Primer diente!

Pues sí, ya le está saliendo al peque su primer diente de leche, con sólo 5 meses y medio. 

Desde hace como mes y medio no ha parado de morder todo lo que agarraba, y llevaba ya tiempo babeando mucho. Había estado un par de días un poco más desquiciado de lo normal, y mordiendo nuestras manos con mucha ansiedad. Hasta que de repente el viernes: - ¡Pero si me ha dado un bocao! - Mi marido se río: - Si no tiene dientes - que sí, de verdad que muerde

Le hemos mirado bien y ahí está, el primer diente, en la mandíbula inferior derecha. De momento apenas le despunta un poquito, lo justo para romper la encía, pero ya se nota bien y se le ve un poquito. La primera noche ha dormido un poco peor, le molestaba la boca, pero aún así lo está llevando bastante bien. Por suerte tiene a mano varios juguetes blanditos que puede morder y así le alivia un poco. 

Con la lactancia materna nos va bien, pero es verdad que llevo unos días un poco más molesta cuando mama. Estaba un poco mosqueada porque no entendía por qué podía ser, pero ya se ha resuelto el misterio ¡ese diente está muy afilado! Según el leído no tiene por qué haber ningún problema, pero si intenta morder hay que dejarle claro desde el principio que eso no lo puede hacer. 

Dentro de poco tendremos que empezar con el ritual de limpiar su diente, para que no le salgan caries.

Empezamos otra fase, que nos durará hasta pasados los 2 años. ¡Bienvenidos dientecillos! :D


¿Demasiado mayor para lactar?

Flipando estoy. Sí, sí, tal cual... 

Y es que, cuando el peque tiene tan solo 5 meses y medio, resulta que a mucha gente, (a la que por cierto no habíamos pedido su opinión al respecto) , les parece que es demasiado mayor para tomar teta. Ya os digo... alucinante.
Teniendo decidido desde el primer momento que íbamos a intentar tener una lactancia prolongada, sabía que ese momento de las malas lenguas llegaría, pero jamás de los jamases me imaginé que sucediera tan pronto. 

Este fin de semana hemos quedado con bastantes amigos al ir a la ciudad de mi marido y en la que yo también estudié. Así hemos podido coincidir con viejos amigos, muchos que incluso todavía no conocían a nuestro peque. Algunos de ellos con hijos, muchos sin ellos. Pero tanto a unos como a otros les ha sorprendido que tomara pecho aún.

Los que tenían hijos, sorprendidos, nos aconsejaban que empezáramos con los biberones cuanto antes, por lo visto hay "muchísimas ventajas" al darle biberón que procedieron a enumerarnos.
Unos pocos se escandalizaron al contar que le daba en cualquier cafetería cuando le tocaba comer.
Otros ponían cara de horror al explicar que sus primeras papillas estaban hechas con mi leche.
Todos alucinaban ... Y yo me llegué a sentir como un bicho raro, nadando a contra corriente. Pero por Dios ¡si sólo tiene 5 meses! ¿cómo no va a tomar teta? ¿en qué momento se han vuelto todos locos? Me he dado cuenta de cuánto nos hemos alejado emocionalmente en estos últimos años. 

He sido consciente de que, en algún momento, me he convertido en una defensora a ultranza de la teta. Y en una especie de madre hippie bohemia y soñadora. No intento convencer a nadie, cada uno hace lo que piensa que es mejor para sus hijos y lo que buenamente puede. Pero eso de que me toquen la moral intentándome convencer de que lo mejor para mi hijo es algo que va contra mis principios, pues mira... que por ahí no paso. Tengo miles de razones para justificar mis decisiones, y lo mejor de todo es que no tengo por qué explicárselas a nadie. 

Y en momentos como este me alegro muchísimo de formar parte de la gran blogosfera maternal, en la que, cada mamá a su modo, cuenta cómo hace lo mejor para sus hijos. En la que se aceptan y respetan todas las formas de crianza, y el la que se aprende tanto leyendo experiencias de otras mamás, tanto en sus entradas como en los comentarios. Aquí sí que me siento como pez en el agua.

