Mis primeras semanas de embarazo fueron fantásticas. Lástima que no duró demasiado.
No siempre se tienen los síntomas de embarazo. No es bueno ni malo tenerlos o no, simplemente es cuestión de cómo se adapta el cuerpo al torrente de hormonas que pasan por nuestra sangre y a ese "extraño" que ahora crece en nuestra tripa.
Yo no tuve ningún síntoma hasta la semana 8 de embarazo. Pocos días antes, en la primera visita a la matrona, cuando me preguntó cómo me encontraba le dije que genial. Yo en ese momento aun pensaba que iba a ser así los 9 meses. El caso es que apenas 3 días después me empecé a encontrar fatal, sensación que duró casi 2 meses...
Así pues, hasta la semana 8 aproximadamente, todo fue fenomenal. Desde que confirmamos el positivo del embarazo empecé a tomarme las cosas con más calma. Dejé el gimnasio y me dediqué a descansar mucho más, a dormir todos los días lo que debía, a hacer largas andadas por la mañana y por la tarde y a cuidar mucho lo que comía (más fruta, verdura, pescado...).
La sensación en esas primeras semanas de embarazo era extraña. Sabíamos la gran noticia, pero aun no nos lo acabábamos de creer. Además, aun no les habíamos dado la noticia del embarazo a casi nadie, y eso nos hacía ser aun menos conscientes de la situación. Eran momentos de ilusión, pero sobre todo de incredibilidad.
Bebés y maternidad: desde el embarazo, el nacimiento del bebé y sus primeros días.
Primera visita al ginecólogo en el embarazo
El 27 de Diciembre tuve la primera visita al ginecólogo tras confirmar el embarazo. Por lo que he leído, en algunas comunidades esta primera visita se hace a las 12 semanas, así que me alegro de que a mí me hubieran mandado a las 8 esta primera visita. Esa visita nos tranquilizó mucho y resolvió muchas dudas.
Fue bastante emocionante. La verdad es que no tenía grandes expectativas con esta visita. Pensaba que iba a ser una visita muy rutinaria, pero estuvo fenomenal.
Lo primero que quería era conocer a mi nuevo ginecólogo que va a seguir todo el embarazo. Hasta ahora habían estado pasándome de un ginecólogo a otro: en cada visita, me daban cita con uno nuevo. Lo bueno del embarazo es que un único médico lleva todo el proceso ¡menos mal!. El caso es que ninguno de los otros 5 que me habían visto anteriormente tenían hueco en la agenda al ir a pedir hora en la fecha que me tocaba, así que me habían asignado a otro nuevo. Tenía ganas de conocerlo y ver qué tipo de médico era. Había leído buenas referencias de él en Internet antes.
La verdad que fue muy majo. Cogió el libro de embarazo que me había abierto ya la matrona, me tomó datos de tensión y peso, miró los resultados de los análisis de sangre y me preguntó qué tal me encontraba y los antecedentes familiares. La verdad es que es muy majo, estoy muy contenta con él, es bastante abierto y tranquilo y me explicó todo muy bien, incluso cosas que no se me ocurrió preguntarle pero que me explicó muy bien.
Y después, lo mejor de toda la visita: nos hizo una ecografía rápida, para ver el número de bebés (mi marido tiene abuelas gemelas) y comprobar el latido. La verdad es que en la imagen apenas se veía nada, aunque el ginecólogo no paraba de señalar en la pantalla para explicarnos qué era cada cosa: la cabeza, desde dónde se iba a formar la placenta, etc. Nos hizo una "bromita": -"a ver aquí está tu bebé, giro esto y... aquí está el otro". Momento de susto seguido por risas y por otra explicación -"no, sólo hay uno, jeje", vaya... nos ha tocado el ginecólogo cachondo ¡bien!.
Es increíble ver que ese borrón de la pantalla enano se va a convertir en nuestro bebé. Aunque desde luego lo mejor fue ver el corazón. Eran apenas un par de píxels que se movían, pero, al poner el sonido ¡fantástico!. El pequeño corazoncito latía fuerte y muy muy rápido. Nos dio una foto de nuestro pequeño "borrón" que tenemos colgada en casa y nos hace sonreír siempre que la vemos, aunque no seamos capaces de ver mas que un borrón.
Para terminar nos dieron una cajita con unas pocas muestras de cosas para bebés ¡ya tenemos el primer chupete!, muestras de cremas, una revista, ...etc. En fin, que nos fuimos encantados de esta primera visita con el ginecólogo.
Fue bastante emocionante. La verdad es que no tenía grandes expectativas con esta visita. Pensaba que iba a ser una visita muy rutinaria, pero estuvo fenomenal.
