de los embarazos de una misma mujer.
El momento en el que sintamos las primeras pataditas del bebé depende de muchos factores:
Estas patadas son percibidas de forma diferente por cada mujer, e incluso, siguen diferente patrón en cada uno de los embarazos de una misma mujer.
El momento en el que sintamos las primeras pataditas del bebé depende de muchos factores:
- Si somos mamás primerizas tardaremos más en sentirlas. En cambio, mamás con más de un embarazo a cuestas notan las patadas mucho antes y las saben identificar como tal antes.
- Si es una mamá tirando a gordita u obesa tardará un poquito más en notar las patadas del bebé que las mamás más delgaditas.
- Depende del bebé y el nivel de movilidad que tenga. Hay algunos bebés que se mueven mucho más que otros.
Ten en cuenta que cuando empezarás a sentir las patadas del bebé el útero está todavía muy bajo. Aunque tu tripa parezca un balón, piensa que el bebé está por debajo del ombligo aun, y es ahí donde lo notarás moverse.
Las sensaciones son nuevas y nos sorprenden e incluso pueden asustarnos si las patadas del bebé son muy fuertes, pero no debes asustarte: el bebé no puede romper la bolsa amniótica (está hecha a prueba de niños).
Al principio apenas notarás esos movimientos y patadas del bebé, pero en pocas semanas verás como van ganando fuerza y las empiezas a sentir más veces a lo largo del día. No te asustes si las primeras veces no lo notas todos los días, es normal. Las primeras semanas que lo notas es normal que no sientas más que los movimientos más fuertes. Piensa que hasta ahora se estaba moviendo, pero el líquido amortigua mucho los movimientos y por eso no lo notabas, y ahora lo que estás notando son sólo los más fuertes, pero el bebé se sigue moviendo aunque no lo sientas.
Ten en cuenta que el bebé lleva ritmos diferentes a los tuyos: duerme y se despierta a ratos. Es normal que no lo sientas en unas horas y luego empiece a moverse de nuevo. También se va a mover mientras duermes (o mientras intentas dormir y el bebé no te deja).
También debes saber que es más frecuente notarlo cuando estás haciendo reposo, y justo después o durante las comidas, sobre todo cuando acabas de comer algo dulce.
No solo notarás patadas del bebé: muchas veces podrás notar cómo se da la vuelta, o cómo hace otros movimientos. A veces es difícil diferenciar cada movimiento.
En mi caso de mamá primeriza empecé a notar "algo" en la semana 19, pero aun no estaba segura del todo de que fuera el bebé y no fueran gases o las tripas haciendo la digestión. Otras veces pensaba que estaba notando al bebé, pero de pronto me daba cuenta de que seguía el ritmo de mis latidos y realmente notaba mis pulsaciones en la zona del útero y no al bebé. Eran movimientos muy leves y que tampoco resultaban muy diferentes de unos gases. Muchas mamás dicen que los primeros movimientos del bebé se sienten como mariposas, pero eso no tenía nada que ver con mariposas. Otras dicen que parecen palomitas de maíz, y ahí sí que puede ser que tenga algo de parecido, pero sólo en el sentido de que se sienten como unos movimientos que parecen surgir de la nada dentro de la tripa, aunque con una sensación muy diferente. Eran más bien toquecitos en la tripa. Bueno, el caso es que llegada la semana 20 ya estaba completamente segura de que eso eran las patadas del bebé, era capaz de reconocerlas y diferenciarlas en ese momento de otros movimientos. Aun así, en la semana 20 de embarazo aun eran poco frecuentes, ya que sólo era capaz de notarlas una vez al día (después de cenar mientras estaba en el sofá) y no todos los días.
Y llegamos a la semana 21, en la que ya no hay ninguna duda de las patadas del bebé, y el pequeñajo ha cogido tanta tanta fuerza que se notan mucho y fuertes. El papá las ha podido sentir y hasta se ha sorprendido de lo fuertes que son las patadas de nuestro peque. Alguna vez son en la vejiga y me dan más ganas aun de ir al baño. Yo alguna vez me he llegado a asustar un poco pensando que me va a romper algo dentro de poco como siga así cuando sea más grande y fuerte (paranoias mías, jeje). Ahora las patadas del bebé las notamos bastantes veces al cabo del día... y de la noche: ¡menudas fiestas se monta el peque cuando intento dormir! Aun no son dolorosas, pero sí que me hacen botar alguna vez que me pillan desprevenidas.
Es genial notar las patadas del bebé. Es una forma de saber que el bebé está bien. Una vez que se empiezan a sentir las patadas todos los días recomiendan llevar un poco de control e ir al médico si cambia bruscamente el patrón (si no lo hemos notado en todo un día por ejemplo). Hasta ahora teníamos que creernos que el bebé estaba ahí, pero ahora tenemos la absoluta certeza y hasta parece saludarnos con sus pataditas y cabriolas todos los días.
Canciones para embarazadas (IV): Auxi va
¡Ya llegan las vacaciones! ¡arriba ese ánimo!
Os traigo otra canción más para la colección de canciones para futuras mamás.
Auxi va, de Antonio de Pinto:
Podéis ver todas las canciones en este enlace: canciones para embarazadas.
Os traigo otra canción más para la colección de canciones para futuras mamás.
Auxi va, de Antonio de Pinto:
Podéis ver todas las canciones en este enlace: canciones para embarazadas.
Ecografía de las 20 semanas de embarazo
A las 20 semanas de embarazo se hace la ecografía más importante de todas: una ecografía morfológica, en la que se miran todos los órganos, los huesos, y todo. Es en este momento cuando el bebé está prácticamente formado y es ya un poquitín más grande, y por eso es el momento indicado para esta ecografía, porque se ve todo bastante bien y puede ayudar a descartar o confirmar cualquier malformación o problema en el desarrollo.
A nosotros nos ha tocado hoy ir a hacer esta ecografía de las 20 semanas, y ¡estaba todo perfecto!, menudo subidón. La verdad es que iba con algo de miedo. Hoy podía ser un día fantástico que disipara los miedos que aun nos quedaban después de los resultados ni buenos ni malos del triple screening, o podía ser un día para pasar a la historia como uno de los peores de mi vida. Por suerte, estaba todo bien y el bebé está perfecto.
Esta ecografía es obligatoria, y junto con la de la semana 12 y la de la semana 33, es una de las 3 que se hacen ahora por la Seguridad Social. En la semana 12 miraban sobre todo el pliegue nucal y la presencia de hueso nasal (es la ecografía del triple screening), y la última ecografía que nos quedará será para determinar cómo ha crecido y cómo se prepara el parto.
Esta ecografía de la semana 20 es siempre a través del abdomen. Nos han hecho firmar un consentimiento en donde además nos informaban de todo lo que iban a mirar y de que es una prueba más, que es capaz de detectar muchas cosas, pero no todas. Es una prueba indolora, aunque esta vez ha tenido que apretar un poquito más en la tripa (más que la última vez, o al menos se notaba más), y ha tenido que darme un meneo un poco brusco en un momento que el peque no paraba de taparse y no le dejaba ver lo que necesitaba. Nos han mirado un montón de cosas, que me acuerde ahora:
A nosotros nos ha tocado hoy ir a hacer esta ecografía de las 20 semanas, y ¡estaba todo perfecto!, menudo subidón. La verdad es que iba con algo de miedo. Hoy podía ser un día fantástico que disipara los miedos que aun nos quedaban después de los resultados ni buenos ni malos del triple screening, o podía ser un día para pasar a la historia como uno de los peores de mi vida. Por suerte, estaba todo bien y el bebé está perfecto.
Esta ecografía es obligatoria, y junto con la de la semana 12 y la de la semana 33, es una de las 3 que se hacen ahora por la Seguridad Social. En la semana 12 miraban sobre todo el pliegue nucal y la presencia de hueso nasal (es la ecografía del triple screening), y la última ecografía que nos quedará será para determinar cómo ha crecido y cómo se prepara el parto.
Esta ecografía de la semana 20 es siempre a través del abdomen. Nos han hecho firmar un consentimiento en donde además nos informaban de todo lo que iban a mirar y de que es una prueba más, que es capaz de detectar muchas cosas, pero no todas. Es una prueba indolora, aunque esta vez ha tenido que apretar un poquito más en la tripa (más que la última vez, o al menos se notaba más), y ha tenido que darme un meneo un poco brusco en un momento que el peque no paraba de taparse y no le dejaba ver lo que necesitaba. Nos han mirado un montón de cosas, que me acuerde ahora:
- El corazón, con todos los ventrículos y aurículas, y las arterias y venas que salían y entraban. El ritmo del corazón (nuestro peque iba a 150 latidos por minuto!).
- El cerebelo y el cerebro.
- El tamaño de la cabeza.
- Que no tuviera líquido en la cabecita (hidrocefalia)
- Que no tuviera espina bífida, y que los huesos de la columna estuvieran bien.
- El tamaño de los huesos (húmero, brazo, ...), y que estuvieran todos.
- El tamaño del hueso nasal.
- Que tuviera todos los dedos y todas las falanges en los dedos.
- Que no tuviera el labio leporino y que no estuviera todo el rato con la boca abierta (el peque la iba abriendo y cerrando).
- Los riñones (y los conductos hasta los mismos) y el estómago.
- Ha medido un montón de distancias entre diferentes partes y ha comprobado que estuvieran dentro de los límites considerados normal.
- Que la placenta y el cordón umbilical estuvieran bien, el tamaño y la posición. Que no hubiera elementos extraños (quistes u otros) en el útero.
- Que el bebé se moviera de forma normal.
- Nos ha confirmado que es un niño.
- El tamaño del cuello del útero (esto ha sido al final y con otro aparato vía vaginal, el mismo que usó al hacer la ecografía de confirmación del latido).
- Además de esto ha mirado muchas cosas más... nos ha explicado las principales, pero le hemos visto mirar y medir más cosas.
La verdad que es una pasada lo que se ha avanzado en pocos años en el tema de ecografías y diagnóstico por imagen. Parece increíble cómo pueden ver de forma tan sencilla e inocua todo lo que pasa ahí dentro.
Me ha encantado que, aunque yo no veía la imagen, el papá sí que la podía ver, y el ginecólogo iba diciendo en voz alta todo lo que iba viendo. ¡menuda diferencia con el ginecólogo rancio que nos tocó a las 12 semanas y que no nos dijo ni mu!. Esta vez he estado super tranquila desde el primer momento oyendo sus explicaciones. Al final me ha girado la pantalla y ha vuelto a hacer un rápido repaso por todo el cuerpo para que yo lo viera mientras me ha explicado cada parte de las principales (brazos, piernas, manos y pies, corazón, cabeza, ...).
El diagnóstico: una ecografía altamente satisfactoria. Todo está bien. Va a ser un poquito cabezón (esperaba que esta herencia que le hemos dejado de cabeza grande no se hiciera patente hasta que hubiera salido, jeje), y muy trasto (no paraba de moverse).
Así que estoy super contenta y muy tranquila ya. La ecografía de las 16 semanas me había tranquilizado mucho, pero aun había que esperar hasta hoy para relajarnos del todo.
Así que ahora empieza la siguiente etapa: esa en la que no tenemos que preocuparnos mas que de engordar y de que el pequeñajo aguante ahí dentro el máximo tiempo posible.
Como todo estaba bien en la ecografía de las 20 semanas, ahora, si todo sigue sin altercados, no volveré a ver al ginecólogo hasta la semana 28.
Semana 20 de embarazo
Por fin hemos llegado a la semana 20: justo la mitad del embarazo.
El camino recorrido hasta aquí se ha hecho largo, muy largo. Parece que el tiempo no pasa cuando estás esperando. Pero ahora de repente, todo cambia, la cuenta atrás empieza a tomar más sentido y todo se hace más palpable.
Esta última semana ha habido una novedad importante: ya he podido sentir la bebé segura de que era el bebé. Las semana anterior (semana 19 de embarazo) ya lo había notado, pero en ese momento aun no estaba segura de que eso fuera el bebé. Ahora sí, no hay ninguna duda. Se mueve varias veces al día, sobre todo después de las comidas, y con bastante más fuerza que las semanas anteriores. Noto como se gira y también algo que parecen patadas (o cabezazos, a saber, jeje). Es verdad que da mucha tranquilidad notar que se mueve, y saber que sigue ahí y que está bien. Es una sensación muy bonita, indescriptible...
La tripa sigue creciendo de forma descomunal. Creo que no es normal semejante tripa con sólo 20 semanas de embarazo, aunque igual al ser pequeñita y delgada es que el efecto visual parece mayor. He empezado a tener problemas serios de vestuario (¿por qué me compraría estos años pasados tanta ropa ajustada?). Parezco una bola ya, y a nadie le queda la menor duda de que estoy embarazada, aunque lleve ropa ancha. Incluso algunos al preguntarme de cuánto estaba me han preguntado si son gemelos... en fin, que espero que ahora crezca de forma más moderada, porque sino no sé dónde me voy a meter en agosto. El ombligo me empieza a hacer cosas raras (se ha puesto casi a ras). Hasta ahora no había cogido peso, y de repente en 3 semanas creo que me he engordado del orden de 2.5 kg.