Muchas dan el biberón, muchas la teta, pero todas las opciones se respetan. Aquí lo raro es encontrar gente a la que le parezca extraño lactar a los 5 meses. Aquí encuentro mi momento de desfogarme cuando "el mundo real" se vuelve desconcertante. 

Así que espero seguir mucho tiempo contando cosas de mi peque. Espero poder contar la cara de "lo-flipo-en-colores" que van a poner mis amigos cuando, dentro de un tiempo, el peque venga correteando hacia mí a pedir teta. Jeje, de algo tendrán que hablar ¿no os parece? 




5 meses y medio

¡Cómo está cambiando el peque en poco tiempo! La verdad es que de repente se le nota diferente, aprendiendo cada día algo nuevo y con muchíiiisima curiosidad por todo.

De repente tiene las manos laaaargas, laaaargas... es capaz de coger cualquier cosa que entre dentro de su campo de alcance rápido como un rayo, antes de que nosotros nos demos cuenta ¡zas, pillado y a la boca!.

También empieza a "moverse" un poco cuando lo dejamos en la mantita. Boca abajo aguanta de repente muchísimo más, y empieza a empujarse con las piernas y a estirarse con los brazos, y se desplaza un poquitín a base de no parar. Y lo más gracioso ¡sabe hacer la croqueta! Si lo dejamos en un sitio y con cosas que le gustan un pelín lejos de su alcance, consigue rodar un poco, y darse la vuelta hasta que lo alcanza. Aquí le falta muchísimo por aprender, que me imagino que será con lo que nos irá sorprendiendo más adelante, pero el cambio es bestial (hace apenas unos días al dejarlo boca abajo se quedaba allí espachurrado llorando y sin poder hacer nada más).

Seguimos avanzando lento pero seguro en el mundo de la alimentación complementaria. Poco a poco va probando alimentos nuevos y ¡no os imagináis cómo estamos disfrutando viéndolo comer!. Darle los alimentos en trozos está siendo todo un acierto.
Ha comido también papilla de cereales sin gluten, que también le gusta mucho, pero termina comiendo muy poquita cantidad y un poco desquiciado porque no la come bien. Si está muy espesa no la traga, si está muy clara se le cae. Con cuchara se le escurre o no consigue tragarla, y con vasito con agujeritos termina la mitad por el pelo y el cuello... Hemos probado varias formas pero no terminamos de acertar. Hay que seguir buscando la forma de que la coma bien porque le gusta.

En cambio con los alimentos en trocitos da gusto verlo ¡es todo un espectáculo!. Disfruta comiendo como el que más. Le dejamos los trozos y él los va cogiendo y comiendo. Vamos cada pocos días probando un alimento nuevo, y de momento llevamos:
  • Plátano: a trozos, al principio lo come muy bien, pero luego empieza a resbalar demasiado de estar tan manoseado.
  • Mandarina y naranja: rechupetea los gajos hasta que queda sólo los pellejos que se los quitamos. Le gustan mucho, y, curiosamente, cuanto más ácidas más le gustan.
  • Manzana: le cortamos taquitos alargados, con piel para que no le resbale, y la va mordiendo. Seleccionamos manzanas que no estén demasiado duras. Aun así, con la manzana siempre tenemos que estar muy encima de él, porque corta con las encías trozos de un tamaño peligroso.
  • Calabacín: Es de lo que mejor se come. Lo cocemos cortado ya a tacos hasta que se quede un poco blandito por dentro pero consistente por la parte de la piel. Le encanta.
  • Pera: con esto... hemos fallado un poco. Resbala demasiado, hasta dejándola con piel. Tenemos que probar con algún tipo de pera que no tenga tanta agua. Se la come pero no le apasiona.
  • Zanahoria: cocinada al vapor (blandita pero que esté aun algo tiesecilla para que la coja bien), a tacos alargados ¡rica, rica!

Para los próximos días iremos probando con más verduras: judía verde, borraja, calabaza, ... y con otros alimentos con cereales sin gluten (tenemos espaguetis de maíz y macarrones de arroz, o arroz blanco).

