Lactancia durante el embarazo

Una de las principales dudas de las embarazadas que ya tenemos un hijo con el que se van a llevar poco es ¿y qué pasa ahora con la lactancia?. ¿Puedo seguir dando el pecho al mayor ahora que estoy embarazada?. ¿Es seguro?. ¿Y qué pasará cuando nazca el pequeño?.

Así que hoy os cuento los truquillos, consejos y mi experiencia personal.



Mi experiencia

Ya estoy casi a punto de terminar el embarazo, de 36 semanas y con el peque a punto de salir en cualquier momento, por lo que he pasado por diferentes fases en la lactancia del mayor.

El mayor ha cumplido ahora 25 meses, poco más de dos años. Cuando me quedé embarazada tenía 17 meses. Teníamos una lactancia prolongada, con la que ambos estábamos a gusto, pero que tampoco implicaba una necesidad real. Él ya comía de todo (mucho y a gusto), y desde luego, la teta no era su principal alimento.

Antes y durante el embarazo hacía sólo 2 tomas al día: una por la noche y otra antes de la siesta. Es decir, usábamos la teta para relajarnos un poco antes de irnos a dormir, metidos ya en la cama.
El peque es muy movido e inquieto, y no había forma de llevarlo a la cama (y dejar de saltar). Hasta que aparecía la palabra mágica: "teta". En ese momento desfilaba él sólo hacia la cama, sin mediar palabra, se tumbaba y esperaba a que le diera. A ambos nos venía bien: él tenía lo que le gustaba, y yo no me desesperaba peleando por acostarle. Todos contentos y felices.

Durante el embarazo apenas han cambiado los patrones. Él no ha hecho ascos a ninguno de los cambios, y sigue con sus mismas dos tomas. Es verdad que el pecho a mi me molesta un poco más, pero ha sido muy llevable. Seguimos igual que al comienzo, sin apenas cambios. 



Bueno, vamos a ver el tema de la lactancia en el embarazo:





A tener en cuenta sobre la lactancia y el embarazo

  • ¿Tiene algún peligro dar de mamar durante el embarazo?

Si llevas un embarazo normal no tiene ningún peligro, y puedes seguir dando el pecho a tu hijo sin ningún problema.

En cambio, en embarazos de alto riesgo, es posible que el médico te indique que dejes la lactancia. Son como digo, embarazos de alto riesgo, en los que te prohibirán tener relaciones sexuales, hacer ejercicio, andar, ... un montón de cosas, y tal vez la lactancia sea una de ellas.

Debes informar a tu médico para que lo tenga en cuenta (normalmente te preguntan el tiempo de lactancia del mayor cuando vas a la consulta la primera vez). Hay médicos a los que le parecerá estupendo, otros que tal vez no tanto (sobre todo si el niño es más mayorcito)... como lo que ya habrás encontrado en todas partes, vamos. Aquí ten en cuenta que la decisión siempre debe ser tuya, y, si tu médico te pone algún impedimento, asegurarte de que se trate de una razón puramente médica.







  • ¿Voy a seguir teniendo leche durante el embarazo?

Sí, seguirás teniendo leche, aunque en determinados momentos es posible que la producción baje o que cambie el sabor de la misma, por temas hormonales. Algunos niños se destetan durante el embarazo debido a estos cambios, y otros siguen mamando sin problemas.




  • ¿Es incómodo dar de mamar durante el embarazo?

No. Lo único es que tendrás que encontrar una postura en la que estés cómoda. A veces la tripa molesta un poco, sobre todo si el mayor no para de moverse durante las tomas, pero es cuestión de probar posturas si esto nos pasa.

Otra cosa que nos suele pasar es que el pecho está más sensible en el embarazo, y que nos haga daño al mamar. Somos nosotras las que debemos valorar si esto nos pasa si queremos seguir adelante, cambiar de postura, quitar alguna toma, ... o si no nos molesta tanto.






¿Y cuando nace el hermanito qué? ¿qué va a pasar ahora?

Una vez que nace el hermano todo cambia respecto a la lactancia. Y puede cambiar de muy diversas formas:
  • Tu leche se va a adaptar a las necesidades del recién nacido: más grasa, menos proteínas, diferente sabor... Es posible que al hermano mayor esto le guste... o que no le guste. Algunos niños se destetan por el cambio de sabor de la leche: de repente deja de gustarles.