Lo primero que quería era conocer a mi nuevo ginecólogo que va a seguir todo el embarazo. Hasta ahora habían estado pasándome de un ginecólogo a otro: en cada visita, me daban cita con uno nuevo. Lo bueno del embarazo es que un único médico lleva todo el proceso ¡menos mal!. El caso es que ninguno de los otros 5 que me habían visto anteriormente tenían hueco en la agenda al ir a pedir hora en la fecha que me tocaba, así que me habían asignado a otro nuevo. Tenía ganas de conocerlo y ver qué tipo de médico era. Había leído buenas referencias de él en Internet antes.
La verdad que fue muy majo. Cogió el libro de embarazo que me había abierto ya la matrona, me tomó datos de tensión y peso, miró los resultados de los análisis de sangre y me preguntó qué tal me encontraba y los antecedentes familiares. La verdad es que es muy majo, estoy muy contenta con él, es bastante abierto y tranquilo y me explicó todo muy bien, incluso cosas que no se me ocurrió preguntarle pero que me explicó muy bien.
Y después, lo mejor de toda la visita: nos hizo una ecografía rápida, para ver el número de bebés (mi marido tiene abuelas gemelas) y comprobar el latido. La verdad es que en la imagen apenas se veía nada, aunque el ginecólogo no paraba de señalar en la pantalla para explicarnos qué era cada cosa: la cabeza, desde dónde se iba a formar la placenta, etc. Nos hizo una "bromita": -"a ver aquí está tu bebé, giro esto y... aquí está el otro". Momento de susto seguido por risas y por otra explicación -"no, sólo hay uno, jeje", vaya... nos ha tocado el ginecólogo cachondo ¡bien!.
Es increíble ver que ese borrón de la pantalla enano se va a convertir en nuestro bebé. Aunque desde luego lo mejor fue ver el corazón. Eran apenas un par de píxels que se movían, pero, al poner el sonido ¡fantástico!. El pequeño corazoncito latía fuerte y muy muy rápido. Nos dio una foto de nuestro pequeño "borrón" que tenemos colgada en casa y nos hace sonreír siempre que la vemos, aunque no seamos capaces de ver mas que un borrón.
Para terminar nos dieron una cajita con unas pocas muestras de cosas para bebés ¡ya tenemos el primer chupete!, muestras de cremas, una revista, ...etc. En fin, que nos fuimos encantados de esta primera visita con el ginecólogo.
Primera visita a la matrona en el embarazo
Os voy a contar cómo fue mi primera visita con la matrona tras confirmar el embarazo.
La matrona juega un papel muy importante en el embarazo. Es una persona cercana que lleva el control rutinario del embarazo y que resuelve las dudas.
La relación con el ginecólogo es cercana, pero la matrona es esa persona con la que se puede pedir cita de un día para otro y bombardear a preguntas y que tiene una santa paciencia para contestar a todo con una sonrisa.
La primera visita con la matrona me la dieron cuando estaba de 7 semanas. Estoy llevando el embarazo por la Seguridad Social, así que me citaron en mi centro de salud. Fue una visita sencilla pero estuvo bien. Lo que la matrona hizo en esta primera visita fue básicamente informarme de todo lo que debía saber, un pequeño control rutinario y abrir la cartilla del embarazo.
Lo primero que hizo fue preguntarme todos los datos personales: qué hago en el trabajo, antecedentes familiares de ciertas enfermedades en ambas familias, medicamentos que tomo, lesiones, historial médico, etc. Miró los análisis de sangre que me había hecho el médico unos días antes y me comentó algún parámetro que había salido un poco regular por qué era.
Después me midió y pesó, y me tomó la tensión.
Con todo esto me abrió la cartilla del embarazo, una cartilla donde ella y el ginecólogo irán apuntando todo lo que pase a lo largo del embarazo, el historial anterior, los pesos y tensiones en cada revisión, etc. Esa cartilla la tendré que llevar en todas las visitas a la matrona, ginecólogo y el día del parto.
Por último, como vio en el historial que hacía un par de años que no me hacían una citología, me la hizo ella misma. Me dijo que no me asustara si esa tarde tenía una gotita de sangre, que podía ser por la citología y no por problemas con el embarazo. Es una prueba un poco molesta, pero bueno, mejor al principio del embarazo que más adelante.
La matrona me explicó muy bien todo el tema de la toxoplasmosis, la listeria y otras enfermedades. La lista de alimentos prohibidos en el embarazo se amplió tras esta visita. Me recordó también que durante el embarazo tenía que consultar con ella o con un médico antes de tomar cualquier medicamento.