Mientras tanto, el pecho es su principal fuente de alimento, ya que de complementaria sólo estamos haciendo una comida al día y come poquita cantidad (estamos lejísimos de las cantidades que nos recomendó la enfermera).
Haber empezado así de despacito me está ayudando a que no tenga problemas de exceso de leche ni más mastitis, pero aun así, si un día come algo muy a gusto, luego tengo que sacarme un poquitín de leche, porque se nota que demanda un poquito menos.

Por la noche poco a poco va durmiendo mejor. Todos los días lo acostamos sobre la misma hora, y se despierta casi siempre a las 8:30 como un reloj. Durante la noche se despierta 3 ó 4 veces aun, pero ahora la primera vez aguanta entre 3 y 5 horas, por lo que yo me siento por fin bien.

De repente también ha desarrollado una mamitis aguda. Sólo quiere estar conmigo (y yo sólo quiero estar con él :) ). Cuando me ve deja lo que esté haciendo para tirarse hacia mí para que le coja. Y como oiga mi voz en otra habitación, no para de mirar la puerta, aunque la persona que le esté cuidando le cante o intente jugar con él. Por las noches sólo se consigue dormir conmigo, y, bueno... que estamos así todo el día. Sabía que esto llegaría, es parte de tener un bebé, y tampoco me parece mal, es normal que sea yo su referencia con esta edad (y no entiendo a la gente que se empeña en corregirlo pudiendo estar con ellos). Es verdad que agobia un poco tener que estar siempre siempre con él encima y que no quiera a nadie más, pero oye, que seguro que de aquí a un tiempo echo de menos estos achuchones y besos con babas que me da, así que ¡a disfrutarlo!.


Aquí seguimos, con los paseos, los juegos, las canciones, ... ¡hasta pronto!



Comiendo calabacín a dos manos

Calabacín

Comiendo manzana

Jugando con el plátano

¿Cuánto se sangra después del parto?

Hoy vamos con una de esas entradas escatológicas, así que si eres fácilmente impresionable ¡mejor sáltatela!... Bueno... yo ya he avisado, jeje :) así que si sigues leyendo ya sabes...

Empezando con la alimentación complementaria

Cuando el peque ya tiene algo más de 5 meses, nos encontramos inmersos en los primeros pasos de la alimentación complementaria.

Como ya os he contado, hemos decidido intentar "pasar" de papillas y triturados y practicar nuestra propia adaptación del baby led-weanning.

Empezamos a ofrecerle al peque otros alimentos unos pocos días antes de que cumpliese los 5 meses. Como no tenemos antecedentes de alergias en la familia decidimos hacer caso a las recomendaciones de la enfermera y empezar a esa edad, viendo lo desesperado que se tiraba el peque por cualquier cosa que nos viera comer. Eso sí, con la premisa de que iba a ser poco a poco, marcando él el ritmo en cada momento.

Así pues, lo primero que probó fue la naranja. Le dejábamos a su alcance un gajo de naranja mientras nosotros nos comíamos el resto, y él lo cogía con su manita y se lo llevaba a la boca. Los primeros días apenas sacaba unas poquitas gotas de zumo. Era muy gracioso porque la notaba ácida y ponía caras raras, pero seguía comiéndosela y se enfadaba si se la intentábamos quitar.
Pasamos bastantes días con esa dinámica. Fue realmente divertido verle como comía.

Otro día le dejamos un gajo de pera, pero ¡qué desastre!. La pera resbalaba demasiado, incluso dejándole una zona con la piel para que la agarrara mejor. Al final terminaba él lleno de pera y medio frustrado por no saber cogerla. Es también parte del aprendizaje.
Probamos con la red antiahogo, pero no funcionó: no sabe sacar el jugo y acabó estampándola por el suelo.
Al final, para que la probara y ver si le gustaba, probamos a coger nosotros la pera y él rápidamente nos agarró las manos para acercarse la pera a la boca ¡le encantaba también la pera!. Medio gajo de pera que comió.

Pero después de esos descubrimientos, hubo unos cuantos días en los que ya no quiso probar nada más. Tampoco lo intentamos demasiado, la verdad, pero al ofrecerle o dejarle a su alcance cualquier cosa ya no mostraba interés. Pues nada, así pasamos unos cuantos días más...
Esos días probamos también a ofrecerle un poquitín de papilla de cereales sin gluten, que rechazó con cara de auténtico asco "¿por qué me das esa porquería, mamá?" Su cara era todo un dilema, parecía no entender nada...