  • IMPORTANTE: hay que satisfacer primero las necesidades del bebé recién nacido. Si los dos quieren tomar teta a la vez, hay que dar primero al recién nacido (que no tiene ninguna otra fuente de alimento) antes que al mayor (que ya come otras cosas). Una vez que termine el recién nacido, le podemos dar al mayor sin ningún problema. Si los dos quieren mamar a la vez y eres habilidosa, puedes darle a cada uno con un pecho al mismo tiempo, aunque siempre dejando al recién nacido el pecho que más leche tenga.

  • Tendrás leche para ambos. La cantidad de leche se regula en función de la demanda: conforme más leche tomen, más leche producirás. Así pues, no hay que tener miedo a quedarnos sin leche para el recién nacido, siempre y cuando nos acordemos de darle a él primero.

  • Es posible que el mayor tenga retrocesos. Cuando hablamos de retrocesos pueden ser muy variados: algunos que sabían andar vuelven a gatear, algunos se muestran irritables, otros que sabían ir al váter vuelven a necesitar pañales, o vuelven a dormir en nuestra cama. Para un niño pequeño el hecho de tener un hermanito supone un cambio demasiado grande, que algunos no llegan a entender. En esta fase hay que ser muy comprensivos e intentar mostrarle todo nuestro afecto al mayor. Aunque esté irritable, debemos acercanos a él más que nunca, y prestarle toda la atención que podamos. Que se siga sintiendo querido, aunque ahora haya otro más en la familia que nos demanda a todas horas. Este retroceso también se muestra en la lactancia: niños que apenas hacían una o dos tomas al día de repente quieren hacer muchímas tomas, a todas horas y en cualquier lugar. Debes saber que estas fases a veces sólo duran unos días, y que luego ceden conforme el niño va encontrando su espacio. Intenta no negarle el pecho si es posible, que vea que sigues estando allí. Seguramente en unos pocos días vuelva a su ritmo de tomas habitual. Para él pedir el pecho es una forma de seguir sintiéndote cerca, de pedir tu atención y tu cariño. De que le demuestres que nada cambia en vuestra relación porque haya un hermanito, y de que él sigue siendo tu bebé. Sé paciente y aguanta esos días. Si le niegas el pecho o te enfadas con él es posible que esta fase se alargue más tiempo (se convierte en un objeto de deseo, en algo que quiere y no tiene).




 

¿Tiene alguna ventaja dar el pecho a un recién nacido y a otro hermano mayor?

Si te lo estás preguntando... debes saber que sí ¡y muchas!.
Para mi las principales son estas:
  • Cuando nace el pequeño ya tienes leche, desde el primer momento. Olvídate de molestas subidas de leche, de las tres primeras noches con un recién nacido llorón y muerto de hambre, de descensos del 10% del peso de tu bebé. Tal y como nazca ya va a tener comida desde el minuto cero, tus pechos están listos y el bebé come y sacia. Esto te permite dormir mejor, recuperarte antes, ... En fin, que si te costaron los primeros días de mamá primeriza verás que todo esto desaparece con el segundo gracias al "trabajo hecho" por el mayor.

  • ¡Fuera atascos, mastitis y otras molestias!. Si eres propensa a tener obstrucciones mamarias y mastitis, vas a agradecer muchísimo que tu hijo mayor siga mamando a la vez que el pequeño. El mayor tiene mucha fuerza, y la técnica más que aprendida. Si tienes un atasco va a ser capaz de quitártelo a la primera. Con mi hijo mayor uno de los principales problemas y quebraderos de cabeza que tuve fueron las mastitis: no paraba de tener atascos y no había manera de quitarlos. Ahora sé que con poner al mayor al pecho en apenas 5 minutos estaré lista.

  • El mayor hace el "trabajo duro": Aparte de lo ya comentado antes con las obstrucciones, hay otros casos menos problemáticos pero muy molestos. Por ejemplo, cuando el pecho está muy lleno a los recién nacidos les cuesta mucho enganchar y comenzar. La leche les sale demasiado fuerte y rechazan el pecho. Si esto te pasa, bastará con poner al mayor un par de minutos para vaciar un poco, y ¡listo!. Esto nos lleva al siguiente punto.
 
  • Bye, bye, sacaleches. Si con tu primer hijo el sacaleches era un compañero fiel en esos momentos en los que el bebé no comía (porque se había puesto malo, porque ese día no tenía tanta hambre, porque, ...), ahora te puedes despedir de él.