Respecto a sensaciones, es curioso: entre la tripa y notar los movimientos, ahora ya puedo decir que me siento embarazada. Hasta ahora no lo había asumido del todo. Es algo que está ahí y lo sabes pero que no lo sientes. Era una sensación de estar enferma y cansada pero poco más. Ahora empiezo a ser realmente consciente de la vida que se está desarrollando dentro de mí.
Ahora empezamos la siguiente semana, que esperemos que sea tranquila. Nos espera la ecografía de las 20 semanas. Y la verdad que la espero con ganas pero también con algo de miedo y nervios por que todo esté bien. Si en esta ecografía sale todo bien nos podremos olvidar del ginecólogo una temporadita (las siguientes visitas son sólo con la matrona). Esta es la ecografía más importante de todo el embarazo, ya que se confirma si se ha formado todo bien o si hay algún problema. Luego sólo nos quedará la última, que ya es de control para preparar el parto.
Por lo demás, el embarazo sigue igual: me canso enseguida, aunque ya he podido salir más a menudo a hacer mini-paseos andando; y aun tengo algún que otro mareo por las mañanas, pero sin importancia. Hemos empezado a pensar que tendremos que empezar a mirar carritos y cunas con calma: hay muchos modelos que comparar y tampoco quiero agobiarme a última hora. El nombre del bebé aun no lo hemos decidido y lo tenemos un poco en punto muerto.
Bueno, sólo me queda cruzar los dedos hasta el martes, que es la ecografía. ¡Si todo sale bien tendremos que celebrarlo!
El camino recorrido hasta aquí se ha hecho largo, muy largo. Parece que el tiempo no pasa cuando estás esperando. Pero ahora de repente, todo cambia, la cuenta atrás empieza a tomar más sentido y todo se hace más palpable.
Esta última semana ha habido una novedad importante: ya he podido sentir la bebé segura de que era el bebé. Las semana anterior (semana 19 de embarazo) ya lo había notado, pero en ese momento aun no estaba segura de que eso fuera el bebé. Ahora sí, no hay ninguna duda. Se mueve varias veces al día, sobre todo después de las comidas, y con bastante más fuerza que las semanas anteriores. Noto como se gira y también algo que parecen patadas (o cabezazos, a saber, jeje). Es verdad que da mucha tranquilidad notar que se mueve, y saber que sigue ahí y que está bien. Es una sensación muy bonita, indescriptible...
La tripa sigue creciendo de forma descomunal. Creo que no es normal semejante tripa con sólo 20 semanas de embarazo, aunque igual al ser pequeñita y delgada es que el efecto visual parece mayor. He empezado a tener problemas serios de vestuario (¿por qué me compraría estos años pasados tanta ropa ajustada?). Parezco una bola ya, y a nadie le queda la menor duda de que estoy embarazada, aunque lleve ropa ancha. Incluso algunos al preguntarme de cuánto estaba me han preguntado si son gemelos... en fin, que espero que ahora crezca de forma más moderada, porque sino no sé dónde me voy a meter en agosto. El ombligo me empieza a hacer cosas raras (se ha puesto casi a ras). Hasta ahora no había cogido peso, y de repente en 3 semanas creo que me he engordado del orden de 2.5 kg.
Respecto a sensaciones, es curioso: entre la tripa y notar los movimientos, ahora ya puedo decir que me siento embarazada. Hasta ahora no lo había asumido del todo. Es algo que está ahí y lo sabes pero que no lo sientes. Era una sensación de estar enferma y cansada pero poco más. Ahora empiezo a ser realmente consciente de la vida que se está desarrollando dentro de mí.
Ahora empezamos la siguiente semana, que esperemos que sea tranquila. Nos espera la ecografía de las 20 semanas. Y la verdad que la espero con ganas pero también con algo de miedo y nervios por que todo esté bien. Si en esta ecografía sale todo bien nos podremos olvidar del ginecólogo una temporadita (las siguientes visitas son sólo con la matrona). Esta es la ecografía más importante de todo el embarazo, ya que se confirma si se ha formado todo bien o si hay algún problema. Luego sólo nos quedará la última, que ya es de control para preparar el parto.
Por lo demás, el embarazo sigue igual: me canso enseguida, aunque ya he podido salir más a menudo a hacer mini-paseos andando; y aun tengo algún que otro mareo por las mañanas, pero sin importancia. Hemos empezado a pensar que tendremos que empezar a mirar carritos y cunas con calma: hay muchos modelos que comparar y tampoco quiero agobiarme a última hora. El nombre del bebé aun no lo hemos decidido y lo tenemos un poco en punto muerto.
Bueno, sólo me queda cruzar los dedos hasta el martes, que es la ecografía. ¡Si todo sale bien tendremos que celebrarlo!
Pensando en hacer las primeras compras del bebé
Pensábamos que haríamos las primeras compras del bebé cuando llegara la primavera, en abril o mayo. Era un buen momento en el que aun faltarían unos meses para la llegada del bebé y podríamos hacer las compras con mucha calma, estando yo aun bien y con el tiempo suficiente para encargar todo (me han dicho que los carritos de algunas marcas tardan unos 2 meses en traerlos!). Era un momento prudente para comprar todo tranquilamente y tenerlo a tiempo en el peor de los casos (que sería que naciera prematuro).
El caso es que hasta ese momento teníamos algo de dinero destinado a ese fin en el banco. Peeero... con el tema de Chipre y el convencido pensamiento de que eso mismo que les está pasando a los chipriotas nos va a pasar antes o después en España, hemos decidido que no es buen momento para tener dinero en el banco. Así que hemos aprovechado esta semana para amortizar un poco de hipoteca y decidir fundirnos el dinero ahorrado cuanto antes. Así cuando vengan los señores de traje negro y corbata a robarnos a nuestras cuentas corrientes al menos encontrarán menos donde robar, jeje. De esta forma no tendremos casi dinero en el banco, pero tendremos un maravilloso carrito, una fantástica cuna y una flamante silla de coche en casa en poquito tiempo.
La gran sorpresa... ¡esto de los artículos de bebé es un mundo!, y un mundo complicadísimo. Por ejemplo, hay carritos de 2-3 piezas desde 300 hasta 1.500 euros, y es imposible acertar cuál es mejor: unos pesan menos, otros se pliegan de una forma u de otra, otros tienen ruedas grandes, otros se gira la sillita hacia la mamá... cada uno tiene un sistema de sujección de una forma, cada uno tiene un tamaño, los tejidos de cada uno son diferentes, la estructura es de una forma... la lista de características a valorar parece crecer cuanto más miras. Encima, en este ejemplo del carrito, me he dado cuenta de que depende muchísimo de cada persona: cada uno agradece unos detalles u otros. Así pues, lo primero que nos hemos planteado es hacer una pequeña lista con las características imprescindibles y las deseables. Mientras tanto, tengo la sensación de ir un poco a ciegas en la elección.
Con la cuna pasa parecido. En nuestro caso queremos una cuna de colecho (esas cunas que se juntan con la cama de los padres). ¡por lo menos hemos escogido la modalidad, jeje!. En este caso además del modelo tenemos que escoger dónde comprarla, porque la diferencia de precio entre unos sitios y otros es considerable.
Respecto a la sillita de seguridad del coche tenemos que pensarlo aun. Hay algunos carritos que ya vienen con el grupo 0+ incorporado, y de todos modos igual es una de las cosas que podemos heredar de los sobrinos.
Luego hay gran cantidad de cositas pequeñas: biberones, cambiador, bañera, sábanas, algún mueble pequeño.... que no cuestan mucho dinero pero son taaantas taaantas cositas que al final va a suponer un desembolso bastante considerable. Estas cosas las vamos a dejar casi hasta el último momento, ya que muchas seguro que las heredamos, otras es fácil que nos las regalen los conocidos, etc. Además, al no suponer un desembolso tan grande no hay que pensárselo tanto y las suelen tener en las tiendas sin necesidad de encargo previo. Aquí sí que queremos hacer primero una buena lista de lo que necesitamos, porque me da la sensación de que gran parte de los artículos de bebé de las tiendas luego son cacharros que no se usan apenas. Así pues, compraremos lo imprescindible al principio y si luego vamos viendo que hay alguna de las otras cosas que nos puede ser útil ya iremos ampliando sobre la marcha.
En total, la "cuenta gorda" (y espero que muy muy conservadora) que hemos hecho es que 2.000-3.000 euros nos vamos a dejar entre una cosa y otra.
En fin, que comenzamos la ronda de mirar y comparar mucho antes de lo esperado, con la esperanza puesta en tener buen ojo y comprar sólo lo imprescindible. ¡os iré contando!
Relacionados:
El caso es que hasta ese momento teníamos algo de dinero destinado a ese fin en el banco. Peeero... con el tema de Chipre y el convencido pensamiento de que eso mismo que les está pasando a los chipriotas nos va a pasar antes o después en España, hemos decidido que no es buen momento para tener dinero en el banco. Así que hemos aprovechado esta semana para amortizar un poco de hipoteca y decidir fundirnos el dinero ahorrado cuanto antes. Así cuando vengan los señores de traje negro y corbata a robarnos a nuestras cuentas corrientes al menos encontrarán menos donde robar, jeje. De esta forma no tendremos casi dinero en el banco, pero tendremos un maravilloso carrito, una fantástica cuna y una flamante silla de coche en casa en poquito tiempo.
La gran sorpresa... ¡esto de los artículos de bebé es un mundo!, y un mundo complicadísimo. Por ejemplo, hay carritos de 2-3 piezas desde 300 hasta 1.500 euros, y es imposible acertar cuál es mejor: unos pesan menos, otros se pliegan de una forma u de otra, otros tienen ruedas grandes, otros se gira la sillita hacia la mamá... cada uno tiene un sistema de sujección de una forma, cada uno tiene un tamaño, los tejidos de cada uno son diferentes, la estructura es de una forma... la lista de características a valorar parece crecer cuanto más miras. Encima, en este ejemplo del carrito, me he dado cuenta de que depende muchísimo de cada persona: cada uno agradece unos detalles u otros. Así pues, lo primero que nos hemos planteado es hacer una pequeña lista con las características imprescindibles y las deseables. Mientras tanto, tengo la sensación de ir un poco a ciegas en la elección.
Con la cuna pasa parecido. En nuestro caso queremos una cuna de colecho (esas cunas que se juntan con la cama de los padres). ¡por lo menos hemos escogido la modalidad, jeje!. En este caso además del modelo tenemos que escoger dónde comprarla, porque la diferencia de precio entre unos sitios y otros es considerable.
Respecto a la sillita de seguridad del coche tenemos que pensarlo aun. Hay algunos carritos que ya vienen con el grupo 0+ incorporado, y de todos modos igual es una de las cosas que podemos heredar de los sobrinos.
Luego hay gran cantidad de cositas pequeñas: biberones, cambiador, bañera, sábanas, algún mueble pequeño.... que no cuestan mucho dinero pero son taaantas taaantas cositas que al final va a suponer un desembolso bastante considerable. Estas cosas las vamos a dejar casi hasta el último momento, ya que muchas seguro que las heredamos, otras es fácil que nos las regalen los conocidos, etc. Además, al no suponer un desembolso tan grande no hay que pensárselo tanto y las suelen tener en las tiendas sin necesidad de encargo previo. Aquí sí que queremos hacer primero una buena lista de lo que necesitamos, porque me da la sensación de que gran parte de los artículos de bebé de las tiendas luego son cacharros que no se usan apenas. Así pues, compraremos lo imprescindible al principio y si luego vamos viendo que hay alguna de las otras cosas que nos puede ser útil ya iremos ampliando sobre la marcha.
En total, la "cuenta gorda" (y espero que muy muy conservadora) que hemos hecho es que 2.000-3.000 euros nos vamos a dejar entre una cosa y otra.
En fin, que comenzamos la ronda de mirar y comparar mucho antes de lo esperado, con la esperanza puesta en tener buen ojo y comprar sólo lo imprescindible. ¡os iré contando!
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Alimentos prohibidos en el embarazo
Aquí va un recopilatorio de todos los alimentos "prohibidos" para las embarazadas.
Antes de quedarme embarazada había oído muchas veces que las embarazadas no podían comer jamón. Ilusa de mí, hasta que no me quedé embarazada pensaba que eso era la peor (y casi la única) restricción. Pero ahora tengo una lista grandísima de alimentos que no puedo tomar por diferentes razones. Me he convertido en la persona "rarita" que cuando le invitan a comer comprueba antes todos los etiquetados de la comida mientras se cocina. En fin, que como es sólo temporal, tampoco me va a pasar nada por dejar de comer jamón durante 9 meses (ya me compraré una maza entera para mí sola después del parto, jeje). Aunque sea poco probable coger ninguna de estas enfermedades, prefiero ser cuidadosa y precavida, no me perdonaría haber comido algo que pudiera afectar al bebé.