Bueno, pues ahora resulta, que después de esos días de parón en cuanto al tema alimenticio se refiere, ahora le han vuelto a entrar unas ganas locas por comer cualquier cosa.
Nos ha sorprendido lanzándose al plátano como si le fuera la vida en ello. Lo coge con las manitas y ¡zasca! ¡menudos bocados le da! Y eso que no tiene dientes, que si no... Al principio el plátano le funciona bien porque maneja el trozo con soltura, pero al poco empieza a ser una masa rechupeteada y pegajosa, que termina extendida por todas partes.

Cada día va comiendo un poquito más. Empezó con apenas unas gotitas de zumo y ayer nos sorprendió rechupeteando todos los gajos de una mandarina hasta dejar sólo los pellejos y comiendo luego el equivalente a unos 3 ó 4 dedos de plátano. Aun así, lo comparo con las cantidades que nos dijo la enfermera (que me parecían excesivas para ser "alimentación complementaria") y estamos muy muy lejos de completarlas.



Da gusto verle comer, es todo un espectáculo. Le encanta y disfruta descubriendo sabores. Y cada día muestra más interés.

De momento vamos a seguir así, poquito a poco, marcando él el ritmo y disfrutando de verle comer, la cantidad que él quiera cada día. ¡Os aseguro que es una gozada verle!

¿Qué tipos de pescado se pueden comer en el embarazo y cuáles no?

El otro día hablando con una amiga futura mamá me comentaba las dudas que tenía acerca de qué pescados se pueden comer estando embarazada y cuáles no son recomendables.

La alimentación estando embarazada se complica mucho a veces. Muchos de los alimentos que comemos a diario resulta que están en la lista de alimentos prohibidos en el embarazo, y tenemos que buscar alternativas con alimentos permitidos. Con los pescados no es para menos, ya que hay algunos que no son recomendables tomar si estamos embarazadas. Sin embargo, la mayoría de pescados contienen nutrientes y vitaminas ideales para el correcto desarrollo del bebé, por lo que deberían formar parte de nuestra dieta. U


En general, y para simplificar las cosas, podemos decir que hay 2 grandes familias de pescados y derivados que no podemos comer si estamos embarazadas:
  • Los pescados crudos o semicrudos no los podemos comer estando embarazadas, ya que estando crudos no se mata un parásito común en los pescados llamado anasakis, y también corremos el peligro de coger enfermedades como la listeria.
  • Los pescados de gran tamaño tampoco los podemos comer, ya que tienen  una concentración de mercurio más alta, que puede ser perjudicial para el bebé.



 Vemos uno por uno:

¿Puedo comer salmón ahumado estando embarazada?
No deberías comer salmón ahumado tal cual, ya que es un pescado que no va cocinado (sólo va ahumado y no es suficiente para matar "los bichos").
Sí que podrías comerlo si antes lo cocinas. Por ejemplo, no podrías comer salmón ahumado acompañando una ensalada (en crudo), pero sí que podrías comerlo si lo echas a una pizza que después metes en el horno.



¿Puedo comer anchoas y boquerones? ¿Y las aceitunas rellenas de anchoa?

Este es uno de los que más hay que explicar. Y es que las anchoas y boquerones van adobados, es decir, no están cocinados y no se podrían comer. Pero depende del proceso que hayan seguido. Me explico:
  • No deberías comer estando embarazado anchoas ni boquerones caseros, ni los elaborados en los bares o restaurantes. Para poder matar el anisakis (el parásito más frecuente) deberían haberse congelado a -20ºC. Normalmente, cuando hacemos estas conservas en casa o no se congela o se congelan previamente en el congelador de nuestra casa, que nunca alcanza esas temperaturas, por lo que el parásito no muere.
  • Sí que puedes comer cualquier tipo de anchoa o boquerón si lo cocinas antes a suficiente temperatura. Por ejemplo, sí que puedes comer pizza con anchoa.
  • Sí que puedes comer las anchoas y boquerones industriales de algunas marcas que especifiquen en el etiquetado que hayan sido sometidas a un proceso previo para eliminar los anasakis. La mayoría de las marcas de anchoas y boquerones que podemos comprar en los supermercados son sometidas a este tipo de procesos. Os dejo una foto de ejemplo de un envase de boquerones de la marca de Mercadona, en donde especifica que los podemos comer.
  • Sí que puedes comer aceitunas y olivas rellenas de anchoa de marcas industriales, ya que la pasta con la que están rellenas ha sido sometida a procesos específicos para matar el anisakis. No puedes comer aceitunas con anchoas que hayan sido elaboradas en casa.