  •  Resfriados a raya. Cuando el nazca el nuevo bebé vas a pasarte todo el invierno con el corazón en un puño por culpa de los malditos resfriados, mocos, toses, faringitis y demás compañeros molestos. El mayor, especialmente si va a la guardería, podría traer a casa multitud de enfermedades, y después pegárselas al recién nacido que es más débil. La teta no es infalible ni mucho menos, pero sí que han demostrado los estudios que los niños que toman pecho tienen, de media, menos enfermedades. Si el mayor toma pecho le estás protegiendo (un poco) a él, y estás protegiendo también al pequeño (si el mayor no enferma, luego es menos probable que os pase los virus). Aquí hay que tener en cuenta que hablamos de medias, y de estudios con muchos niños. Nadie nos garantiza no enfermar, nadie nos garantiza nada (aunque será algo menos probable o se pondrá enfermo alguna vez menos que los demás).

  • Es una experiencia bonita. Lo dejo para el final (por eso de resaltar sobre todo los aspectos más prácticos), pero para muchas mamás este punto es el más importante. Es una experiencia muy bonita hacer tándem de lactancia. Tu hijo mayor comparte lo que más le gusta con el pequeño. Ambos te reconocen como mamá, y no sientes que tu mayor es "demasiado mayor" ni que el pequeño le desplaza. Los dos toman el mismo alimento, los dos siguen siendo tus bebés.



¿Te has animado a seguir con la lactancia durante el embarazo? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Qué te preocupa?

Casi 35 semanas de embarazo y de baja

¡Qué poquito queda ya!. Mañana ya hago las 35 semanas y estos últimos días ha habido tela...

Para empezar, las buenas noticias. Y es que ¡desde hoy estoy de baja!. Algo que parecía imposible, ya que mi médico de cabecera era de esas de "puedes hacer puenting estando embarazada". Bueno, tanto no, pero me dijo que podía correr y ir en bici hasta el mismo momento del parto, cuestión que no comparto en absoluto dada mi experiencia...


El caso es que llegó un momento en el que no aguantaba más. Habían pasado muchas cosas y era momento de parar para evitar males mayores. No podía más. Y yo, allí asustada pensando en cómo contarle a la médico lo realmente mal que estaba (que era mucho) y el ritmo que me veía obligada a llevar en un día normal de trabajo (que no sólo es trabajar, que los desplazamientos y el estrés son la peor parte).

Perooooo... de repente me di cuenta de que me citaban con otra médico diferente... Ola-la, ¡la médico amante de los deportes de riesgo en el embarazo había cambiado de centro!. Y la que tengo ahora es muy maja y nada más verme ya me dijo que estaba para cogerme la baja ya mismo y me dio todas las opciones, consejos para llevarlo mejor, y muchos ánimos.

Así que me despido de las dos horas diarias de autobús, de los clientes que me estresan mucho, de mi jefe que me pone de los nervios, de estar sentada con un dolor insoportable de espalda, de los desplazamientos en coche y las horas interminables de reuniones poniendo buena cara... uffff, qué maravilla. Ahora mi único deber es descansar y cuidarme. Estar tumbada y sentada todo lo que pueda, y prepararme para llegar a tope de energías al día del parto. No son pocas tareas, pero ¡menudo cambio!.



Decía que estos días habían sido movidos, y es que había llegado un momento que apenas podía andar. Nada de nada. Ni cinco minutos. Tenía una presión en la pelvis bestial, y sentía al bebé super encajado y la cadera abierta.
Había empezado a tener contracciones bastante molestas (a diferencia de las que había tenido hasta este momento), y lo peor es que duraban cada vez más tiempo y no se pasaban aunque me tumbara: primero estaba a rachas de 40 minutos, luego de 50, ... hasta que el domingo noche ya fueron de 2-3 horas.

Así que el lunes, a urgencias. A que me echaran un vistazo rápido. Yo ya sabía que no estaba de parto (¡19 horas duró el primero, no va a salir este otro bebé disparado como si cualquier cosa!), pero aun así no me gustaba cómo lo veía.
Me hicieron un tacto, una ecografía del cuello, otra del bebé, cogieron muestra de orina y del moco cervical, y me dejaron un rato en monitores.
Por suerte aun no he empezado a dilatar, y la cosa está muy bien ya. El peque en buena posición y todo en orden.