Cuando empezamos a leer esta enorme lista de alimentos prohibidos, al principio es un poco lioso, por eso es importante conocer las posibles enfermedades por las que no se recomienda cada uno de estos alimentos, ya que con algunas (como la toxoplasmosis) depende de la inmunidad previa de la embarazada (de si ya ha pasado la enfermedad o no).
Tampoco tenemos que obsesionarnos con esto, porque sino no podríamos comer de nada, simplemente conocer los riesgos de cada alimentos e intentar tener en cuenta la lista al hacer la compra. Si nos fijamos bien básicamente se trata de cocinar bien los alimentos y de fijarnos en el etiquetado al hacer la compra.
Tampoco tenemos que obsesionarnos con esto, porque sino no podríamos comer de nada, simplemente conocer los riesgos de cada alimentos e intentar tener en cuenta la lista al hacer la compra. Si nos fijamos bien básicamente se trata de cocinar bien los alimentos y de fijarnos en el etiquetado al hacer la compra.
Las principales enfermedades relacionadas con la alimentación que nos afectan especialmente durante el embarazo son:
Toxoplasmosis:
Esta enfermedad es leve para la mayoría de las personas, pero cuando estamos embarazadas puede afectarnos: puede provocar abortos, malformaciones o diferentes complicaciones.
En la primera analítica de sangre que se hace al confirmar el embarazo se suele pedir la prueba de la inmunidad. Si la embarazada no la ha pasado nunca, entonces tendrá que tener cuidado con este parásito. Si ya la ha pasado anteriormente, tendrá anticuerpos y no tendrá riesgo de contagiarse durante el embarazo.
La toxoplasmosis se mata al cocinar los alimentos, con calor. Por eso el proceso de evitarla en los alimentos se basa en: 1) cocinar bien los alimentos y 2) lavar bien los que no se vayan a cocinar.
En la primera analítica de sangre que se hace al confirmar el embarazo se suele pedir la prueba de la inmunidad. Si la embarazada no la ha pasado nunca, entonces tendrá que tener cuidado con este parásito. Si ya la ha pasado anteriormente, tendrá anticuerpos y no tendrá riesgo de contagiarse durante el embarazo.
La toxoplasmosis se mata al cocinar los alimentos, con calor. Por eso el proceso de evitarla en los alimentos se basa en: 1) cocinar bien los alimentos y 2) lavar bien los que no se vayan a cocinar.
- Lavar bien las frutas y verduras que vayamos a comer crudas y sin pelar: lechuga, tomate, fresas, ... Tenemos que cuidar especialmente aquellas que estén en contacto con la tierra (por ejemplo, las zanahorias las podemos pelar o limpiar bien si la vamos a comer cruda). A la hora de lavar las frutas y verduras, tenemos varias opciones: echar una gotita de lejía en el agua (con cuidado para que sólo sea una gotita); usar un producto especial para lavar vegetales (que venden en los supermercados) y que se disuelve en el agua; o bien, ya que el agua del grifo está clorada, podemos limpiar bien y quitar la tierra y dejar luego un buen rato en agua del grifo (clorada) las verduras (en este caso debemos dejar las frutas o verduras al menos 5 minutos). La lechuga que viene en bolsas ya prelavada normalmente ha sido sometida a procesos de limpieza bastante estrictos y no suele presentar problemas para que la comamos directamente tal y como sale de la bolsa.
- Cocinar bien la carne y el pescado. Se acabó lo de comer la carne "poco hecha" o "al punto". Ahora todo debe estar bien cocinado. El calor del cocinado mata la toxoplasmisis.
- Los embutidos de carne crudos están prohibidos si no has pasado la toxoplasmosis: jamón serrano, chorizo, salami ... En cambio sí que podemos comer embutidos cocinados, como el jamón york o el fiambre de pechuga de pavo. Los embutidos crudos sí que los podemos comer si los cocinamos antes (pasamos el jamón serrano por la plancha o cocinamos el chorizo junto a las lentejas por ejemplo).
- Beber sólo agua con garantías, es decir, o bien clorada (agua del grifo) o mineral. No debemos beber agua de fuentes naturales o sin clorar (por el riesgo de toxoplasmosis pero también porque nos puede provocar diarrea).
Y aunque no tenga que ver con la alimentación, pero sí con la toxoplasmosis:
- Usar guantes si vamos a trabajar con tierra y lavar luego bien las manos. Tener cuidado de no llevarnos las manos a la boca mientras tenemos tierra en las manos.
- No cambiar la caja de tierra de los gatos (es mejor que lo haga otra persona y que la cambie a diario). Igualmente, no tocar gatos callejeros durante el embarazado. Si tienes gato en casa, intenta que coma comida de gatos o bien cocinada y que no salga de casa a cazar, y lávate las manos bien después de tocarlo.
Listeriosis:
La listeriosis es una infección provocada por una bacteria. Al igual que la toxoplasmosis, puede tener efectos sobre el bebé si la contraemos estando embarazadas. Es una enfermedad muy poco común, pero a las embarazadas nos bajan las defensas contra esta bacteria durante los meses del embarazo, haciéndonos más propensas a contraerla (un tercio de las infecciones por listeriosis son en embarazadas). Así pues, debido a esta bajada de defensas, conviene que durante el embarazo tomemos más precauciones.
Normalmente, se transmite a través de los alimentos. Para ello tenemos unas normas que cumplir:
Normalmente, se transmite a través de los alimentos. Para ello tenemos unas normas que cumplir:
- Prohibido comer queso (u otros lácteos) hechos con leche cruda (no pasteurizada). En las etiquetas de la mayoría de los quesos pone si están hechos con leche cruda (los cuales no los podemos comer durante el embarazo porque pueden contener listeria); o si están hechos con leche pasteurizada (los quesos con leche pasteurizada sí que los podemos comer). Dentro de los quesos con leche cruda sí que hay unos que podemos comer: los que están muy curados. Sin embargo, esto de los quesos muy curados es un poco subjetivo (a partir de dónde consideramos que un queso está muy curado?). En general, lo más sencillo es comprobar en la etiqueta que el queso esté hecho con leche pasteurizada y comer sólo esos quesos (que además son la mayoría). Los quesos con leche cruda cocinados (por ejemplo, los que pueda llevar una pizza que ha pasado por el horno) también los podemos comer. Igualmente, no podemos beber leche no pasteurizada (normalmente sólo la encontramos en las granjas sin pasteurizar), o tomar otros lácteos con este mismo problema (cuajadas caseras, etc), aunque estos últimos productos no son frecuentes de encontrar en el día a día.
- Evitar los patés caseros (no enlatados), y los fues. Si comemos patés enlatados sí que tenemos que comer poquita cantidad, ya no por la listeriosis sino porque suelen contener tóxicos.
- Mantén la temperatura de la nevera estable y recalienta bien las sobras (hasta que queden humeantes). Ten en cuenta que la listeria puede infectar un alimento aunque haya sido cocinado previamente. Intenta que no se rompa la cadena de frío (que no se quede fuera de la nevera mucho rato la comida que vayas a comer).
- Cocina bien las carnes y los pescados.
- Prohibido comer patés y fuas.
Anisakis:
El anasakis es un gusano que se encuentra frecuentemente en los pescados, y que se mata al cocinarlos o al congelarlos a temperaturas muy bajas (a -20º, es decir, con nuestro congelador de casa no se mueren todas las larvas).
Para evitarlo, basta con cocinar el pescado o con consumir pescado crudo que haya sido congelado a menos de -20º.
Para evitarlo, basta con cocinar el pescado o con consumir pescado crudo que haya sido congelado a menos de -20º.
- Prohibido comer en el embarazo pescado crudo: boquerones, anchoas, susi, salmón ahumado... (ver más adelante las excepciones).
- Prohibido comer pescado poco cocinado. Hay que asegurarse de que se queda bien hecho el pescado cuando lo cocinamos.
- Hay una excepción con los boquerones y anchoas. Muchas marcas comerciales someten al producto a un proceso que elimina el anisakis completamente, y lo indican en el etiquetado. Normalmente con las anchoas y boquerones de marcas comerciales no suele haber problemas, el problema suele venir cuando estas conservas son caseras (las que hacemos nosotros en casa o las que nos pueden servir en algunos bares). De todas formas, no está de más consumir sólo las de las marcas que nos aseguran en el etiquetado que han sido tratadas de forma especial para eliminar este parásito.
- Las olivas rellenas de anchoas (de marcas comerciales, no las que hacemos nosotros en casa) también las podemos comer. Las anchoas que llevan las olivas rellenas de bote han sido sometidas a diferentes tratamientos para eliminar el anisakis.
Salmonella:
La salmonella es una bacteria que se encuentra muy frecuentemente en muchos de los alimentos a nuestro alcance, especialmente en los huevos. Provoca una enfermedad llamada salmonelosis, que puede complicar el embarazo (provoca fuertes diarreas y deshidratación). Por suerte, con cocinar bien los alimentos se suele evitar.
La salmonella es una bacteria que se encuentra muy frecuentemente en muchos de los alimentos a nuestro alcance, especialmente en los huevos. Provoca una enfermedad llamada salmonelosis, que puede complicar el embarazo (provoca fuertes diarreas y deshidratación). Por suerte, con cocinar bien los alimentos se suele evitar.
- No debemos comer carne poco cocinada ni lácteos no pasteurizados.
- Prohibido comer huevos poco cocinados. No conviene cocinar los huevos en el microondas ya que no cogen temperatura suficiente. Tampoco debemos lavar los huevos antes de cocinarlos (la cáscara es porosa y es donde se suele albergar esta bacteria, si los lavamos lo que hacemos es meter la salmonella dentro del huevo que nos vamos a comer).
- No debemos comer mayonesas o aliolis caseros hechos con huevo crudo. Si no podéis resistir la tentación de una buena mayonesa casera, podéis comprar huevina en vez de huevos, que es el sustituto perfecto a los huevos crudos (lo emplean en los bares).
Tóxicos, infecciones y otros:
Por último, aunque ya no relacionado con enfermedades sino con tóxicos que pueden contener ciertos alimentos, hay un último grupo de alimentos "prohibidos" para las embarazadas.
- Atún rojo, pez espada y otros grandes peces predadores, ya que suelen contener cantidades de mercurio lo suficientemente altas para afectar al bebé. En cambio los demás pescados (más pequeños) sí que son recomendables porque contienen omega3 y son necesarios para la alimentación más equilibrada. Ojo, que sobre el atún en lata hay muchísimas contradicciones (aquí cada parte cuenta su historia): Me ha gustado este artículo, que, aunque no llegas a saber muy bien si lo puedes comer o no al menos pone muchos argumentos al respecto: Atún en lata ¿sí o no?
- Carne de caza, ya que puede contener dosis demasiado altas de plomo.
- Café con cafeína, te con teína, coca-cola con cafeína, red-bull y otros estimulantes.
- Alcohol, drogas.
- Hígados y otras vísceras.
Canciones para embarazadas (III): Palabras para Paula
Y seguimos con la sección de canciones para el embarazo. Esta semana me ha gustado esta canción. Se llama "Palabras para Paula" y es de la Oreja de Van Gogh.
Una canción bella y suave para empezar bien la semana :)
Todos los vídeos de canciones para embarazadas en este enlace: canciones para embarazadas
Una canción bella y suave para empezar bien la semana :)
Todos los vídeos de canciones para embarazadas en este enlace: canciones para embarazadas
Visitas a la matrona durante el embarazo por la Seguridad Social
La matrona juega un papel fundamental en el desarrollo del embarazo, ya que es la encargada de las visitas rutinarias cuando todo va bien. Estas visitas a la matrona se complementan con las visitas al ginecólogo, que son menos frecuentes y más específicas (para pruebas concretas). En cambio la matrona hace un seguimiento más regular y está siempre más dispuesta a contestar a las preguntas y aclarar las dudas.
Yo estoy llevando el embarazo por la Seguridad Social, y las visitas a la matrona son cada mes o dos meses, empezando en la semana 7 del embarazo.
Las visitas a la matrona que se hacen a lo largo del embarazo suelen ser tranquilas. En mi caso la matrona no tiene el estrés que suele rodear al resto de médicos, y puede dedicar un tiempo a hablar tranquilamente y a contestar a todas las dudas.
Hace tiempo ya os comenté cómo había ido mi primera visita con la matrona una vez confirmado el embarazo. Ahora os cuento cómo fueron la segunda y la tercera visita con ella, y lo que me ha comentado de las siguientes visitas que tendré.
La segunda visita con la matrona fue bastante rutinaria. En ese momento estaba de 11 semanas. Para empezar me pesó y me tomó la tensión. En todas las visitas con ella es lo primero que hace y que apunta en la cartilla del embarazo para ver la evolución. Después, como me había pedido llevar un frasquito de orina hizo un análisis rápido metiendo un palito para asegurar que no tuviera infección de orina. Me preguntó qué tal me encontraba y me dio un par de consejos más y me dio cita para la tercera cita.
