Al empezar a contar a los conocidos nuestro embarazo, a partir de la semana 12 en nuestro caso, una de mis amigas (que aun no ha sido mamá), me hacía esa pregunta ¿y qué se siente estando embarazada?
Creo que la imagen que nos dan siempre de las embarazadas está bastante distorsionada. He leído que la oxiticina que segrega el cuerpo en el parto hace que la madre olvide el dolor y así acepe rápidamente al bebé. ¿será esa hormona la que hace que se olviden todos los males del embarazo?
Volviendo al tema, la verdad es que la respuesta que le di a mi amiga en ese momento no fue la que seguramente se esperaba: nada de sensaciones maravillosas, nada de lo bonito de crear una vida... sólo malestares, mareos, y sensaciones de estar enferma. No me siento embarazada, no siento estar creando una vida, sólo me siento como si estuviera enferma, pero con algo que no se pasa en 9 meses.
Espero que los meses que me quedan de embarazo sean diferentes, y pueda un día explicar a mi amiga lo maravilloso de mi estado. Creo que tal vez el día que empiece a notar los movimientos del bebé, o si por fin se me pasan algún día los mareos y el cansancio... entonces seguro que la sensación cambia.
Bebés y maternidad: desde el embarazo, el nacimiento del bebé y sus primeros días.
Ecografía de las 16 semanas de embarazo
A las 16 semanas y 4 días de embarazo, nos fuimos a hacer una ecografía. Yo estoy llevando el embarazo por la seguridad social, pero, tras unos resultados del triple screening que no eran demasiado malos, pero tampoco eran totalmente tranquilizadores (ya hablaré de esto en otro rato casi mejor...) decidimos que nos íbamos a quedar mucho más tranquilos haciendo una buena ecografía, en la que pudiéramos ver al pequeñajo bien, y que le miraran bien el corazón, y todo lo que a las 16 semanas se dejara ver. Sabemos que hay que esperar a la de las 20 semanas, pero la tranquilidad que da ver que todo va bien hasta ese momento es inmensa. Así que buscamos un buen centro privado (a través de recomendaciones) y pedimos cita.
Esta ecografía de 16 semanas, bastante en detalle, y que duró una media hora, nos costó 120€. Los precios suelen ir por ahí. Una ecografía normalita cuesta en este centro 65 euros, y una morfológica como la nuestra (más rato y mirando todo, pero que tiene que hacerse a partir de estas semanas que ya es un pelín más grande) sobre los 120 euros. Nos hicieron una ecografía similar a las de las 20 semanas, pero claro, era más pequeñito el churumbel y alguna cosita no se veía bien del todo.
Salimos encantados: no pensaba que íbamos a poder ver todo tan bien. En la de las 12 semanas apenas pudimos ver nada, y en esta en cambio se veía genial, a pesar de que no paraba de moverse y de poner las manitas tapándose. La cabeza, el corazón y el flujo de sangre, los brazos, manos y pies, la columna, la cara completa, ... vamos, de todo. Comprobaron que las medidas eran normales, que el corazón latía correctamente y el flujo de la sangre, que no le faltaba ningún órgano y que todos parecían normales, que se movía (¡y vaya que si se movía!), que la placenta estaba bien y el cordón umbilical también, ... en fin, que en un ratito nos miraron bien al detalle todo y nos quedamos super tranquilos.
Ya nos avisó la ginecóloga que el mejor momento para la ecografía era la semana 20, que en la semana 16 no pueden ver la translucencia nucal como en la semana 12 (aunque sí que ven el pliegue nucal, que es otro parámetro similar pero no tan fiable) y que todavía no había crecido tanto como en la semana 20, en la que al ser más grande se veía mejor.
Pero la verdad es que en la semana 16 se ven ya muchas muchas cosas, y es una ecografía que tranquiliza y te aseguras de que, lo que se ve hasta este momento, está correcto.