Aun así, me dieron progesterona, para tomar vía vaginal. Y me está yendo genial. Se supone que relaja el útero, y estoy notando la diferencia un montón. Ya se me han pasado casi por completo las contracciones, y la presión que notaba y no me dejaba apenas moverme ¡ha desaparecido!.
A cambio hay efectos secundarios: dolor de cabeza por las mañanas y voy como drogada todo el día.

También me avisaron: tienes que aguantar al menos una semana más. Con más de 35 semanas si te pones de parto ya no lo paramos, que nazca. Aun así, espero aguantar ahora que estaré más relajada hasta las 37-38 por lo menos. Hace apenas unos días eso lo veía imposible. Pero después de ver cómo evoluciono con la progesterona y apenas dos días de reposo veo que sin problemas.


Así que, poquito a poco ya se ve el final. Se mueve muchísimo, y estoy deseando conocerlo. Ahora que estoy más tranquila vuelvo a plantearme el momento del parto, de la adaptación, ... apenas había tenido tiempo de pararme a disfrutar cómo se mueve el bebé dentro de mi. Ahora me toca dedicarme a esperar con calma a mi segundo chiquitín :D



32 semanas de embarazo

En este embarazo apenas estoy escribiendo. Y es que, lo mires como lo mires, un segundo embarazo no tiene nada que ver con el primero.

Y no es cuestión de novedades. En el segundo embarazo sigo sorprendiéndome de cada movimiento del peque, de lo asombroso que es verle en cada ecografía, de cómo va creciendo la tripa día a día... Es como redescubrir todo el embarazo con ojos nuevos.
Pero... hay un peque de dos años que reclama toda mi atención, a todas horas... y que salta y corre, y juega y canta, ... y apenas me deja un momentito para descansar y sentarme a escribir un poco sobre cómo voy viviendo de nuevo esta maravillosa experiencia.

Ya estoy de 32 semanas, casi 33. Y cada vez falta menos...

Tengo ya muchos achaques: dolor de espalda, cansancio extremo, mucha presión en la pelvis, y mucha limitación de movimientos ... En este embarazo parece que todo se haya adelantado, incluidos todos estos indeseables efectos secundarios. Aun así el embarazo marcha muy bien, y de momento todo sigue en orden.

Aunque de cuerpo no me he engordado nada, llevo ya 12 kilos ganados. Y todos están en la inmensa y descomunal tripa que me ha salido. Mi marido dice que no sabe si voy a parir o a explotar, pero que lo que sea va a ocurrir pronto. Y yo me siento así también, celebrando cada día y cada semana que pasa.
Se supone que este mes y pico que me queda el bebé va a crecer mucho más. Y no sé dónde va a caber... parece difícil visto desde fuera, jeje.

También se nota que es un segundo embarazo porque estamos muy relajados con todos los preparativos. Ayer me acordaba que no tengo nada comprado de las cosas de farmacia (compresas, purelán, etc), y que no tenemos preparado ni el capazo, ni lavada la ropa de bebé ni nada... En el primer embarazo ya teníamos la maleta del hospital a medio preparar a estas alturas, pero esta vez vamos muy tranquilos. Al menos ya hemos escogido nombre :D

Y el peque está a punto de comenzar en la guardería. Este año va a otra diferente (su tercera guardería en lo que va de su corta vida), pero esta vez es para ir a una al lado de casa y que además está genial. La semana que viene empieza la adaptación.

Con tanto cambio todavía no nos hemos decidido a hacer la operación pañal, y dado que también se va a tener que adaptar a tener un hermanito, hemos decidido posponerla hasta la primavera.
Y aunque veníamos muy convencidos de hacerlo estos días, tampoco hemos dado el paso de sacarlo de la cuna y que duerma en su cama. Así que ya veremos qué pasa cuando tenga "un nuevo ocupa en la cunita de colecho".


Sigue tomando teta,  sólo 2 veces al día y muy poquito. Y sigue muy apegado a mamá :D
Ya le hemos explicado que mamá tiene un bebé en la tripa, y que cuando salga mamá lo llevará en brazos y le dará teta, y él le podrá cantar canciones y acariciar despacito. De momento la idea le parece bien, aunque habrá que verle cómo reacciona, porque de momento se enfada si mamá coge a cualquier otro bebé en brazos.


¡A seguir cumpliendo semanas!