La tercera visita con la matrona fue ya mucho más emocionante. Estaba ya de 18 semanas. Empezamos de nuevo pesando y tomando la tensión. Y después... tocaba escuchar el corazoncito del bebé. Cierto que después de verle en una ecografía esto no se luce tanto, pero aun así hace mucha ilusión oirle latir como caballos desbocados.
La siguiente visita con la matrona será en la semana 23 del embarazo. Ya me explicó que en esa visita me mandaría a realizar el test de glucemia (el del azúcar) y me lo explicaría todo, y volveríamos a escuchar al bebé (y a pesar y a tomar la tensión, jeje). También me comentó que más adelante me daría cita, en el mismo centro de salud, para empezar con las clases de preparación al parto, pero de momento aun es muy pronto para eso.
Yo estoy llevando el embarazo por la Seguridad Social, y las visitas a la matrona son cada mes o dos meses, empezando en la semana 7 del embarazo.
Las visitas a la matrona que se hacen a lo largo del embarazo suelen ser tranquilas. En mi caso la matrona no tiene el estrés que suele rodear al resto de médicos, y puede dedicar un tiempo a hablar tranquilamente y a contestar a todas las dudas.
Hace tiempo ya os comenté cómo había ido mi primera visita con la matrona una vez confirmado el embarazo. Ahora os cuento cómo fueron la segunda y la tercera visita con ella, y lo que me ha comentado de las siguientes visitas que tendré.
La segunda visita con la matrona fue bastante rutinaria. En ese momento estaba de 11 semanas. Para empezar me pesó y me tomó la tensión. En todas las visitas con ella es lo primero que hace y que apunta en la cartilla del embarazo para ver la evolución. Después, como me había pedido llevar un frasquito de orina hizo un análisis rápido metiendo un palito para asegurar que no tuviera infección de orina. Me preguntó qué tal me encontraba y me dio un par de consejos más y me dio cita para la tercera cita.
La tercera visita con la matrona fue ya mucho más emocionante. Estaba ya de 18 semanas. Empezamos de nuevo pesando y tomando la tensión. Y después... tocaba escuchar el corazoncito del bebé. Cierto que después de verle en una ecografía esto no se luce tanto, pero aun así hace mucha ilusión oirle latir como caballos desbocados.La siguiente visita con la matrona será en la semana 23 del embarazo. Ya me explicó que en esa visita me mandaría a realizar el test de glucemia (el del azúcar) y me lo explicaría todo, y volveríamos a escuchar al bebé (y a pesar y a tomar la tensión, jeje). También me comentó que más adelante me daría cita, en el mismo centro de salud, para empezar con las clases de preparación al parto, pero de momento aun es muy pronto para eso.
19 semanas de embarazo
Hoy ya llego a las 19 semanas de embarazo, y la verdad es que ahora lo llevo mucho mejor y el tiempo parece pasar un poco menos lento. No estoy como esas futuras mamás que dicen que se sienten super espléndidas y con muchas ganas de hacer cosas, pero al menos no estoy todo el día en el sofá pensando en la hora de ir a dormir como estaba semanas atrás. He tenido que trabajar un par de tardes hasta bastante tarde y claro, ahora he cogido el fin de semana con unas ganas de descansar tremendas.
Hemos salido un par de veces a andar esta semana, unos 30-40 minutos, y me han sentado fenomenal estos paseos, aunque luego he terminado muy muy cansada. Con lo deportista que he sido siempre y ahora me siento un poco superada al ver que me sofoco de subir unas pocas escaleras y termino sin fuerzas al andar unos pocos minutos. ¡quien me ha visto y quién me ve!. En fin, menos mal que es algo pasajero y por una buena causa.
La tripa esta semana está aumentando por momentos. Tengo ya una buena tripa y crece rápido. Y aunque estos días estaba ya cantando victoria por el tema de las estrías, creo que ya me han alcanzado, en la parte del pecho al menos (esperemos que la tripa aguante un poco aun sin ellas).
Por otra parte, se supone que a partir de la semana 18 se puede empezar a sentir al bebé. Yo lo he intentado varias veces como recomiendan: después de cenar, en un momento tranquilo tumbada o recostada, ... pero no llego a saber si lo que noto es el bebé, es la digestión de la cena, mi pulso o el qué es exactamente. He creído sentirlo unas cuantas veces, pero no estoy segura de hasta qué punto son imaginaciones mías por las ganas que tengo de notarlo. Así que tendré que esperar un poco para confirmar si esos movimientos son el bebé o no. Lo normal es comenzar a sentirlo entre la semana 18 y la 22, así que tampoco tengo que obsesionarme con eso de momento, seguiré intentándolo pero con calma.
He vuelto a tener cita con el endocrino esta semana, y me ha subido la dosis de hormona tiroidea un pelín, pero ya por seguridad, ya que los análisis ya los tengo completamente normalizados. Hasta junio no le vuelvo a ver.
Hemos empezado también a pensar el nombre del bebé. Tenemos ya un montón de nombres de niño preseleccionados, pero aun hay mucho que pensar... La aplicación de nombres más frecuentes del INE nos está ayudando en la búsqueda.
Y bueno, ya se va acercando la mitad del embarazo y la (temida) ecografía de la semana 20. Estamos pensando cómo lo celebraremos: si la ecografía sale todo bien seguramente nos iremos a cenar a una pizzería, que es un poco cutre pero que hace unas pizzas increíbles.
Hemos salido un par de veces a andar esta semana, unos 30-40 minutos, y me han sentado fenomenal estos paseos, aunque luego he terminado muy muy cansada. Con lo deportista que he sido siempre y ahora me siento un poco superada al ver que me sofoco de subir unas pocas escaleras y termino sin fuerzas al andar unos pocos minutos. ¡quien me ha visto y quién me ve!. En fin, menos mal que es algo pasajero y por una buena causa.
La tripa esta semana está aumentando por momentos. Tengo ya una buena tripa y crece rápido. Y aunque estos días estaba ya cantando victoria por el tema de las estrías, creo que ya me han alcanzado, en la parte del pecho al menos (esperemos que la tripa aguante un poco aun sin ellas).
Por otra parte, se supone que a partir de la semana 18 se puede empezar a sentir al bebé. Yo lo he intentado varias veces como recomiendan: después de cenar, en un momento tranquilo tumbada o recostada, ... pero no llego a saber si lo que noto es el bebé, es la digestión de la cena, mi pulso o el qué es exactamente. He creído sentirlo unas cuantas veces, pero no estoy segura de hasta qué punto son imaginaciones mías por las ganas que tengo de notarlo. Así que tendré que esperar un poco para confirmar si esos movimientos son el bebé o no. Lo normal es comenzar a sentirlo entre la semana 18 y la 22, así que tampoco tengo que obsesionarme con eso de momento, seguiré intentándolo pero con calma.
He vuelto a tener cita con el endocrino esta semana, y me ha subido la dosis de hormona tiroidea un pelín, pero ya por seguridad, ya que los análisis ya los tengo completamente normalizados. Hasta junio no le vuelvo a ver.
Hemos empezado también a pensar el nombre del bebé. Tenemos ya un montón de nombres de niño preseleccionados, pero aun hay mucho que pensar... La aplicación de nombres más frecuentes del INE nos está ayudando en la búsqueda.
Y bueno, ya se va acercando la mitad del embarazo y la (temida) ecografía de la semana 20. Estamos pensando cómo lo celebraremos: si la ecografía sale todo bien seguramente nos iremos a cenar a una pizzería, que es un poco cutre pero que hace unas pizzas increíbles.
Aplicación con nombres para bebé
Desde hace un par de semanas ya sabemos que nuestro peque va a ser niño. En la ecografía de las 16 semanas se veía perfectamente, no hay duda.
Así pues, hemos empezado a buscar nombres, aunque poquito a poco. Es una decisión importante que queremos ir reflexionando con tiempo.
El problema de la mayoría de los listados de nombres que hay en Internet es que son demasiado amplios, y con nombres demasiado raros o anticuados. Al final con tanto nombre te pierdes y te abruma.
Por eso me ha gustado la aplicación del INE (Instituto Nacional de Estadística), que nos ofrece los nombres más frecuentes por cada provincia.
Se entra en este enlace: http://www.ine.es/tnombres/formGeneralresult.do Se selecciona la provincia y la década, y si quieres nombres de niño o de niña. El resultado es un listado con los nombres más frecuentes (y los menos frecuentes pero usados también...).
¡Ahora nos toca hacer listados, descartar nombres, y encontrar uno que nos guste más!
Así pues, hemos empezado a buscar nombres, aunque poquito a poco. Es una decisión importante que queremos ir reflexionando con tiempo.
El problema de la mayoría de los listados de nombres que hay en Internet es que son demasiado amplios, y con nombres demasiado raros o anticuados. Al final con tanto nombre te pierdes y te abruma.
Por eso me ha gustado la aplicación del INE (Instituto Nacional de Estadística), que nos ofrece los nombres más frecuentes por cada provincia.
Se entra en este enlace: http://www.ine.es/tnombres/formGeneralresult.do Se selecciona la provincia y la década, y si quieres nombres de niño o de niña. El resultado es un listado con los nombres más frecuentes (y los menos frecuentes pero usados también...).
¡Ahora nos toca hacer listados, descartar nombres, y encontrar uno que nos guste más!
Canciones para el embarazo (II): Peinas el aire
La semana pasada empecé una nueva sección del blog en la que quiero ir compartiendo canciones sobre el embarazo y maternidad reciente.
Esta semana os pongo otra canción que me encanta, y estando embaraza, me encanta más aun: Peinas el aire, de la Caja de Pandora, una canción preciosa.
Podéis ir viendo todas las canciones en este enlace: Canciones para embarazadas
Esta semana os pongo otra canción que me encanta, y estando embaraza, me encanta más aun: Peinas el aire, de la Caja de Pandora, una canción preciosa.
Podéis ir viendo todas las canciones en este enlace: Canciones para embarazadas
Interpretar los resultados del triple screening
En esta entrada voy a tratar de explicar lo que significan los resultados del triple screening, por si puede ayudar a alguien, y mi experiencia con esta maldita prueba.
¿Cómo interpretar los resultados del triple screening?
El triple screening sirve para determinar grupos de más riesgo de tener bebés con cualquier problema cromosómico: normalmente síndrome de down, síndrome de patau o síndrome de edwars,
Lo primero que tenemos que saber de esta prueba es que no es una prueba diagnóstica (es decir, no te dice si tienes algo o no lo tienes) sino que es una prueba de descarte.
Hace años se asumía que las mujeres embarazadas de más de 35 años tenían más probabilidad de tener estos problemas que las más jóvenes, y entonces a estas mujeres se les llevaba un seguimiento un poco diferente (amniocentesis y más controles). Ahora que la tecnología y las investigaciones han avanzado, han encontrado mejores marcadores que simplemente la edad de la madre, y estos son:
Teniendo en cuenta esas variables, y basándose en los estudios que han hecho sobre la población a lo largo de varios años, sacan una probabilidad de que el bebé tenga cualquiera de estos problemas. En base a esta probabilidad ya te dicen si estás en el grupo de riesgo (y entonces te tienen que hacer más estudios), o si la probabilidad es tan tan baja que no vale la pena hacer nada más. Es decir, el resultado del triple screening es una probabilidad, no te están diciendo si tu bebé tiene un problema, sino que te están diciendo si es recomendable hacer más pruebas o te mandan a tu casa tan tranquila porque todo parece estar bien.
Hace años ofrecían la amniocentesis a todas las mujeres mayores de 35 años y no la ofrecían a las menores de esa edad. La amniocentesis entraña sus riesgos, y por eso en lugar de hacerla de forma indiscriminada a todas las mujeres embarazadas pensaban que acertarían más si sólo se la hacían a las mayores de 35. Ahora en cambio son mucho más selectivos y sólo se la ofrecen a mujeres con marcadores más altos de 1/270 para síndrome de down o de 1/100 para edwars. Simplemente, ha cambiado el marcador de riesgo. La idea es: no vale la pena someter a todas las mujeres a una prueba que entraña un pequeño riesgo, así que, analicemos otros factores y hagamos esta prueba sólo a un grupo más pequeño de mujeres entre las que se concentra mayor número de casos. Los resultados del triple screening nos dan esos otros factores.
Cuando hacemos el triple screening nos dan 2 valores, que resultan de hacer cálculos con los resultados de esas pruebas que hemos comentado antes:
Por lo tanto, un positivo en el triple screening no implica que el bebé tenga problemas. El positivo simplemente indica que tienes una probabilidad que, aun siendo remota en muchos casos, es más alta que "lo normal", y por lo tanto, si quieres asegurarte de que el bebé no tiene esos problemas conviene que sigas haciendo pruebas más invasivas.
Por lo tanto, tenemos que saber que son puras estadísticas. Ningún valor nos asegura que el niño tenga problemas, igual que ningún valor del triple screening nos asegura que no los tenga.