Además, ya sabemos el sexo de nuestro pequeñín: estamos esperando un niño. Eso sí que se veía perfectamente. Aquí os lo presento, con 16 semanas:
Esta ecografía de 16 semanas, bastante en detalle, y que duró una media hora, nos costó 120€. Los precios suelen ir por ahí. Una ecografía normalita cuesta en este centro 65 euros, y una morfológica como la nuestra (más rato y mirando todo, pero que tiene que hacerse a partir de estas semanas que ya es un pelín más grande) sobre los 120 euros. Nos hicieron una ecografía similar a las de las 20 semanas, pero claro, era más pequeñito el churumbel y alguna cosita no se veía bien del todo.
Salimos encantados: no pensaba que íbamos a poder ver todo tan bien. En la de las 12 semanas apenas pudimos ver nada, y en esta en cambio se veía genial, a pesar de que no paraba de moverse y de poner las manitas tapándose. La cabeza, el corazón y el flujo de sangre, los brazos, manos y pies, la columna, la cara completa, ... vamos, de todo. Comprobaron que las medidas eran normales, que el corazón latía correctamente y el flujo de la sangre, que no le faltaba ningún órgano y que todos parecían normales, que se movía (¡y vaya que si se movía!), que la placenta estaba bien y el cordón umbilical también, ... en fin, que en un ratito nos miraron bien al detalle todo y nos quedamos super tranquilos.
Ya nos avisó la ginecóloga que el mejor momento para la ecografía era la semana 20, que en la semana 16 no pueden ver la translucencia nucal como en la semana 12 (aunque sí que ven el pliegue nucal, que es otro parámetro similar pero no tan fiable) y que todavía no había crecido tanto como en la semana 20, en la que al ser más grande se veía mejor.
Pero la verdad es que en la semana 16 se ven ya muchas muchas cosas, y es una ecografía que tranquiliza y te aseguras de que, lo que se ve hasta este momento, está correcto.
Además, ya sabemos el sexo de nuestro pequeñín: estamos esperando un niño. Eso sí que se veía perfectamente. Aquí os lo presento, con 16 semanas:
Truco para evitar las náuseas al abrir la nevera en el embarazo
Durante los tres primeros meses del embarazo había una cosa que me producía más náuseas que ninguna otra: el olor al abrir la nevera.
Daba igual que apenas tuviera alimentos especialmente olorosos, o que metiera toda la comida en botes: cada vez que abría la nevera el olor (unas veces más fuerte que otras), me daba ganas de vomitar.
Probé casi de todo, hasta que encontré un pequeño truquito, muy barato, que hizo que se fueran los olores y se fuera esa sensación: usar limón.
El truco consiste en poner en un cuenco un limón. Cada pocos días le iba haciendo un nuevo corte, de modo que iba dejando el limón entero en el cuenco cada vez con más cortes, y cuando ya el limón estaba medio seco lo cambiaba por otro. Con unos pocos limones he conseguido pasar toda la etapa, ya que cada uno me duraba bastantes días.
Hipotiroidismo y embarazo
El hipotiroidismo es muy frecuente entre las embarazadas.
El hipotiroidismo es una enfermedad que se debe a una disminución de hormona tiroidea en la sangre. Esta hormona es la encargada de regular el metabolismo de las células, por lo que afecta a todo el organismo: digestiones más lentas, más propensión a engordar, caída del pelo, ... Normalmente son síntomas leves y, al ser muy genéricos (cansancio, ...etc) el hipotiroidismo no es fácil de detectar si es leve.
En todas las analíticas de sangre que se hacen a lo largo del embarazo el médico suele pedir varios parámetros para controlar los niveles de hormona tiroidea.
El embarazo es un momento de grandes exigencias de hormona tiroidea. El bebé necesita de niveles normales de esta hormona para poder desarrollarse correctamente. Por eso, es frecuente a mujeres que no tenían esta enfermedad les aparezca durante los meses de embarazo, y en mujeres que ya tenían hipotiroidismo se les agrave. La demanda de hormona se vuelve a estabilizar normalmente después del embarazo.
Por suerte, el hipotiroidismo es muy sencillo de tratar: basta con tomar una pastilla muy pequeña por las mañanas. Si tomamos este medicamento todos los días no hay ningún problema durante el embarazo, no tenemos que preocuparnos por nada más, ya que nos hacen conseguir un nivel exactamente igual que el de una mujer sin la enfermedad y no suele tener ningún efecto secundario. Lo más normal es que, si nos lo controla bien el médico, no tengamos ningún problema con el hipotiroidismo durante el embarazo. Es una enfermedad que si se controla frecuentemente no supone ningún problema.
