Alimentación complementaria: nuestros planes... antes de empezar

Ya he empezado a hablar en este blog acerca de la alimentación complementaria. Va a ser el siguiente paso al que nos tengamos que enfrentar de manera activa dentro de las fases que vamos recorriendo con nuestro peque.

Así que voy a dedicar esta entrada a contar nuestros planes sobre alimentación complementaria... y espero que no sirva sólo para, dentro de unos meses, cuando estemos manos a la obra, echarme unas buenas risas cuando lo lea y redescubrir lo ingenua que soy. En fin... ya me pasa con muchas entradas del blog de cuando estaba embarazada, que a veces los planes no salen como esperas... Esperemos que nuestros planes de alimentación no se vayan al traste como se han ido muchos otros.

Os contaba en la entrada anterior que, a pesar de que la OMS y muchas asociaciones de pediatría recomendaban empezar a los 6 meses, en nuestro centro de salud nos dicen de empezar a los 5 meses. Y que en pocos días debíamos estar haciendo 3 comidas bastante potentes con esta alimentación complementaria. Empezar con zumo, enseguida meter un buen platerón de papilla de cereales, enseguida meter otro buen plato de papilla de verduras, ... de modo que a los 6 meses comería: papilla con verduras para comer, papilla con 3 piezas enteras de fruta para merendar, buen plato de papilla de cereales para cenar, más luego teta. No sé si soy yo, pero me parecen unas cantidades exageradas para un bebé tan pequeño. Más teniendo en cuenta que aun toma pecho. Más teniendo en cuenta que en cuestión de un mes pasaría de tomar sólo pecho a tomar esta dieta complementaria sustitutiva.

A mí todo esto no me convencía mucho, así que buscando información he encontrado cosas muy curiosas, que vamos a aplicar en parte.


¿Cuándo empezaremos?
Por un lado el sentido común me llama a hacer más caso a la OMS que a las indicaciones de la enfermera, y a esperar hasta los 6 meses.
Pero por otro... el peque muestra ya muchísima curiosidad por la comida (se lanza hacia nuestro plato, agarra la comida e intenta llevársela a la boca, se enfada si le quitamos del plato o le hacemos soltar el trozo de comida que ha agarrado ....).  Además, no tiene ya el reflejo de extrusión y se aguanta sentado. Creo que ya nos está indicando que empieza a estar preparado, y por eso, tampoco me parece mal empezar un poco antes, siempre y cuando vayamos poco a poco.


¿Con qué cantidad empezaremos?
Lo que peor me parece de las indicaciones que nos dieron es las prisas con las que se introduce esta alimentación complementaria. Realmente la alimentación complementaria debería ser eso: complementaria.
Creo que si yo me comiera esa ración que indican de papilla de verduras, otra papilla con nada menos que 3 piezas de fruta y otra más de cereales... no me quedaría mucha más hambre al cabo del día. Pues con un bebé de 5 meses poco pecho va a tomar ya si se come todo eso.

La leche debería ser el alimento principal del bebé hasta el primer año. La alimentación complementaria simplemente sirve el primer año para aportar hierro y para que el bebé aprenda a comer.

Así pues aquí está la primera gran diferencia. Hemos decidido empezar poquito a poco. Ofreciendo al peque frutas al principio, pero que coma lo que quiera. Y que siga tomando leche como alimento fundamental. La leche le aporta prácticamente todo lo que él necesita. Si aparte come algo, pues bien, y si no quiere comer otras cosas, pues bien también, la leche le alimenta mejor que cualquier otro alimento. Poquito a poco ya irá comiendo más.


¿Cómo prepararemos la comida complementaria?
Aquí viene la gran diferencia. Y es que hemos decidido "pasar" de las papillas.
He estado leyendo acerca del baby-led-weaning, que consiste en dar de comer al bebé comida "normal". Y me ha encantado todo lo que he leído. Le veo muchas ventajas y una forma de que el peque tenga una mejor relación con la comida.

Es la forma de que el bebé experimente, que aprenda a comer él sólo y a descubrir texturas y sabores. Es la forma de que coma él sólo y coma sólo lo que le apetece (sin embutir papillas en la boca), de modo que come sólo hasta saciarse y escoge, entre los alimentos que ponemos a su alcance, los que quiere comer. A cambio es mucho más sucio y no comen tanto (igual es que no necesitan comer tanto!).

Hay ciertas cosas de esta corriente que no vamos a seguir, pero la idea fundamental está ahí.

Por ejemplo, sí que vamos a ofrecer al bebé la comida en trozos en vez de en papilla. Le vamos a dejar que coma él sólo y que coma sólo la cantidad que quiera.