Puede darnos un valor de 1/5 y tener 4 veces más probabilidades de que este sano de que no, y así pues tener un niño totalmente sano. Y puede darnos 1/10.000 y aun así saber que 1 de cada 10.000 mujeres que tenían ese resultado ha tenido un bebé con el problema. Te puede tocar, sea cual sea el resultado, y sólo la ammiocentesis te puede sacar de dudas.
En resumen, esta prueba simplemente te indica si la probabilidad es más alta y te recomiendan entonces seguir haciendo pruebas, o si tienes una probabilidad muy baja y lo mejor es que te vayas a casa ya y no molestes al bebé haciendo pruebas innecesarias.
Es una prueba fantástica para quedarte tranquila si todo ha salido bien, pero puede ponerte de los nervios si te indica unas probabilidades más altas, indicadoras de que es mejor que sigas haciéndote pruebas.
Al decidir tener un hijo tenemos que asumir desde el principio que esto de los problemas cromosómicos es una lotería, a cualquiera le puede tocar aunque sea improbable. Unos resultados más altos del triple screening lo único que indican es que en vez de 1 boleto para esta lotería (que es lo que te correspondía) has comprado 2, 3, o más: sigue siendo muy improbable que te toque, aunque claro, ahora has aumentado tus posibilidades en este maldito sorteo.
Mi experiencia con el triple screening: resultados buenos pero cercanos al límite del grupo de riesgo
Uno de los momentos más tensos que he tenido en lo que llevo de embarazo fue el momento de recoger los resultados del triple screening, en la semana 15 de embarazo.
Ahora, viéndolo con un poco de perspectiva creo que el problema de ese momento no fueron los resultados que obtuvimos (que no eran muy buenos del todo pero tampoco eran malos), sino la preparación previa para ese momento de recoger los resultados que era totalmente nula.
Aunque tu parte racional sea capaz de interpretar esos resultados y llegar a la conclusión de que las probabilidades de que el niño tenga síndrome de Down, de Edwars o cualquier otro sigan siendo muy bajas, ninguna futura mamá está preparada para que le digan que su niño puede venir con problemas, que esa probabilidad existe y es real, y te den incluso un número que justifica esa probabilidad. La parte emocional en estos temas siempre se impone, y contra eso no hay estadística o números que valgan, nuestra parte más pesimista siempre sale a la luz y las emociones en el embarazo se disparan de una forma espectacular. Da igual que tu cabeza sepa que 1 probabilidad entre 300 es muy baja, y que con esos número es casi imposible que te toque: saber que esa probabilidad está ahí causa terror.
En nuestro caso los resultados del triple screening fueron 1/317 para síndrome de down y 1/4000 para síndrome de Edwars y Patau. Resultados de bajo riesgo, pero con un pero...
Seguramente si el médico nos hubiera dado esos resultados, hubiera dicho que no estábamos en el grupo de riego y nos hubiera mandado a casa, nos hubiéramos ido tan tranquilos y felices. Peeero... nos estuvo explicando que la probabilidad de síndrome de down era más alta de la que normalmente me correspondería por edad (29 años), que aunque no estaba dentro del grupo de alto riesgo sí que estaba muy cerca del límite, y que entonces en la ecografía de la semana 20 tendría que mirar al detalle si tenía problemas de corazón, si tenía un hueso más corto que otro... y empezó a darnos probabilidades que tendríamos entonces si encontraba cada una de las malformaciones que estaba contando en nuestro bebé. ¡Horror! En ese momento no podía más que imaginar a un pobre bebé con cada una de esas malformaciones. Aunque racionalmente 1/317 según la triple screening sé que es un valor bajo ¿quién puede estar tranquilo con esos pensamientos? En ese momento yo no podía más, los nervios me comían por dentro y me pasé varios días buscando desesperada información.
En mi caso, la ecografía de las 12 semanas en la que miden el pliegue nucal estaba normal, eran las hormonas que miden en sangre las que hacían subir los valores del triple screening.
Me ofrecieron la amniocentesis, aunque es una técnica que tiene riesgo. Para hacer la amniocentesis introducen una aguja a través de la tripa y extraen un poco de líquido amniótico. Analizando ese líquido que lleva células del bebé pueden saber si tiene cualquier problema cromosómico. Esta prueba (junto con otras también invasivas y con riesgo) son las únicas que te ofrecen garantía de detectar al 100% algunas de las enfermedades cromosómicas (síndrome de down, de edwars, ... y un montón más, aunque no todas). No obstante, es una prueba que entraña riesgos: en mi hospital por cada 200 veces que la realizaban, una mujer perdía el embarazo por esta causa. Es decir, la única prueba que puede ayudarte a descartar esas enfermedades también puede provocar que pierdas el bebé.
En nuestro caso decidimos no hacerla. La probabilidad de perder al bebé era 1/200 y la de que tenga síndrome de down era de 1/317: es decir, teníamos más probabilidades de perder un bebé sano si hacíamos la amniocentesis que de que tuviera síndrome de down. Además, tampoco habíamos pensado en ningún momento qué haríamos si salía positivo para síndrome de down: esa era una decisión que debíamos tomar y que ni siquiera nos habíamos planteado (¿para qué hacer una prueba con riesgo si no sabemos qué haríamos ante cada resultado?). Conozco casos de síndrome de down muy graves que no han sobrevivido a los 3 primeros meses por la cantidad de problemas que tuvieron y en los que todo ha sido sufrimiento y dolor, para el bebé y para toda la familia, con muchísimos problemas y un bebé totalmente intubado e inconsciente desde el primer día hasta su cercano final, algo que no le deseo a nadie pasar. Pero por suerte también conozco a chavales que han llevado una vida feliz y que son incluso casi independientes. ¿Cómo tomar una decisión así sin conocer más? No me veo tomando esa decisión.
Además, nos explicó que la amniocentesis completa tardaba 4 semanas en tener los resultados de todos los marcadores.
En fin, que creo que en este caso el ginecólogo nos explicó esto muy bien. Nos dijo que, viendo que no eran valores altos, lo mejor sería en este caso esperar a la semana 20 a la ecografía. En esa ecografía podía encontrar todas esas malformaciones (sí, eso queda ahí), pero también podía encontrar que estaba todo correcto. En caso de que encontrara algo sospechoso, aun estaríamos a tiempo si queríamos de hacer una amniocentesis rápida (que mira sólo 3 marcadores: los más frecuentes, down, sexual y edwars), y en la que obtienen los resultados en sólo 2 días. En cambio, en caso de que no encontrara nada alarmante en esa ecografía, las probabilidades nos iban a bajar muchísimo (llegarían a 1/800), y entonces sería el momento de olvidarnos por completo de los resultados del triple screening.
Así que teníamos 2 opciones: esperar a la semana 20 y cruzar los dedos para que la ecografía saliera todo bien y en ese caso quedarnos tranquilos (o tener que posponer la decisión si salía algo mal); o bien hacer la amniocentesis, una prueba con riesgo para el bebé con la que tardaban 4 semanas en obtener los resultados (es decir, hasta la semana 20 también), pero que nos iba a dar certeza absoluta.
Al final tomamos la decisión tercera (¡eh, esa no salía!): decidimos esperar. Racionalmente no tenía sentido asumir un riesgo de perderlo de 1/200 si el riesgo de problemas era 1/317 y encima no habíamos ni siquiera pensado qué hacer si daba positivo (probablemente seguiríamos adelante). Perooo... pensamos que la semana 16 era buen momento para hacer una ecografía aunque fuera por lo privado, en la que pudiéramos ver que lo que se veía en ese momento estuviera bien y nos tranquilizara un poco hasta que llegara la ahora temida semana 20. Ya os conté que la ecografía de la semana 16 nos fue fenomenal para calmar los miedos y asegurarnos de que hay un montón de cosas que no van a aparecer en la semana 20. Así supimos que si bien no sabremos si tiene síndrome de down o no hasta que nazca, al menos sabemos que tendrá el corazón perfectamente, que tiene 5 dedos en cada mano, que las medidas de momento son normales, que no tiene ninguna malformación apreciable... y que si en la semana 20 todo sigue así de bien tendremos una probabilidad más despreciable aun de la que tenemos ahora ¡otra cosica es!
Si me volviera a quedar embarazada no sé muy bien si querría hacerme esta prueba. Creo que lo primero que tendría que hacer es decidir con mi marido qué haríamos en caso de que nos diagnosticaran cualquier problema: no tiene ningún sentido pasar por todo eso si sabes seguro que vas a seguir adelante. Es cierto que si las probabilidades salen muy muy bajas te quedas muy tranquila (imagino), pero a poco que salga un valor un poquito más alto (aunque siga siendo muy improbable), no paras de darle vueltas a la cabeza y a ponerte de los nervios. En fin, esta es la doble cara de la prueba del triple screening.
¿Cómo interpretar los resultados del triple screening?
El triple screening sirve para determinar grupos de más riesgo de tener bebés con cualquier problema cromosómico: normalmente síndrome de down, síndrome de patau o síndrome de edwars,
Lo primero que tenemos que saber de esta prueba es que no es una prueba diagnóstica (es decir, no te dice si tienes algo o no lo tienes) sino que es una prueba de descarte.
Hace años se asumía que las mujeres embarazadas de más de 35 años tenían más probabilidad de tener estos problemas que las más jóvenes, y entonces a estas mujeres se les llevaba un seguimiento un poco diferente (amniocentesis y más controles). Ahora que la tecnología y las investigaciones han avanzado, han encontrado mejores marcadores que simplemente la edad de la madre, y estos son:
- Ecografía de las 12 semanas en la que miden la translucencia nucal (cantidad de líquido que se acumula detrás de la nuca), y presencia de hueso nasal.
- Analítica de sangre de la madre en la que miran 2 hormonas.
- Edad de la madre
Teniendo en cuenta esas variables, y basándose en los estudios que han hecho sobre la población a lo largo de varios años, sacan una probabilidad de que el bebé tenga cualquiera de estos problemas. En base a esta probabilidad ya te dicen si estás en el grupo de riesgo (y entonces te tienen que hacer más estudios), o si la probabilidad es tan tan baja que no vale la pena hacer nada más. Es decir, el resultado del triple screening es una probabilidad, no te están diciendo si tu bebé tiene un problema, sino que te están diciendo si es recomendable hacer más pruebas o te mandan a tu casa tan tranquila porque todo parece estar bien.
Hace años ofrecían la amniocentesis a todas las mujeres mayores de 35 años y no la ofrecían a las menores de esa edad. La amniocentesis entraña sus riesgos, y por eso en lugar de hacerla de forma indiscriminada a todas las mujeres embarazadas pensaban que acertarían más si sólo se la hacían a las mayores de 35. Ahora en cambio son mucho más selectivos y sólo se la ofrecen a mujeres con marcadores más altos de 1/270 para síndrome de down o de 1/100 para edwars. Simplemente, ha cambiado el marcador de riesgo. La idea es: no vale la pena someter a todas las mujeres a una prueba que entraña un pequeño riesgo, así que, analicemos otros factores y hagamos esta prueba sólo a un grupo más pequeño de mujeres entre las que se concentra mayor número de casos. Los resultados del triple screening nos dan esos otros factores.
Cuando hacemos el triple screening nos dan 2 valores, que resultan de hacer cálculos con los resultados de esas pruebas que hemos comentado antes:
- Probabilidad de síndrome de down. Si nos dan por ejemplo 1/95 tenemos que saber que, si pusiéramos en una habitación a 95 mujeres embarazadas con esos mismos resultados del triple screening, sólo una de ellas tendría un bebé con síndrome de down. Aunque un resultado de 1/5 pueda parecer demasiado alto, aun así debemos saber que hay 4 veces más probabilidades de que el bebé esté bien que de que tenga síndrome de down. El punto de corte (por debajo del cual el medico te ofrece normalmente más pruebas y por encima te manda a tu casa tan tranquila) está en 1/270.
- Probabilidad de síndrome de edwars. Se mide exactamente igual. Aquí el punto de corte es de 1/100: por debajo de ese valor recomiendan hacer alguna prueba más, y por encima consideran que es tan improbable que es mejor olvidarse.
Por lo tanto, un positivo en el triple screening no implica que el bebé tenga problemas. El positivo simplemente indica que tienes una probabilidad que, aun siendo remota en muchos casos, es más alta que "lo normal", y por lo tanto, si quieres asegurarte de que el bebé no tiene esos problemas conviene que sigas haciendo pruebas más invasivas.
Por lo tanto, tenemos que saber que son puras estadísticas. Ningún valor nos asegura que el niño tenga problemas, igual que ningún valor del triple screening nos asegura que no los tenga.
Puede darnos un valor de 1/5 y tener 4 veces más probabilidades de que este sano de que no, y así pues tener un niño totalmente sano. Y puede darnos 1/10.000 y aun así saber que 1 de cada 10.000 mujeres que tenían ese resultado ha tenido un bebé con el problema. Te puede tocar, sea cual sea el resultado, y sólo la ammiocentesis te puede sacar de dudas.