También me fue explicando cómo podían ser los síntomas del primer trimestre de embarazo y varias cosillas más. Le pregunté ante qué síntomas debería ir al hospital (mejor informarse ahora que tener la duda si ocurrían). Me dijo que si sangraba mucho, dolor fuerte de cabeza, etc, debía ir al hospital. Pero que si es una gotita de sangre solo podía ser normal.
En esta primera visita también me recomendó que empezara a usar desde ya una crema hidratante para evitar las estrías en la tripa y pecho, si era específica de embarazo, mejor.
Me dio "el libro del embarazo", una publicación muy útil, en donde explican absolutamente todo del embarazo, el parto y los primeros días del bebé y que soluciona un montón de dudas.
Por último, me pidió que reservara cita con ella para un mes y pico después. En la siguiente visita debía llevar un botecito de orina.
En fin, una buena primera visita. La matrona aunque no hablaba mucho es muy cercana, y me llevará un control más frecuente del embarazo que el que hacen los ginecólogos con los que no hay tantas visitas en el calendario (si todo va bien).
Entradas relacionadas en este blog:
La matrona juega un papel muy importante en el embarazo. Es una persona cercana que lleva el control rutinario del embarazo y que resuelve las dudas.
La relación con el ginecólogo es cercana, pero la matrona es esa persona con la que se puede pedir cita de un día para otro y bombardear a preguntas y que tiene una santa paciencia para contestar a todo con una sonrisa.
La primera visita con la matrona me la dieron cuando estaba de 7 semanas. Estoy llevando el embarazo por la Seguridad Social, así que me citaron en mi centro de salud. Fue una visita sencilla pero estuvo bien. Lo que la matrona hizo en esta primera visita fue básicamente informarme de todo lo que debía saber, un pequeño control rutinario y abrir la cartilla del embarazo.
Lo primero que hizo fue preguntarme todos los datos personales: qué hago en el trabajo, antecedentes familiares de ciertas enfermedades en ambas familias, medicamentos que tomo, lesiones, historial médico, etc. Miró los análisis de sangre que me había hecho el médico unos días antes y me comentó algún parámetro que había salido un poco regular por qué era.
Después me midió y pesó, y me tomó la tensión.
Con todo esto me abrió la cartilla del embarazo, una cartilla donde ella y el ginecólogo irán apuntando todo lo que pase a lo largo del embarazo, el historial anterior, los pesos y tensiones en cada revisión, etc. Esa cartilla la tendré que llevar en todas las visitas a la matrona, ginecólogo y el día del parto.
Por último, como vio en el historial que hacía un par de años que no me hacían una citología, me la hizo ella misma. Me dijo que no me asustara si esa tarde tenía una gotita de sangre, que podía ser por la citología y no por problemas con el embarazo. Es una prueba un poco molesta, pero bueno, mejor al principio del embarazo que más adelante.
La matrona me explicó muy bien todo el tema de la toxoplasmosis, la listeria y otras enfermedades. La lista de alimentos prohibidos en el embarazo se amplió tras esta visita. Me recordó también que durante el embarazo tenía que consultar con ella o con un médico antes de tomar cualquier medicamento.
También me fue explicando cómo podían ser los síntomas del primer trimestre de embarazo y varias cosillas más. Le pregunté ante qué síntomas debería ir al hospital (mejor informarse ahora que tener la duda si ocurrían). Me dijo que si sangraba mucho, dolor fuerte de cabeza, etc, debía ir al hospital. Pero que si es una gotita de sangre solo podía ser normal.
En esta primera visita también me recomendó que empezara a usar desde ya una crema hidratante para evitar las estrías en la tripa y pecho, si era específica de embarazo, mejor.
Me dio "el libro del embarazo", una publicación muy útil, en donde explican absolutamente todo del embarazo, el parto y los primeros días del bebé y que soluciona un montón de dudas.
Por último, me pidió que reservara cita con ella para un mes y pico después. En la siguiente visita debía llevar un botecito de orina.
En fin, una buena primera visita. La matrona aunque no hablaba mucho es muy cercana, y me llevará un control más frecuente del embarazo que el que hacen los ginecólogos con los que no hay tantas visitas en el calendario (si todo va bien).