Lo que no vamos a hacer es ofrecerle la misma comida que comamos nosotros. Al menos no tal cual. Vamos a cocinar para él la comida sin sal, y no le vamos a ofrecer alimentos menos recomendados hasta que llegue a las edades correspondientes. Todos los días le daremos algo de verdura (cosa que nosotros no comemos siempre), e iremos metiendo poquito a poco los alimentos nuevos.

Lo malo de esta técnica es que es para niños a partir de los 6 meses. Así que si empezamos antes tenemos un mes en el que seguramente no será capaz de comer nada de nada, y tenemos que buscar alternativas durante ese tiempo.


Hoja de ruta:
Aquí os dejo mi hoja de ruta (¡ay, qué risa me va a dar cuando lea esto dentro de un tiempo!).
  • Empezaremos a los 5 meses, tal y como nos han recomendado en el centro de salud.
  • Vamos a intentar no usar papillas. Aun así, sobre la marcha, ya que si vemos que se las come más a gusto no tengo ningún problema en triturarlo todo. Lo que sí que tengo claro es que, sea como sea, no le voy a meter a la fuerza ni una cucharadita de comida. Que coma lo que le apetezca, ya que si toma el pecho puedo estar tranquila de que se alimenta bien.
  • Lo primero que le ofreceremos serán gajos de naranja o mandarina, para que los rechupetee si quiere. Según cómo lo veamos que reacciona, se los daremos enteros o con una malla antiahogo (la malla sólo durante el primer mes, hasta que tenga un poco más de control, debido a que empezamos a los 5 meses en vez de a los 6 que se recomienda para trozos grandes).
  • Vamos a ir muy poquito a poco. Los primeros 15 días sólo le ofreceremos un poco de naranja o mandarina para que juegue y rechupetee. El pecho será su comida fundamental. Será prácticamente como hasta ahora, solo que sacará unas pocas gotas de zumo de los gajos de naranja.
  • A los 15 días aproximadamente, si ya va comiendo un poquito de naranja, le daremos a probar cereales sin gluten. Aquí, según cómo vayamos: si todavía es demasiado pequeño para gestionar trozos, le daremos papilla preparada con leche materna. Pero si ya vemos que es capaz de gestionarlos, le daremos macarrones de arroz y espaguetis de maíz. Este paso no lo podemos dar hasta que no coma bien la naranja, ya que si sólo se les da cereales se pueden extreñir. Si no hemos avanzado en la fase anterior, sin prisas,... ya veremos cuándo es el momento.
  • Los siguientes días le iremos dando a probar otras frutas. Le dejaremos a su alcance un trozo de manzana, de pera, de plátano... para que los coja, juegue con ellos, y, si quiere, los pruebe y coma pequeños trozos.
  • Lo siguiente será la introducción de verduras. Se las daremos a tiras alargadas. Judías verdes, borraja, calabacín, ... se pueden todas las verduras menos espinacas, coles y derivados (brócoli, coliflor)... que llevan más nitratos y no son buenas para él.
  • Si todo va bien, lo siguiente será ya la carne, que es realmente lo que más necesita de la alimentación complementaria porque tiene el hierro que necesitará. Probaremos con tiras o con trozos grandes. Empezaremos con el pollo y el pavo.
  • Cuando nos lo indique el pediatra, introduciremos el gluten. La introducción del gluten debe ser gradual, empezando con pequeñas cantidades, y mientras dura la lactancia. Así pues, iremos metiendo un macarrón un día, un chusco de pan otro día, ... poquito a poco.
Y a partir de aquí... seguiremos, siempre con el pecho como alimento principal y haciendo que, a no ser que el peque quiera lo contrario, esta alimentación sea realmente complementaria. Por lo menos hasta el año.




Nuestras compras para empezar:
  • Una trona de plástico que se lave bien. Si va a comer solo no me quiero imaginar la que vamos a liar en la cocina. Pensamos en comprar una que se pudiera meter en la ducha, pero de momento con que se le pueda pasar el trapo nos conformamos.
  • Baberos con mangas, de plástico. 
  • Pasta sin gluten. De momento he encontrado en el super macarrones de arroz y espaguetis de maíz.
  • Tenemos también una malla de esas que metes comida dentro y tienen un mango (se llaman mallas antiahogo), por si acaso al empezar tan pronto las tenemos que usar para que sea más cómodo.

Ya os iré contando cuando empecemos cómo nos va...

¿Cuándo empezar con la alimentación complementaria?

Bueno, ya os dije que de esto de la alimentación tenía mucho que hablar, así que voy a empezar ya con ello :). Hace una semana fuimos con el peque al pediatra a la visita de los 4 meses. En esa visita ya nos explicaron que a los 5 meses debíamos empezar con la alimentación complementaria. Me sorprendió que se empezara tan pronto, y lo "poco complementaria" que era esa dieta que nos recomendaban. Creo que a un bebé tan pequeño le das una papilla de verdura y patata para comer, otra con 3 piezas de fruta para merendar y otra de cereales para cenar, y ya con eso queda más que satisfecho como para no querer comer mucho más en todo el día. Parece más bien una alimentación completamente sustitutiva.