Por lo tanto, no comer anchoas y boquerones caseros en crudo. Sí que comemos los de marcas que especifiquen en el etiquetado que son seguros y cocinados. Sí que comemos aceitunas rellenas.





¿Puedo comer sushi estando embarazada?
El shushi se caracteriza por el pescado crudo, así que no deberías comer shushi estando embarazada.
Si eres como yo que lo que realmente te gusta es el arroz con la salsita, puedes hacerte un shushi casero sustituyendo el pescado crudo por jamón de york o alguna otra alternativa que se te ocurra.


¿Y el atún y pez espada?
El atún y el emperador son dos pescados de gran tamaño, y por eso tienen concentraciones más altas de mercurio.
No deberíamos comer estos pescados estando embarazadas, lactando, ni dárselo a los niños pequeños.

¿Qué pasa con el atún en lata?
Aquí hay diferentes opiniones, y la verdad es que no queda nada claro. Te recomiendo leer este artículo (aunque no queda claro si podemos comerlo o no, por lo menos tendrás toda la información): Atún en lata


¿El resto de pescados?
El pescado es muy beneficioso para la salud de la futura mamá y del bebé. Contiene ácidos grasos Omega3, imprescindibles para el desarrollo del bebé, y un montón de proteínas, vitaminas, etc, que necesita para crecer. Además, tiene poquita grasa y forma parte de una dieta equilibrada.
Asegúrate, eso sí, de que quedan bien cocinados por dentro.
Si te fijas, muchas de las marcas de vitaminas para embarazadas incluyen extractos de pescado, precisamente por los enormes beneficios de todos sus nutrientes para el bebé.


Salvo el atún y el emperador, puedes comer cualquier pescado siempre y cuando esté correctamente cocinado. ¡y te irá fenomenal y al bebé también!

Merluza al horno, salmón a la sartén, ... seguro que tienes un montón de recetas geniales :)

Banco de leche materna casero

Desde que el peque nació he estado teniendo problemas intermitentes de exceso de leche. No sé si es porque él vomita mucho y unos días más que otros, o porque mi cuerpo siempre ha hecho todo "a lo bestia", el caso es que hasta que él cumplió unos 2 meses y medio la producción de leche no se me reguló un poco, y, aun ahora, hay días en los que tengo que sacarme algo de leche para evitar que se me hagan mastitis.

Así pues, aprovechando la leche que me sacaba, he ido haciendo mi propio banco de leche materna, que espero ir usando poco a poco ahora que el peque es un poco más mayor y que me tendré que arreglar dejándolo con mis padres algunos días bastante rato mientras trabajo. En esta entrada os contaré un poco cómo lo he hecho.


Recipientes para el banco de leche materna:

La leche materna conviene conservarla en recipientes de plástico. Los de cristal no son tan adecuados. El matrón nos explicó que se conservan mejor las defensas en los de plástico.
Las mamás que se van sacando leche y la van consumiendo en un plazo de tiempo más o menos corto suelen usar recipientes tipo tapper, y así los van reutilizando a medida que van gastando la leche. Es conveniente que sean recipientes esterilizados (los podemos esterilizar nosotros en casa si son de plástico que se pueda hervir por ejemplo), y que sean aptos para alimentos (debe especificarlo en el bote, ya que algunos plásticos no aptos desprenden sustancias tóxicas).
En mi caso, al estar haciendo un gran banco de leche que no iba a consumir en bastante tiempo me tuve que decantar por envases más económicos, para que pudiera almacenar muchos en el congelador sin dejarme el sueldo en botes. Así pues, me decanté por bolsitas de alimentos.