En resumen, esta prueba simplemente te indica si la probabilidad es más alta y te recomiendan entonces seguir haciendo pruebas, o si tienes una probabilidad muy baja y lo mejor es que te vayas a casa ya y no molestes al bebé haciendo pruebas innecesarias.
Es una prueba fantástica para quedarte tranquila si todo ha salido bien, pero puede ponerte de los nervios si te indica unas probabilidades más altas, indicadoras de que es mejor que sigas haciéndote pruebas.
Al decidir tener un hijo tenemos que asumir desde el principio que esto de los problemas cromosómicos es una lotería, a cualquiera le puede tocar aunque sea improbable. Unos resultados más altos del triple screening lo único que indican es que en vez de 1 boleto para esta lotería (que es lo que te correspondía) has comprado 2, 3, o más: sigue siendo muy improbable que te toque, aunque claro, ahora has aumentado tus posibilidades en este maldito sorteo.
Mi experiencia con el triple screening: resultados buenos pero cercanos al límite del grupo de riesgo
Uno de los momentos más tensos que he tenido en lo que llevo de embarazo fue el momento de recoger los resultados del triple screening, en la semana 15 de embarazo.
Ahora, viéndolo con un poco de perspectiva creo que el problema de ese momento no fueron los resultados que obtuvimos (que no eran muy buenos del todo pero tampoco eran malos), sino la preparación previa para ese momento de recoger los resultados que era totalmente nula.
Aunque tu parte racional sea capaz de interpretar esos resultados y llegar a la conclusión de que las probabilidades de que el niño tenga síndrome de Down, de Edwars o cualquier otro sigan siendo muy bajas, ninguna futura mamá está preparada para que le digan que su niño puede venir con problemas, que esa probabilidad existe y es real, y te den incluso un número que justifica esa probabilidad. La parte emocional en estos temas siempre se impone, y contra eso no hay estadística o números que valgan, nuestra parte más pesimista siempre sale a la luz y las emociones en el embarazo se disparan de una forma espectacular. Da igual que tu cabeza sepa que 1 probabilidad entre 300 es muy baja, y que con esos número es casi imposible que te toque: saber que esa probabilidad está ahí causa terror.
En nuestro caso los resultados del triple screening fueron 1/317 para síndrome de down y 1/4000 para síndrome de Edwars y Patau. Resultados de bajo riesgo, pero con un pero...
Seguramente si el médico nos hubiera dado esos resultados, hubiera dicho que no estábamos en el grupo de riego y nos hubiera mandado a casa, nos hubiéramos ido tan tranquilos y felices. Peeero... nos estuvo explicando que la probabilidad de síndrome de down era más alta de la que normalmente me correspondería por edad (29 años), que aunque no estaba dentro del grupo de alto riesgo sí que estaba muy cerca del límite, y que entonces en la ecografía de la semana 20 tendría que mirar al detalle si tenía problemas de corazón, si tenía un hueso más corto que otro... y empezó a darnos probabilidades que tendríamos entonces si encontraba cada una de las malformaciones que estaba contando en nuestro bebé. ¡Horror! En ese momento no podía más que imaginar a un pobre bebé con cada una de esas malformaciones. Aunque racionalmente 1/317 según la triple screening sé que es un valor bajo ¿quién puede estar tranquilo con esos pensamientos? En ese momento yo no podía más, los nervios me comían por dentro y me pasé varios días buscando desesperada información.
En mi caso, la ecografía de las 12 semanas en la que miden el pliegue nucal estaba normal, eran las hormonas que miden en sangre las que hacían subir los valores del triple screening.
Me ofrecieron la amniocentesis, aunque es una técnica que tiene riesgo. Para hacer la amniocentesis introducen una aguja a través de la tripa y extraen un poco de líquido amniótico. Analizando ese líquido que lleva células del bebé pueden saber si tiene cualquier problema cromosómico. Esta prueba (junto con otras también invasivas y con riesgo) son las únicas que te ofrecen garantía de detectar al 100% algunas de las enfermedades cromosómicas (síndrome de down, de edwars, ... y un montón más, aunque no todas). No obstante, es una prueba que entraña riesgos: en mi hospital por cada 200 veces que la realizaban, una mujer perdía el embarazo por esta causa. Es decir, la única prueba que puede ayudarte a descartar esas enfermedades también puede provocar que pierdas el bebé.
En nuestro caso decidimos no hacerla. La probabilidad de perder al bebé era 1/200 y la de que tenga síndrome de down era de 1/317: es decir, teníamos más probabilidades de perder un bebé sano si hacíamos la amniocentesis que de que tuviera síndrome de down. Además, tampoco habíamos pensado en ningún momento qué haríamos si salía positivo para síndrome de down: esa era una decisión que debíamos tomar y que ni siquiera nos habíamos planteado (¿para qué hacer una prueba con riesgo si no sabemos qué haríamos ante cada resultado?). Conozco casos de síndrome de down muy graves que no han sobrevivido a los 3 primeros meses por la cantidad de problemas que tuvieron y en los que todo ha sido sufrimiento y dolor, para el bebé y para toda la familia, con muchísimos problemas y un bebé totalmente intubado e inconsciente desde el primer día hasta su cercano final, algo que no le deseo a nadie pasar. Pero por suerte también conozco a chavales que han llevado una vida feliz y que son incluso casi independientes. ¿Cómo tomar una decisión así sin conocer más? No me veo tomando esa decisión.
Además, nos explicó que la amniocentesis completa tardaba 4 semanas en tener los resultados de todos los marcadores.
En fin, que creo que en este caso el ginecólogo nos explicó esto muy bien. Nos dijo que, viendo que no eran valores altos, lo mejor sería en este caso esperar a la semana 20 a la ecografía. En esa ecografía podía encontrar todas esas malformaciones (sí, eso queda ahí), pero también podía encontrar que estaba todo correcto. En caso de que encontrara algo sospechoso, aun estaríamos a tiempo si queríamos de hacer una amniocentesis rápida (que mira sólo 3 marcadores: los más frecuentes, down, sexual y edwars), y en la que obtienen los resultados en sólo 2 días. En cambio, en caso de que no encontrara nada alarmante en esa ecografía, las probabilidades nos iban a bajar muchísimo (llegarían a 1/800), y entonces sería el momento de olvidarnos por completo de los resultados del triple screening.
Así que teníamos 2 opciones: esperar a la semana 20 y cruzar los dedos para que la ecografía saliera todo bien y en ese caso quedarnos tranquilos (o tener que posponer la decisión si salía algo mal); o bien hacer la amniocentesis, una prueba con riesgo para el bebé con la que tardaban 4 semanas en obtener los resultados (es decir, hasta la semana 20 también), pero que nos iba a dar certeza absoluta.
Al final tomamos la decisión tercera (¡eh, esa no salía!): decidimos esperar. Racionalmente no tenía sentido asumir un riesgo de perderlo de 1/200 si el riesgo de problemas era 1/317 y encima no habíamos ni siquiera pensado qué hacer si daba positivo (probablemente seguiríamos adelante). Perooo... pensamos que la semana 16 era buen momento para hacer una ecografía aunque fuera por lo privado, en la que pudiéramos ver que lo que se veía en ese momento estuviera bien y nos tranquilizara un poco hasta que llegara la ahora temida semana 20. Ya os conté que la ecografía de la semana 16 nos fue fenomenal para calmar los miedos y asegurarnos de que hay un montón de cosas que no van a aparecer en la semana 20. Así supimos que si bien no sabremos si tiene síndrome de down o no hasta que nazca, al menos sabemos que tendrá el corazón perfectamente, que tiene 5 dedos en cada mano, que las medidas de momento son normales, que no tiene ninguna malformación apreciable... y que si en la semana 20 todo sigue así de bien tendremos una probabilidad más despreciable aun de la que tenemos ahora ¡otra cosica es!
Si me volviera a quedar embarazada no sé muy bien si querría hacerme esta prueba. Creo que lo primero que tendría que hacer es decidir con mi marido qué haríamos en caso de que nos diagnosticaran cualquier problema: no tiene ningún sentido pasar por todo eso si sabes seguro que vas a seguir adelante. Es cierto que si las probabilidades salen muy muy bajas te quedas muy tranquila (imagino), pero a poco que salga un valor un poquito más alto (aunque siga siendo muy improbable), no paras de darle vueltas a la cabeza y a ponerte de los nervios. En fin, esta es la doble cara de la prueba del triple screening.
Crema antiestrías en el embarazo
En la primera visita con la matrona me recomendó que empezara a usar desde entonces (estaba sólo de 7 semanas) una crema antiestrías. Me recomendó que las mejores son las específicas para embarazo.
Con esta recomendación lo primero que hice fue ir a una farmacia a comprar una de estas cremas antiestrías de embarazo. Sólo tenían de 2 tipos. Ambas se llevaban muy poco en precio (sobre unos 22 euros el bote), así que cogí la de Isdin, una marca de la que ya había probado otras cremas y solían irme bien.
El tema de las estrías es complicado: depende mucho de la genética, del tipo de piel que tengamos, más de lo que podamos llegar a hacer. Es decir, si estamos predestinadas a tener estrías, las tendremos.
Lo que sí que podemos hacer es prevenirlas y conseguir para que no sean tan visibles. Para ello es fundamental tener bien hidratada la piel.
Las zonas más importantes donde debemos echarnos la crema antiestrías son: la tripa, el pecho y las caderas, es decir, las zonas que más van a aumentar y a estirar la piel a lo largo del embarazo. Aunque la semana 7 parezca muy pronto para empezar a usar las cremas antiestrías, el pecho crece enseguida, y la tripa, una vez que empieza no para. Por eso es bueno que las usemos cuanto antes. La matrona también me dijo que al principio bastaba con que me la pusiera una vez al día, y que un poco más adelante pasaría a ponérmela al menos 2 veces al día. El mejor momento para poner la crema antiestrías es después de la ducha, que es cuando mejor se absorbe y más seca se ha quedado la piel.
Con esta recomendación lo primero que hice fue ir a una farmacia a comprar una de estas cremas antiestrías de embarazo. Sólo tenían de 2 tipos. Ambas se llevaban muy poco en precio (sobre unos 22 euros el bote), así que cogí la de Isdin, una marca de la que ya había probado otras cremas y solían irme bien.
Es una crema muy prigosa, bastante espesa, así que deja la piel un poco pringosa hasta que se absorbe. Tampoco me gusta demasiado el olor: no tiene olor añadido, así que huele un poco artificial y un poco fuerte.
A cambio el bote parece durar bastante. Con un poquito de crema me da para ponerme por todas las zonas indicadas por la matrona.
¡Cruzaremos los dedos para que no aparezcan las dichosas estrías!. De momento, estando ya en la semana 18 siguen sin aparecer ¡bien!
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Actualización: ¡Desastre total!
Bueno, actualizo esta entrada estando ya de 28 semanas para contaros el majestuoso desastre de lo mío con las cremas antiestrías.
Resulta que estuve poniéndome la crema antiestrías de Isdin desde el primer momento, 2 veces al día y siguiendo las instrucciones de masaje.
No sirvió de mucho, en el pecho al menos. Enseguida aparecieron un montón de estrías que encima se ven un montón. En la tripa no me han salido al menos. Seguí con esta crema no obstante hasta terminar el bote.
Como no me pareció muy efectiva vistos los hechos, decidí cuando se me terminó el bote comprar de otra marca diferente. Le pedí consejo a la farmacéutica, y me recomendó esta otra que os pongo en la imagen: Trofolastín Elasticity crema antiestrías. Iba en formato ahorro de 2 botes y costaba 34 euros. La farmacéutica me dio muy buenas referencias de esta, es la que había usado ella y le había ido muy bien.
La empecé a usar y... de repente toda la tripa y el pecho llenos de pequeños granitos. ¡Me da alergia! Pero si pone que es hipoalergénica y a mí nunca jamás me había dado alergia ninguna crema ni ningún cosmético. Si he probado todo tipo de cremas, incluyendo algunas muy baratas y esto no me había pasado nunca. Maldita sea, encima tengo 2 botes casi enteros. Probé a retirarla unos días y a volver a usarla una vez se curaran los granitos, y no hay duda: es la crema la que los causa.
Así que al final... llena de estrías y con los efectos perversos de la alergia... he recurrido a lo de siempre, a la crema hidratante normal de toda la vida, que si es cuestión de hidratación esta se que me va bien y encima es muchísimo más barata. Paso de probar con otra marca más, 2 malas experiencias ya me bastan...
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Actualización: ¡Desastre total!
Bueno, actualizo esta entrada estando ya de 28 semanas para contaros el majestuoso desastre de lo mío con las cremas antiestrías.
Resulta que estuve poniéndome la crema antiestrías de Isdin desde el primer momento, 2 veces al día y siguiendo las instrucciones de masaje.
No sirvió de mucho, en el pecho al menos. Enseguida aparecieron un montón de estrías que encima se ven un montón. En la tripa no me han salido al menos. Seguí con esta crema no obstante hasta terminar el bote.