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Primera visita al médico tras confirmar embarazo
Miércoles, 5 de Diciembre. Tras haber confirmado una par de días antes con un test casero el embarazo, llega el momento de ir al médico. Había estado allí apenas un mes antes para una revisión rutinaria, y al contarle que estaba buscando el embarazo me había dado unas pastillas de ácido fólico. Ya me advirtió que en cuanto confirmara el embarazo volviera de nuevo para que me cambiara las pastillas por unas de ácido fólico y yodo y me enviara a los diferentes médicos que debían controlar el embarazo. Según me comentó hay muchas mujeres que esperan bastante a esta primera visita al médico y eso no es bueno, lo ideal es acudir al médico de cabecera en cuanto se confirma para que lleve el control desde el primer momento...
La revisión con el médico muy bien. Mi médico de cabecera es muy majo y además amigo de la familia, así que enseguida nos felicitó y se alegró por la noticia.
Pesarme, tomar la tensión y cambiar las vitaminas, ahora tomaría unas que llevan en la misma pastilla el ácido fólico y yodo (Yodocefol). Y ya me dio el volante para ir a hacer un análisis de sangre y hora para volver la semana siguiente a por los resultados.
Me contó una historia que me llamó la atención. Decía que él siempre había sido muy católico y apostólico, y que siempre le habían dicho que la mujer estaba diseñada para la labor de engendrar hijos, etc. Y que cuando empezó a estudiar medicina se empezó a dar cuenta de que esa preparación no era del todo así: el cuerpo rechaza al principio al embrión, y es una labor muy compleja conseguir que lo acepte. Por eso eran muy frecuentes las nauseas, por eso aparecía un gran malestar los primeros meses, y por eso debía cuidarme mucho y relajarme, dormir, etc para conseguir que el cuerpo se adapte lo mejor posible.
-"Tú no seas tonta y cuídate mucho. Duerme lo que te pida el cuerpo. Levántate cada poco rato en el trabajo porque necesitas activar la circulación. Descansa y delega tareas".- A mi marido también le advirtió - "Que te cuide mucho. Si no lo hace me lo traes aquí y le digo yo un par de cosas"- bromeó.
Una semana más tarde, volvimos a recoger los análisis. Casi todo bien. Tenía ya hipotiroidismo y con el embarazo se había disparado, así que tocó subir la dosis. El resto sin problemas.
Me gusta que en mi centro de salud ya me programaron todas las demás visitas: con el volante del médico me dieron hora para la primera visita a la matrona y al ginecólogo. El peregrinaje de médicos había empezado. Empezábamos un recorrido de 8 meses en los que seguramente voy a ver más médicos que en el resto de mi vida, pero vale la pena tener todo el embarazo tan controlado...
La revisión con el médico muy bien. Mi médico de cabecera es muy majo y además amigo de la familia, así que enseguida nos felicitó y se alegró por la noticia.
Pesarme, tomar la tensión y cambiar las vitaminas, ahora tomaría unas que llevan en la misma pastilla el ácido fólico y yodo (Yodocefol). Y ya me dio el volante para ir a hacer un análisis de sangre y hora para volver la semana siguiente a por los resultados.
Me contó una historia que me llamó la atención. Decía que él siempre había sido muy católico y apostólico, y que siempre le habían dicho que la mujer estaba diseñada para la labor de engendrar hijos, etc. Y que cuando empezó a estudiar medicina se empezó a dar cuenta de que esa preparación no era del todo así: el cuerpo rechaza al principio al embrión, y es una labor muy compleja conseguir que lo acepte. Por eso eran muy frecuentes las nauseas, por eso aparecía un gran malestar los primeros meses, y por eso debía cuidarme mucho y relajarme, dormir, etc para conseguir que el cuerpo se adapte lo mejor posible.
-"Tú no seas tonta y cuídate mucho. Duerme lo que te pida el cuerpo. Levántate cada poco rato en el trabajo porque necesitas activar la circulación. Descansa y delega tareas".- A mi marido también le advirtió - "Que te cuide mucho. Si no lo hace me lo traes aquí y le digo yo un par de cosas"- bromeó.
Una semana más tarde, volvimos a recoger los análisis. Casi todo bien. Tenía ya hipotiroidismo y con el embarazo se había disparado, así que tocó subir la dosis. El resto sin problemas.
Me gusta que en mi centro de salud ya me programaron todas las demás visitas: con el volante del médico me dieron hora para la primera visita a la matrona y al ginecólogo. El peregrinaje de médicos había empezado. Empezábamos un recorrido de 8 meses en los que seguramente voy a ver más médicos que en el resto de mi vida, pero vale la pena tener todo el embarazo tan controlado...
Aquí empezó todo
Aquí es cuando empezó todo: Día 3 de diciembre, 7 de la mañana, ojos llenos de legañas, intentando hacer pipí en un palito de plástico, y con los nervios a flor de piel. Según las instrucciones la prueba tarda 2 minutos en dar el resultado. Los segundos pasan despacio... ¡nunca 2 minutos habían sido tan largos!