Hay unas bolsitas que se adaptan al sacaleches que están fenomenal, porque se puede poner directamente en el sacaleches, de modo que la leche cae en ellas directamente y por lo tanto es mucho más limpio y no tenemos que andar manipulando la leche. Además tienen marcas con la medida, por lo que sabemos cuánta leche nos hemos sacado cada vez. Rondan los 14 euros el pack de 20 bolsas (pack de 20 bolsitas para sacaleches de Medela).

Yo opté por una opción más económica aun: las bolsas de congelar alimentos (las que compramos en el super normales), con zip para cerrarlas. La gran ventaja de estas bolsas es que son aptas para alimentos, y son muy baratas, por lo que podía almacenar muchas bolsas en el congelador.


Cantidad de leche en las bolsitas:

Ya os he contado que yo me sacaba la leche que me sobraba, mientras le daba al bebé siempre, en todas las temas, leche directamente de la teta.
Cuando la mamá tiene que dejar al bebé (porque tiene que trabajar por ejemplo), lo normal es que se saque tomas enteras, es decir, el equivalente a la cantidad que toma el bebé en una toma (suele ser entre 90 y 120 cl aprox, aunque depende mucho de cada caso). De esta forma, guarda la leche que se ha sacado ese día y se la puede dar la persona que esté a cargo del bebé al día siguiente. En estos casos en los que la mamá se tiene que incorporar al trabajo lo más frecuente es haber almacenado previamente a la incorporación algunas bolsas de leche, ya que es posible que no sea capaz de sacarse cada vez la cantidad de leche que el bebé va a tomar, y, de esta forma, es capaz de completar la cantidad con la leche almacenada.

En mi caso era un poco diferente, ya que sólo me sacaba la cantidad de leche que necesitaba para encontrarme bien una vez que el peque había comido, ya que no tenía la necesidad de dejar al bebé con nadie. Así pues, no eran tomas enteras, sino que era "lo que sobraba" cada vez. Unas veces era muy poco (por ejemplo 25 cl) y otras eran auténticas barbaridades de leche sobrante (más de 250 cl alguna vez). Así pues, iba decidiendo cada vez cómo iba distribuyendo la leche para que fuera más útil al descongelarla cuando la fuera a necesitar.

Tengo 2 tipos de bolsitas:
  • Unas pocas con muy poquita cantidad (unos 20 ó 30 cl). Estas bolsitas me sirvieron cuando el peque tomaba leche materna en exclusiva las veces que me tenía que ausentar y llegar un poquito más tarde (por ejemplo, si tenía que dar un curso y tardaba 3 horas y media desde que lo dejaba o si tenía que ir al médico y tardaba algo más). Así, aunque la mayoría de los días que esto ocurría el peque esperaba a que volviera, alguno que tenía mucha hambre le iban dando un poquito de leche a cucharadas y, entre tanto, ya llegaba yo y hacía el resto de la toma directamente. Las bolsitas pequeñas que me quedan ahora que empezamos con la alimentación complementaria las voy a usar para los primeros días de papillas, para preparar poquita cantidad al principio por si acaso no le gustan estas papillas al peque para no desperdiciar ni una gota.
  • La gran mayoría de las bolsas tienen entre 90 cl y 140 cl. Tengo bolsas con distintas cantidades. Las que guardé al principio (y que empezaré a gastar antes) tienen casi todas 90cl, y las que he ido guardando más adelante y que gastaré las últimas (cuando el peque coma ya bastante más cantidad) tienen unos 120-130 cl.


Cómo guardo y manipulo la leche:

La leche me la he sacado toda con el sacaleches eléctrico (yo tengo el Medela eléctrico de una sola copa, que vale unos 130 euros, y estoy muy contenta con él). Antes de éste probé con varios manuales, pero no me gustaron tanto: se tarda mucho más, no conseguía sacar tanta leche y requiere más esfuerzo.