Como no me pareció muy efectiva vistos los hechos, decidí cuando se me terminó el bote comprar de otra marca diferente. Le pedí consejo a la farmacéutica, y me recomendó esta otra que os pongo en la imagen: Trofolastín Elasticity crema antiestrías. Iba en formato ahorro de 2 botes y costaba 34 euros. La farmacéutica me dio muy buenas referencias de esta, es la que había usado ella y le había ido muy bien.
La empecé a usar y... de repente toda la tripa y el pecho llenos de pequeños granitos. ¡Me da alergia! Pero si pone que es hipoalergénica y a mí nunca jamás me había dado alergia ninguna crema ni ningún cosmético. Si he probado todo tipo de cremas, incluyendo algunas muy baratas y esto no me había pasado nunca. Maldita sea, encima tengo 2 botes casi enteros. Probé a retirarla unos días y a volver a usarla una vez se curaran los granitos, y no hay duda: es la crema la que los causa.
Así que al final... llena de estrías y con los efectos perversos de la alergia... he recurrido a lo de siempre, a la crema hidratante normal de toda la vida, que si es cuestión de hidratación esta se que me va bien y encima es muchísimo más barata. Paso de probar con otra marca más, 2 malas experiencias ya me bastan...
Soporte para el cinturón en embarazadas: viajar en coche
El primer cacharro de embarazada que me compré fue un soporte para el cinturón de seguridad del coche.
Yo lo empecé a usar muy pronto, antes de que se notara la tripa, porque en viajes muy largos la pequeña presión que me hacía la cinta del cinturón en la tripa ya me molestaba. Ahora que ya tengo un poquito de tripa es un complemento imprescindible para viajar.
Una amiga que tuvo un pequeño golpe tonto con el coche estando embarazada nos confirmó lo bien que le fue este chisme, y fue lo que nos decidió a comprarlo enseguida.
Hay varias marcas con chismes diferentes. Yo de momento he visto este que tengo yo (que es el que sale en la foto y lo he visto en bastantes tiendas), otro que se sujeta en vez de entre las piernas a ambos lados, y otro que es como un arnés completo, que sujeta también la cinta superior del cinturón de seguridad. Lo importante es asegurarnos siempre de que está homologado.
Es un soporte muy básico que lo único que hace es aguantar la cinta de abajo del cinturón a la altura de la cadera.
Consiste en una pequeña funda sobre la que te sientas y, una vez sentada y puesto el cinturón de seguridad del coche, se pasa la cinta del caharro entre las piernas y se enganchan unos botones sujetando la cinta del cinturón a la altura de la cadera, sin que pueda subir y presionar la tripa. El soporte tiene una cinta que abraza el asiento, aunque no se sujeta con demasiada fuerza.
Lo malo de este chisme es que, aunque la tela se ve muy buena y resistente, me da la impresión de que no transpira demasiado, aunque es una primera impresión (en verano os contaré...).
Lo bueno es que no ocupa casi espacio, se pone y se quita muy fácil y está homologado. Y sobre todo, que el cinturón no oprime la tripa.
Yo lo empecé a usar muy pronto, antes de que se notara la tripa, porque en viajes muy largos la pequeña presión que me hacía la cinta del cinturón en la tripa ya me molestaba. Ahora que ya tengo un poquito de tripa es un complemento imprescindible para viajar.Una amiga que tuvo un pequeño golpe tonto con el coche estando embarazada nos confirmó lo bien que le fue este chisme, y fue lo que nos decidió a comprarlo enseguida.
Hay varias marcas con chismes diferentes. Yo de momento he visto este que tengo yo (que es el que sale en la foto y lo he visto en bastantes tiendas), otro que se sujeta en vez de entre las piernas a ambos lados, y otro que es como un arnés completo, que sujeta también la cinta superior del cinturón de seguridad. Lo importante es asegurarnos siempre de que está homologado.
Un documental muy interesante para futuros papás: En el Vientre Materno
Esta semana estuvimos viendo uno de los mejores documentales que podemos ver en este tiempo de espera durante el embarazo: En el Vientre Materno, de National Geographic.
En este documental nos cuenta, con unas imágenes impresionantes, cómo se va formando el bebé, los hitos más importantes, lo que siente en cada momento, etc. Es un documental muy bien hecho, y con muchos pequeños detalles.
Fue muy emocionante imaginar a nuestro pequeño, que ahora tiene ya 17 semanas de gestación, todo el camino que ya ha pasado y el que le queda por recorrer.
¡Os lo recomiendo!
http://www.nationalgeographic.es/en-el-vientre-materno
En este documental nos cuenta, con unas imágenes impresionantes, cómo se va formando el bebé, los hitos más importantes, lo que siente en cada momento, etc. Es un documental muy bien hecho, y con muchos pequeños detalles.
Fue muy emocionante imaginar a nuestro pequeño, que ahora tiene ya 17 semanas de gestación, todo el camino que ya ha pasado y el que le queda por recorrer.
¡Os lo recomiendo!
http://www.nationalgeographic.es/en-el-vientre-materno
Calculadora de embarazo ¿Qué es el gestorama del embarazo?
El gestorama del embarazo es la rueda que usan las matronas y otros médicos para hacer la cuenta de cuántas semanas de embarazo se llevan en cada momento. Se basa para hacer los cálculos en la fecha de la última regla, y ofrece simplemente el número de semanas en cada fecha y la fecha estimada de parto.
Normalmente, los gestoramas de embarazo más comunes son dos ruedas de cartón, una encima de la otra y que rueda una sobre la otra.
Sin embargo, lo mejor suele ser una aplicación. Uno que me gusta mucho es el de esta web: http://www.embarazada.com/servicios/gestograma en el que pones la fecha de la última regla, y te dice la semana en la que estás y las medidas estimadas del niño. Además me gusta que puedes pinchar sobre el calendario en la fecha que quieras y te dice las semanas que llevarás en ese momento, lo que está muy bien para calcular de cuánto estarás en fechas señaladas.
Normalmente, los gestoramas de embarazo más comunes son dos ruedas de cartón, una encima de la otra y que rueda una sobre la otra.
Sin embargo, lo mejor suele ser una aplicación. Uno que me gusta mucho es el de esta web: http://www.embarazada.com/servicios/gestograma en el que pones la fecha de la última regla, y te dice la semana en la que estás y las medidas estimadas del niño. Además me gusta que puedes pinchar sobre el calendario en la fecha que quieras y te dice las semanas que llevarás en ese momento, lo que está muy bien para calcular de cuánto estarás en fechas señaladas.
Aplicaciones gratuítas para el móvil sobre embarazo en español
En el embarazo son todo dudas, sobre todo para padres primerizos como nosotros. Por eso me he convertido en apenas dos meses en una persona que pasa horas y horas buscando información en Internet sobre el embarazo. Todo es nuevo, y hay muchas cosas que ni en un millón de años me habría planteado y que resulta que son útiles o que necesito saber.
Por eso, las aplicaciones sobre embarazo para el teléfono móvil me parecen super útiles. En concreto, yo he probado unas pocas entre la oferta gratuita y en español, y al final me he decantado por dejar instaladas dos de estas aplicaciones, que me han encantado.
La primera aplicación para el móvil que recomiendo se llama "Embarazo feliz". Es una aplicación muy muy sencilla, que no ocupa apenas espacio en la memoria, pero que resulta muy útil. Esta aplicación tiene un widget que permite ver en la pantalla en qué mes y semana del embarazo estás, cuánto mide y cuánto pesa el bebé, los días de embarazo que llevas y los que faltan para el parto. El enlace para Android es este: https://play.google.com/store/apps/details?id=de.starter.ssw&hl=es
La segunda aplicación, muy completa y super útil para el embarazo es la de Baby Center. Esta aplicación está fenomenal. Cada día ofrece 2 contenidos: un texto donde va explicando cómo crece el bebé, o consejos, cosas útiles, etc. Cada día este contenido nos va explicando detalles para seguir el embarazo estando bien informados. El segundo contenido forma parte de una lista de tareas. Cada día nos recuerda algo que debemos hacer según el momento del embarazo: salir a andar, pensar nombres, pasar tiempo con la pareja, beber agua, comprar ropa, buscar clases de maternidad ...etc. De este modo, poco a poco nos vamos familiarizando con todo el proceso del embarazo: son 9 meses de aprender una pequeña cosita cada día. El enlace de esta aplicación para Android y Iphone es: http://www.babycenter.es/a13500007/mi-embarazo-d%C3%ADa-a-d%C3%ADa-aplicaci%C3%B3n-para-iphone-ipod-touch-y-android Este mismo desarrollador tiene otra aplicación que se llama "My baby today" que es la continuación de esta, para aprender los primeros meses del bebé una vez que haya nacido.
Por eso, las aplicaciones sobre embarazo para el teléfono móvil me parecen super útiles. En concreto, yo he probado unas pocas entre la oferta gratuita y en español, y al final me he decantado por dejar instaladas dos de estas aplicaciones, que me han encantado.
La primera aplicación para el móvil que recomiendo se llama "Embarazo feliz". Es una aplicación muy muy sencilla, que no ocupa apenas espacio en la memoria, pero que resulta muy útil. Esta aplicación tiene un widget que permite ver en la pantalla en qué mes y semana del embarazo estás, cuánto mide y cuánto pesa el bebé, los días de embarazo que llevas y los que faltan para el parto. El enlace para Android es este: https://play.google.com/store/apps/details?id=de.starter.ssw&hl=es
La segunda aplicación, muy completa y super útil para el embarazo es la de Baby Center. Esta aplicación está fenomenal. Cada día ofrece 2 contenidos: un texto donde va explicando cómo crece el bebé, o consejos, cosas útiles, etc. Cada día este contenido nos va explicando detalles para seguir el embarazo estando bien informados. El segundo contenido forma parte de una lista de tareas. Cada día nos recuerda algo que debemos hacer según el momento del embarazo: salir a andar, pensar nombres, pasar tiempo con la pareja, beber agua, comprar ropa, buscar clases de maternidad ...etc. De este modo, poco a poco nos vamos familiarizando con todo el proceso del embarazo: son 9 meses de aprender una pequeña cosita cada día. El enlace de esta aplicación para Android y Iphone es: http://www.babycenter.es/a13500007/mi-embarazo-d%C3%ADa-a-d%C3%ADa-aplicaci%C3%B3n-para-iphone-ipod-touch-y-android Este mismo desarrollador tiene otra aplicación que se llama "My baby today" que es la continuación de esta, para aprender los primeros meses del bebé una vez que haya nacido.
Canciones emocionantes para el embarazo (I): Respiras y yo
Hay un montón de canciones que hablan sobre el embarazo y que siempre me han encantado. Sin embargo, no sé si es por las hormonas o porque estando embarazada lo siento mucho más cerca, me emocionan mucho cuando las oigo ahora.
Por eso he pensado en ir poniéndolas en el blog poco a poco.
Esta primera canción para embarazas se llama "Respiras y yo" y habla del momento del parto (desde el punto de vista del bebé). He visto alguna versión (un poco más lenta) de Rosana, pero la mejor creo que es esta, de una cantante que se llama Kesia:
Podéis ir viendo todas las canciones en este enlace: Canciones para embarazadas
Por eso he pensado en ir poniéndolas en el blog poco a poco.
Esta primera canción para embarazas se llama "Respiras y yo" y habla del momento del parto (desde el punto de vista del bebé). He visto alguna versión (un poco más lenta) de Rosana, pero la mejor creo que es esta, de una cantante que se llama Kesia:
Vitaminas durante el embarazo
Últimamente, un cócktel de vitaminas inunda mis comidas por recomendación del médico, algo habitual cuando se está embarazada. Sin embargo, éstas han ido cambiando bastante a lo largo de cada periodo del embarazo...
Antes de quedarme embarazada, al comentarle al médico la intención, ya me dio la primera tanda de pastillas: una pastilla diaria de ácido fólico. Se supone que estas pastillas de ácido fólico hay que empezarlas a tomar unos pocos meses antes de conseguir el embarazo. Según me comentó, si llevamos una dieta sana: verduras, legumbres, etc, los niveles de ácido fólico suelen ser buenos y no hay ningún problema, pero como la falta de ácido fólico se ha relacionado con problemas en el desarrollo del bebé, es muy recomendable tener las reservas de ácido fólico bien cargadas cuando llegue el momento. Es una vitamina que no se ha demostrado que presente problemas si se toma en exceso, así que no hay problema por tomar un extra el tiempo que haga falta mientras llega y no el embarazo. Es pues una buena idea si es un embarazo planeado el hacer una visita al médico unos meses antes para preguntarle sobre este aspecto, aunque no pasa nada si no la hemos tomado antes si normalmente llevamos una dieta normal.
En el momento de conseguir el embarazo, las pastillas de ácido fólico fueron reemplazadas por otras: ácido fólico + yodo + vitamina B12 (Yodocefol). Estas duraron los primeros meses de embarazo.