Es normal que al principio nos mande el médico tomar una dosis más pequeña, y, conforme el embarazo avance y según los resultados de los análisis, nos la aumenten progresivamente.
En mi caso ya tenía hipotiroidismo antes de quedarme embarazada. Tomaba una dosis pequeña en ese momento, y iba al endocrino cada 6 meses-1 año para hacer controles. Justo en el momento en el que me quedé embarazada llevaba casi un año sin pasar a hacer análisis. Así pues, en la primera analítica del embarazo me salió un poco descontrolado, y el médico de cabecera me aumentó la dosis. Cuando llevaba un mes y medio con la nueva dosis volví al endocrino, que me repitió los análisis y me aumentó un poquito más, y me citó un mes y medio más tarde. En la última visita con él me volvió a subir otra vez, aunque ya estaba totalmente estabilizado, y ahora hasta junio no le vuelvo a ver. Ahora la dosis es el doble que cuando me quedé embarazada, pero me dijo el endocrino que volvería a su nivel habitual una vez pasado el embarazo. Mientras tanto, con tomar la pastilla por la mañana es suficiente para proporcionar a mi cuerpo y al del bebé los niveles adecuados de hormona tiroidea.
El hipotiroidismo es una enfermedad que se debe a una disminución de hormona tiroidea en la sangre. Esta hormona es la encargada de regular el metabolismo de las células, por lo que afecta a todo el organismo: digestiones más lentas, más propensión a engordar, caída del pelo, ... Normalmente son síntomas leves y, al ser muy genéricos (cansancio, ...etc) el hipotiroidismo no es fácil de detectar si es leve.
En todas las analíticas de sangre que se hacen a lo largo del embarazo el médico suele pedir varios parámetros para controlar los niveles de hormona tiroidea.
El embarazo es un momento de grandes exigencias de hormona tiroidea. El bebé necesita de niveles normales de esta hormona para poder desarrollarse correctamente. Por eso, es frecuente a mujeres que no tenían esta enfermedad les aparezca durante los meses de embarazo, y en mujeres que ya tenían hipotiroidismo se les agrave. La demanda de hormona se vuelve a estabilizar normalmente después del embarazo.
Por suerte, el hipotiroidismo es muy sencillo de tratar: basta con tomar una pastilla muy pequeña por las mañanas. Si tomamos este medicamento todos los días no hay ningún problema durante el embarazo, no tenemos que preocuparnos por nada más, ya que nos hacen conseguir un nivel exactamente igual que el de una mujer sin la enfermedad y no suele tener ningún efecto secundario. Lo más normal es que, si nos lo controla bien el médico, no tengamos ningún problema con el hipotiroidismo durante el embarazo. Es una enfermedad que si se controla frecuentemente no supone ningún problema.
Es normal que al principio nos mande el médico tomar una dosis más pequeña, y, conforme el embarazo avance y según los resultados de los análisis, nos la aumenten progresivamente.
En mi caso ya tenía hipotiroidismo antes de quedarme embarazada. Tomaba una dosis pequeña en ese momento, y iba al endocrino cada 6 meses-1 año para hacer controles. Justo en el momento en el que me quedé embarazada llevaba casi un año sin pasar a hacer análisis. Así pues, en la primera analítica del embarazo me salió un poco descontrolado, y el médico de cabecera me aumentó la dosis. Cuando llevaba un mes y medio con la nueva dosis volví al endocrino, que me repitió los análisis y me aumentó un poquito más, y me citó un mes y medio más tarde. En la última visita con él me volvió a subir otra vez, aunque ya estaba totalmente estabilizado, y ahora hasta junio no le vuelvo a ver. Ahora la dosis es el doble que cuando me quedé embarazada, pero me dijo el endocrino que volvería a su nivel habitual una vez pasado el embarazo. Mientras tanto, con tomar la pastilla por la mañana es suficiente para proporcionar a mi cuerpo y al del bebé los niveles adecuados de hormona tiroidea.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)