La saco en un botecito de los del sacaleches, que tiene medidor. Una vez que he terminado, vierto la leche a una de las bolsitas, y la meto en ese momento al congelador. Como yo la estoy guardando en bolsitas, lo que hacía es tener en el congelador un cuenco, y así pongo la bolsita en el cuenco hasta que se congela y coge la forma. Una vez congelada, cuando voy a meter una bolsa nueva, saco la bolsa del cuenco y meto la nueva allí. De esta forma, todas las bolsas tienen más o menos la misma forma y tamaño, y se almacenan mejor.
En cada una de las bolsitas escribo con un rotulador permanente la fecha de extracción y la cantidad de leche que hay. 


Para que la leche materna aguante más tiempo en mejores condiciones, es importante que se mantenga a una temperatura muy constante. Por eso, y al tener muchas bolsitas, decidí dejar una bandeja del congelador sólo para el banco casero de leche materna. De este modo, esa bandeja sólo se abre cuando tengo que meter más leche, y no se abre nunca más. Así, si un día estoy buscando qué comer, esa bandeja no la abro, y así se mantiene la temperatura de la leche. Cuando voy a guardar más bolsas intento ser rápida y no dejar abierto el congelador mas que el tiempo necesario.

La mayoría de las veces me saco menos leche de la que guardo en cada bolsa. Se puede guardar leche de veces diferentes en el mismo recipiente, siempre y cuando se cumplan unas mínimas condiciones. La primera es que en la fecha del recipiente conste la fecha de la primera leche (si junto leche del día 20 de enero con la del 27, la fecha que escribo en la bolsa es la del 20 de enero). La segunda es que al echar la leche del segundo día no se descongele la del primero. Para ello, lo que hago es meter la leche antes en la nevera en el mismo bote del sacaleches con la tapa (en el cajón de 0º, el que pone el dibujo de un pescado o un trozo de carne). Así, la junto cuando la leche más nueva está ya bien fría.
Al juntarla, apunto en la bolsita la cantidad de leche que añado para saber exactamente cuánta hay en cada bolsa.

Hay mamás que antes de guardar la leche la ponen al fuego justo hasta que empieza a echar burbujitas pequeñas, sin que llegue a hervir. Esto es porque la leche materna contiene lipasa, una encima que normalmente deja de reproducirse en cuanto se congela la leche, pero que en la leche de algunas mamás sigue actuando incluso congelada, lo que hace que la leche huela a rancio y tenga luego un sabor raro. Las mamás a las que les ocurra esto tendrán que ponerla al fuego antes de guardarla. La mejor forma de saber si esto te pasa o no, es guardar pequeñas muestras de leche y descongelarla al cabo de unos cuantos días y comprobar que el olor y sabor sea normal. Yo hice la prueba al principio, congelando en una bolsita unos 15 ó 20 cl, y sacándola al cabo de 15 días. Al comprobar que olía normal y se conservaba bien, ya decidí guardarla tal cual, sin pasarla por el fuego antes, ya que no me hacía falta y así era mucho más fácil y rápido.

También me ha ocurrido de querer dejar leche en otras casas (por ejemplo, en casa de mis padres he dejado varias bolsitas para que tengan allí por si hace falta los días que se quedan ellos un rato con el peque). Para ello lo que hay que hacer es dejarla en el frigorífico al sacarla, y llevarla intentando que no llegue a calentarse, y congelarla una vez allí.

La leche materna congelada puede aguantar mucho (en la mayoría de sitios dicen que de 4 a 6 meses sin problemas, y en otros que se puede guardar bastante más tiempo). Depende eso sí de que el congelador sea bueno y alcance una temperatura baja y sea estable.

Otro día contaré los pormenores de cómo descongelarla, etc, que por hoy ya me he enrollado bastante ;)

Os dejo con una foto de mi banco de leche casero


Bebé de 5 meses

Este mes ha pasado casi sin enterarnos ¡y el peque tiene ya 5 meses!

Este último mes ha ido adquiriendo habilidades a ritmo de vértigo. Bueno, más bien perfeccionando muchas que ya tenía. Poco a poco se le nota que agarra todo con más precisión, que va controlando más sus movimientos, interactuando más con todo el mundo y más despierto en general.