Un par de días antes, justo cuando me tenía que venir la regla, había notado un pequeño sangrado, apenas unas gotitas. Decepcionada, otra vez, me puse una compresa. Otro mes lo habíamos intentado y otro mes pasaba sin lograr el deseado embarazo. Pensamientos estúpidos de "a este paso se me va a pasar el arroz" y de "¿cómo puede ser que cualquier golfa se quede embarazada una noche del primer tío que pilla y nosotros estamos venga a poner todo de nuestra parte y no hay manera?".
Pero al día siguiente ya no hubo más sangre. Ni al otro. Los nervios vuelven, porque recuerdo algo que leí del sangrado de implantación que me recuerda esta situación. Después de leer cientos de páginas de Internet, foros y blogs, llegué a la conclusión de que podía ser. Esas gotitas de sangre marroncitas podían ser el cigoto implantándose en el útero, más o menos coincidía. Al día siguiente llega mi marido que estaba de viaje y le cuento lo que ha pasado y le pido que busque por Internet páginas que hablen del sangrado de implantación. Él llega a la conclusión de que es posible que sea. Decidimos que aun tenemos que esperar dos o tres días para que la prueba de embarazo sea capaz de detectar el embarazo. Pero la incertidumbre está ahí y a la mañana siguiente ya no aguanto más. Después de dar mil vueltas en la cama decido adelantar la prueba...
Mientras recuerdo esto, el reloj casi ha llegado a los 2 minutos, y ... parece que se intuye una segunda línea, pero ... no está totalmente marcada. Es bastante leve, pero sí, está ahí. Miro y remiro la prueba. Una y otra vez... Sí, yo creo que sí... Momentos de incredibilidad, de miedo, de pensar mil cosas. No es tan oscura pero está... ¡positivazo!
Me abalanzo sobre mi marido que sigue durmiendo y le doy la noticia, que recibe contento pero sin poder abrir los ojos del todo. ¿No podías esperar a que me despierte para decírmelo? - ¿Pero cómo voy a esperar para darte este notición?. De verdad, que no entiendo cómo puede ser tan tranquilo...
Aquí empieza esta historia. Empieza la cuenta atrás. Empieza un camino de dudas, de miedos, de ilusión... un camino duro pero excitante.
Un par de días antes, justo cuando me tenía que venir la regla, había notado un pequeño sangrado, apenas unas gotitas. Decepcionada, otra vez, me puse una compresa. Otro mes lo habíamos intentado y otro mes pasaba sin lograr el deseado embarazo. Pensamientos estúpidos de "a este paso se me va a pasar el arroz" y de "¿cómo puede ser que cualquier golfa se quede embarazada una noche del primer tío que pilla y nosotros estamos venga a poner todo de nuestra parte y no hay manera?".
Pero al día siguiente ya no hubo más sangre. Ni al otro. Los nervios vuelven, porque recuerdo algo que leí del sangrado de implantación que me recuerda esta situación. Después de leer cientos de páginas de Internet, foros y blogs, llegué a la conclusión de que podía ser. Esas gotitas de sangre marroncitas podían ser el cigoto implantándose en el útero, más o menos coincidía. Al día siguiente llega mi marido que estaba de viaje y le cuento lo que ha pasado y le pido que busque por Internet páginas que hablen del sangrado de implantación. Él llega a la conclusión de que es posible que sea. Decidimos que aun tenemos que esperar dos o tres días para que la prueba de embarazo sea capaz de detectar el embarazo. Pero la incertidumbre está ahí y a la mañana siguiente ya no aguanto más. Después de dar mil vueltas en la cama decido adelantar la prueba...
Mientras recuerdo esto, el reloj casi ha llegado a los 2 minutos, y ... parece que se intuye una segunda línea, pero ... no está totalmente marcada. Es bastante leve, pero sí, está ahí. Miro y remiro la prueba. Una y otra vez... Sí, yo creo que sí... Momentos de incredibilidad, de miedo, de pensar mil cosas. No es tan oscura pero está... ¡positivazo!
Me abalanzo sobre mi marido que sigue durmiendo y le doy la noticia, que recibe contento pero sin poder abrir los ojos del todo. ¿No podías esperar a que me despierte para decírmelo? - ¿Pero cómo voy a esperar para darte este notición?. De verdad, que no entiendo cómo puede ser tan tranquilo...
Aquí empieza esta historia. Empieza la cuenta atrás. Empieza un camino de dudas, de miedos, de ilusión... un camino duro pero excitante.
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