Por último, y ya hasta el final del embarazo, otro cambio de pastillas más: ahora se trata de un auténtico cócktel con un montón de vitaminas y complementos diferentes que van a aportar vitaminas y minerales que necesita el bebé (Natalben en mi caso). No le falta de nada, lees la composición y casi asusta ver todo lo que lleva. Una pastilla bastante gorda y mucho más difícil de tragar (con nauséas más difícil todavía), y que encima como no la tragues a la primera empieza a dejar un sabor a pescado en la boca (que cuando hay naúseas tampoco ayuda nada)...
Y aun quedará otro cambio más: con la lactancia hacen falta otros complementos distintos. En fin, que creo que la pastillita me acompañará mucho tiempo...
Lo bueno es que con estas pastillas y una dieta normalizada te aseguras de que estás tomando todo lo que el cuerpo necesita para la gestación, y las vitaminas que el cuerpo no necesita se suelen eliminar (por la orina normalmente).
Respecto al precio hay bastante diferencia entre cada vitamina: El ácido fólico del principio y el Yodocefol eran bastante baratos (creo recordar que no llegaba a 3 euros la caja llevando la receta del médico). En cambio, con el Natalben ya estamos hablando de otro rango: sale casi a medio euro por día, y estas van ya sin receta del médico (sobre unos 13-14 euros por caja de 30 pastillas). El Natalben, al no ser considerado medicamento sino complemento alimenticio, puede tener diferente precio en cada farmacia.
Antes de quedarme embarazada, al comentarle al médico la intención, ya me dio la primera tanda de pastillas: una pastilla diaria de ácido fólico. Se supone que estas pastillas de ácido fólico hay que empezarlas a tomar unos pocos meses antes de conseguir el embarazo. Según me comentó, si llevamos una dieta sana: verduras, legumbres, etc, los niveles de ácido fólico suelen ser buenos y no hay ningún problema, pero como la falta de ácido fólico se ha relacionado con problemas en el desarrollo del bebé, es muy recomendable tener las reservas de ácido fólico bien cargadas cuando llegue el momento. Es una vitamina que no se ha demostrado que presente problemas si se toma en exceso, así que no hay problema por tomar un extra el tiempo que haga falta mientras llega y no el embarazo. Es pues una buena idea si es un embarazo planeado el hacer una visita al médico unos meses antes para preguntarle sobre este aspecto, aunque no pasa nada si no la hemos tomado antes si normalmente llevamos una dieta normal.
En el momento de conseguir el embarazo, las pastillas de ácido fólico fueron reemplazadas por otras: ácido fólico + yodo + vitamina B12 (Yodocefol). Estas duraron los primeros meses de embarazo.
Por último, y ya hasta el final del embarazo, otro cambio de pastillas más: ahora se trata de un auténtico cócktel con un montón de vitaminas y complementos diferentes que van a aportar vitaminas y minerales que necesita el bebé (Natalben en mi caso). No le falta de nada, lees la composición y casi asusta ver todo lo que lleva. Una pastilla bastante gorda y mucho más difícil de tragar (con nauséas más difícil todavía), y que encima como no la tragues a la primera empieza a dejar un sabor a pescado en la boca (que cuando hay naúseas tampoco ayuda nada)...
Y aun quedará otro cambio más: con la lactancia hacen falta otros complementos distintos. En fin, que creo que la pastillita me acompañará mucho tiempo...
Lo bueno es que con estas pastillas y una dieta normalizada te aseguras de que estás tomando todo lo que el cuerpo necesita para la gestación, y las vitaminas que el cuerpo no necesita se suelen eliminar (por la orina normalmente).
Respecto al precio hay bastante diferencia entre cada vitamina: El ácido fólico del principio y el Yodocefol eran bastante baratos (creo recordar que no llegaba a 3 euros la caja llevando la receta del médico). En cambio, con el Natalben ya estamos hablando de otro rango: sale casi a medio euro por día, y estas van ya sin receta del médico (sobre unos 13-14 euros por caja de 30 pastillas). El Natalben, al no ser considerado medicamento sino complemento alimenticio, puede tener diferente precio en cada farmacia.
Cuándo decir que estás embarazada
Uno de los primeros dilemas que tuvimos al confirmar el embarazo fue ¿cuál es el mejor momento para decírselo a la familia, a los amigos, en el trabajo...?
Creo que esto es una decisión muy personal. Por un lado, las ganas son enooormes, y por otro queremos ser prudentes. Cada pareja debe tomar su decisión, y todas son correctas, todas tienen sus pros y sus contras.
Nosotros lo hablamos, y al final optamos por esperar un poco.
Aunque es un tema del que apenas se habla (para mí al menos fue una sorpresa cuando lo leí por primera vez apenas unos meses antes de conseguir el embarazo), aproximadamente un 20% de los embarazos terminan en aborto en el primer trimestre. Depende de muchos factores, desde luego: la edad de la madre, si es fumadora, hábitos, etc... aunque la mayor parte de estas pérdidas se dan porque el embrión tiene algún problema, y la naturaleza, que es sabia, decide que lo mejor es dejarlo marchar. No se puede hacer nada para evitarlo, sucede y hay que aceptarlo.
Pero ¡un 20% es mucho!. De cada 5 embarazos, uno se pierde... es una posibilidad que teníamos que tener en cuenta.
Ya que era una posibilidad que estaba ahí, y somos bastante conservadores, empezamos a imaginar qué sentiríamos si esto ocurría. Yo probablemente me sentiría durante unos días sin fuerza para nada, y, aunque supongo que tampoco me duraría demasiado, serían unos días duros. Me imaginé que en ese caso a las personas más cercanas les avisaríamos o mis padres les avisarían de la pérdida, y nadie diría nada que nos incomodase. Es más, nos apoyarían un montón. Pero también pensé en un montón de gente, ya no tan cercana, que seguramente se habrían enterado del embarazo pero no de la pérdida, y me preguntarían por la calle a ver cómo iba el embarazo y me darían la enhorabuena, aun meses más tarde de la pérdida. Y lo mal que me iba a sentar eso... esa reflexión nos llevó a optar por la opción más conservadora.
Así que nuestra decisión personal fue optar por:
Creo que esto es una decisión muy personal. Por un lado, las ganas son enooormes, y por otro queremos ser prudentes. Cada pareja debe tomar su decisión, y todas son correctas, todas tienen sus pros y sus contras.
Nosotros lo hablamos, y al final optamos por esperar un poco.
Aunque es un tema del que apenas se habla (para mí al menos fue una sorpresa cuando lo leí por primera vez apenas unos meses antes de conseguir el embarazo), aproximadamente un 20% de los embarazos terminan en aborto en el primer trimestre. Depende de muchos factores, desde luego: la edad de la madre, si es fumadora, hábitos, etc... aunque la mayor parte de estas pérdidas se dan porque el embrión tiene algún problema, y la naturaleza, que es sabia, decide que lo mejor es dejarlo marchar. No se puede hacer nada para evitarlo, sucede y hay que aceptarlo.
Pero ¡un 20% es mucho!. De cada 5 embarazos, uno se pierde... es una posibilidad que teníamos que tener en cuenta.
Ya que era una posibilidad que estaba ahí, y somos bastante conservadores, empezamos a imaginar qué sentiríamos si esto ocurría. Yo probablemente me sentiría durante unos días sin fuerza para nada, y, aunque supongo que tampoco me duraría demasiado, serían unos días duros. Me imaginé que en ese caso a las personas más cercanas les avisaríamos o mis padres les avisarían de la pérdida, y nadie diría nada que nos incomodase. Es más, nos apoyarían un montón. Pero también pensé en un montón de gente, ya no tan cercana, que seguramente se habrían enterado del embarazo pero no de la pérdida, y me preguntarían por la calle a ver cómo iba el embarazo y me darían la enhorabuena, aun meses más tarde de la pérdida. Y lo mal que me iba a sentar eso... esa reflexión nos llevó a optar por la opción más conservadora.Así que nuestra decisión personal fue optar por:
- Decírselo a mis padres en una semana. Mi madre es una buena fuente de apoyo, y siendo primerizos las dudas eran muchas: alimentación, cuidados, cosas que son normales y que no etc. Además, fue necesario repetirles mil veces que no se lo dijeran a nadie más (¡lo que le costó a mi madre!).
- Decírselo a los hermanos y el padre de mi marido cuando llegamos a las 8 semanas, justo después de la visita al ginecólogo, en la que nos confirmaron el latido. Repetirles que no se lo dijeran a nadie.
- Tras la ecografía de las 12 semanas, hicimos una lista de toda la gente a la queríamos decírselo en primera persona. Los tíos y primos lo primero, y, como la discreción no es el punto fuerte de mis tías y en pocos días toda la ciudad lo iba a saber, organizamos quedadas desde el primer momento con todos los amigos lo antes posible. Fueron días de llamar a un montón de gente, de tomar mil cafés, ... pero en una semana teníamos cubiertas a todas las personas a las que queríamos contárselo. Después de tanto tiempo, fue realmente liberador este momento de hacerlo público.
No obstante, esta decisión de esperar tuvo sus momentos duros:
- No sé si fue por el miedo, por la tensión de aguantar semejante secreto o por qué... pero las primeras 12 semanas no fuimos del todo conscientes del embarazo, no nos permitimos disfrutarlo tanto. Al empezar a contárselo a la gente empezamos a ser más conscientes de todo y a compartir más.
- No contamos con el apoyo de nuestros familiares y amigos durante los primeros momentos.
- Los síntomas del embarazo son más palpables al principio, y es una faena tener que estar disimulando todo el rato. Te hace aislarte un poco no poder contar a los amigos por qué no te apetece salir un día por la noche o por qué te quieres ir pronto a casa, o rechazas la comida que te ofrecen, o no paras de ir al baño.
- En nuestro caso, las navidades pillaron justo en ese periodo. Nunca habría imaginado la cantidad de recetas navideñas que llevan salmón ahumado, jamón, ... o cualquiera de las cosas que las embarazadas tenemos prohibido comer. Cuando estás embarazada, enseguida te ofrecen diferentes menús si no lo puedes comer. Si nadie lo sabe, si no te gusta tienes que declinar comerlo educadamente y centrarte en las pocas cosas que hay en la mesa que puedes comer (aunque no te gusten demasiado): hay que disimular...
No sé muy bien si volviéramos a estar en esa situación qué decisión tomaríamos. ¿Cuándo lo contasteis vosotros?
Cuándo preguntar a una mujer si está embarazada
Mi marido suele decir una frase: "no preguntes a una mujer si está embarazada a no ser que veas a un bebé saliendo entre sus piernas".
Dicho así suena muy bruto, pero entiendo que, desde luego, es lo más prudente.
Una de las cosas que más me ha sorprendido al quedarme embarazada es que, aunque lleve una tripa bastante evidente, nadie por la calle (de los típicos conocidos que no lo saben pero te conocen) me ha preguntado que si estaba embarazada. No sé si soy yo que me veo una tripa más grande de lo que realmente es o que la gente es super prudente, pero el caso es que me llama la atención. Incluso he notado a gente que se queda mirando la tripa, pero luego no dice nada, te preguntan con un "qué tal va todo?" y esperan a ver si yo doy el primer paso de esa conversación.
En cambio, a otra chica que conozco (que no está embarazada ni especialmente gorda ni nada) sí que he visto que le han preguntado varias veces que si estaba embarazada, haciendo que la conversación fuera realmente incómoda y que ella, con muy buen humor, se riera y lo negara educadamente mientras cuenta que es tripita cervecera y nada más ¡qué remedio!.
No sé en qué momento será ya tan evidente que a la gente no le quepa la menor duda. De momento es curioso ver las miradas de curiosidad observando detenidamente la tripa mientras disimulan, jeje.
Me ha hecho reír esta imagen. ¿cuándo preguntar a una mujer si está embarazada?
Dicho así suena muy bruto, pero entiendo que, desde luego, es lo más prudente.
Una de las cosas que más me ha sorprendido al quedarme embarazada es que, aunque lleve una tripa bastante evidente, nadie por la calle (de los típicos conocidos que no lo saben pero te conocen) me ha preguntado que si estaba embarazada. No sé si soy yo que me veo una tripa más grande de lo que realmente es o que la gente es super prudente, pero el caso es que me llama la atención. Incluso he notado a gente que se queda mirando la tripa, pero luego no dice nada, te preguntan con un "qué tal va todo?" y esperan a ver si yo doy el primer paso de esa conversación.
En cambio, a otra chica que conozco (que no está embarazada ni especialmente gorda ni nada) sí que he visto que le han preguntado varias veces que si estaba embarazada, haciendo que la conversación fuera realmente incómoda y que ella, con muy buen humor, se riera y lo negara educadamente mientras cuenta que es tripita cervecera y nada más ¡qué remedio!.
No sé en qué momento será ya tan evidente que a la gente no le quepa la menor duda. De momento es curioso ver las miradas de curiosidad observando detenidamente la tripa mientras disimulan, jeje.
Me ha hecho reír esta imagen. ¿cuándo preguntar a una mujer si está embarazada?
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