Hemos comenzado ya con la alimentación complementaria, pero muy poquito a poco. De momento apenas ha probado un par de cosas, y eso, sólo probar un poquito, porque el 99% de su alimentación sigue siendo leche materna. Así pues, le hemos dado a probar naranja, mandarina y pera. Empezamos un poco antes de los 5 meses, un día que se lanzaba como un loco a intentar coger cualquier cosa de las que comíamos. Ese día le dejamos chupar un poco un gajo de naranja, y, al ver que no le daba alergia hemos podido continuar.
Estos días lo que estamos haciendo es dejarlo sentado en la trona mientras nosotros comemos, y le dejamos un gajo de naranja, de mandarina o de pera en la bandeja. Así él lo puede coger y lo rechupetea un poco (las veces que le apetece). Normalmente apenas saca unas pocas gotas de zumo, pero ayer por ejemplo cogió gusto a la naranja y le dio buena marcha: lo chupaba hasta que dejaba sólo los pellejos, y así cogió 4 ó 5 gajos. Hoy en cambio no ha querido comer nada más que teta. Bien también..., no tenemos prisa. Además de darle trozos de estas frutas hemos probado a darle la pera (que se escapa mucho de las manos porque resbala más) chafada con el tenedor, en forma de papilla sólo de pera, y ¡menuda cara de asco!. La pera en trozo se la come bien, pero hay que sostenérasela un poco porque resbala demasiado, pero chafada o modo de papilla no la quiere. Así que pienso que lo de darle la comida a trozos va a ser una muy buena idea.
Lo que sí que hemos notado es que, si bien antes machaba el pañal una vez cada 3 ó 4 días, ahora, que apenas come un poquito, ya lo mancha todos los días. Así nos vamos preparando para cuando le demos a probar los cereales (así, si come algo de fruta no le extreñirán).

Da gusto jugar con él. Es súper agradecido, y enseguida que hacemos cualquier cosa terminamos riendo a carcajadas. Además, ya coge los juguetes con soltura y cada vez interactúa más, así que ya vamos pudiendo jugar más.

Sigue la mar de simpático, sonriendo a cualquiera que se acerca a decirle algo, riéndose cuando le cantas una canción y con esa eterna sonrisilla risueña en los labios. Lo mejor de todo es al despertarnos por la mañana, que pone una cara de alegría al vernos que nos deja sin palabras y con la baba colgando ya toda la mañana.

Y hablando de babas... estamos ya a tope de babas. Le deben estar enhuesando ya las encías, porque se le nota muy rabioso con la boca, todo lo que pilla va a la boca, y babea mucho.

Por las noches seguimos igual: duerme bastantes horas, pero se despierta cada hora y media o dos horas, come un poco de teta, y se vuelve a dormir. Aun así, como duerme ya siempre conmigo en la cama (he desistido de intentar ponerle en la cuna de colecho, porque "no nos cunde") yo lo llevo bastante mejor y me noto más descansada que los primeros meses.

El tema de los vómitos de momento no ha mejorado, pero se sigue engordando bastante y se le ve muy bien, así que no nos preocupamos, e intentamos seguir gestionándolo lo mejor que podemos.

Estas navidades el peque ha sido el centro de todas las miradas. No es para menos, eran sus primeras navidades, y muchos familiares todavía no lo conocían. Como a él le encanta la juerga y cuanto más follón hay más a gusto se encuentra, se lo ha pasado pipa. Lo malo es que, con tantas emociones y gente nueva, no había manera de que se durmiera bien la siesta de la tarde, y luego por la noche se ponía un poco rarito pero tampoco se quería dormir, así que por poco nos toca tomarnos las uvas paseando por la calle con él: ese día aguantó desde las 4 de la tarde hasta la 1 de la madrugada durmiendo sólo media hora. Estaba reventado de cansado, pero no había manera de dormirlo y se animaba de ver tanto follón.

Los reyes le han traído un montón de cosas: ropa, juguetes gigantescos, juguetes que cantan, colonias y cremitas, una trona... ahora sí que se nota mucho que en esta casa hay un bebé.

 ¡Qué entretenidos estamos!