Esa misma semana me leí un par de libros y busque mucha, mucha información sobre alimentación complementaria. Es un tema importante, y es bueno que vayamos muy informados al respecto. Realmente, va a ser el cambio más importante al que hacer frente en los próximos meses, así que hay que valorar muchas cosas ahora que aun estamos a tiempo. Queremos hacerlo lo mejor posible...

¿Cuándo empezar con la alimentación complementaria?

En la mayoría de organismos, con la OMS a la cabeza, recomiendan leche como alimento exclusivo hasta los 6 meses, y a partir de entonces comenzar con la alimentación complementaria.

Hay muchos sitios que proponen ser más cautos todavía, y hacerlo en función del nivel de desarrollo del bebé, cosa que parece muy lógica. Así pues, dicen que se debe empezar con la alimentación complementaria cuando el bebé tenga más de 6 meses y además cumpla una serie de requisitos:
  • Se mantenga sentado solo. Si no se aguanta sentado corre el riesgo de atragantarse. El bebé siempre debe comer sentado, por lo que esta condición es indispensable.
  • Ya no tiene el reflejo de extrusión, que es un reflejo que tienen los bebés que les hace echar todo lo que se llevan a la boca. Lo tienen los bebés pequeños para evitar que coman "basura": tierra, piedras, ... Cuando el bebé está preparado para comer ese reflejo se pierde y ya son capaces de tragar lo que llevan en la boca. Como veréis, si no han perdido este reflejo va a ser muy difícil conseguir que traguen cualquier cosa.
  • Sepa mostrar hambre y saciedad con gestos. Es decir, que sabe apartarse y cerrar la boca cuando ya no tiene más hambre. Me parece curioso el tercero, ya que muchas veces el bebé muestra saciedad, pero aun así nosotros nos empeñamos en que coma un poco más, cuando resulta ¡que es un mecanismo importantísimo para evitar que se empache!.
  • Sienta curiosidad por la comida.

Bueno, el caso es que, aunque estas dos primeras recomiendan como pronto los 6 meses (hay quien dice incluso que sea al final de los 6 meses), en mi centro de salud (y me consta que en muchísimos más es parecido), nos recomiendan empezar a los 5 meses recién cumplidos, e incluso nos dicen que si queremos podemos empezar a los 4 meses. Empezando con zumo de naranja o mandarina natural y sin azúcar, e introduciendo en pocos días papillas de cereales, verdura, pollo... hasta que enseguida ya comen hasta 3 comidas bastante potentes con alimentación complementaria sustitutiva.

La verdad es que no entiendo por qué en el centro de salud nos dicen de empezar 1 ó 2 meses antes de lo que recomienda la OMS y diversos organizamos de prestigio, organizaciones de Pediatría de muchos países, etc. ¿Alguna tenéis algo de luz al respecto?



¿Por qué empezar con la alimentación complementaria a los 6 meses? Y ¿por qué no empezar más tarde?

Aquí el quiz de la cuestión está en el hierro. La leche no aporta apenas hierro, y las reservas de hierro con las que nace el bebé se suelen agotar antes del año, en algunos casos a partir de los 6 meses, aunque la mayoría de los bebés podrían alimentarse exclusivamente de leche hasta los 8, 10, 12 meses. Por eso es recomendable empezar a los 6, como medida de prevención. No es habitual encontrar bebés con anemia antes de esa edad.
De todos los alimentos complementarios que podemos ofrecer al bebé (verduras, frutas, ...), la carne es la que más hierro tiene, y las vitaminas de la fruta y la verdura le van a ayudar a absorberlo mejor.


Me encantó este vídeo que lo explica muy bien. También introduce el baby led-weaning, que consiste en dar de comer al bebé comida normal sin pasar por los triturados. Así que dejo ya esto como introducción a los siguientes posts, en los que explicaré por qué queremos intentar esta modalidad para la introducción de la alimentación complementaria del peque, y, dentro de poco, os iré mostrando cómo empezamos a hacerlo, si come o no come de esta forma, y cómo es la comida que le vamos dando y lo que hace con ella.




Los Reyes Magos ¿qué contamos a nuestros hijos?

Ahora que se acercan las fechas navideñas, y este año, como mamá recién estrenada, y, teniendo a mi alrededor muchos niños muy pequeños, me asaltan muchas dudas acerca de cómo quiero educar a mi hijo. Los Reyes Magos no se quedan fuera de este planteamiento.

De momento, él es un bebé de apenas unos meses que, aparte de notar el follón y la juerga (cosa que le encanta) no se va a enterar de nada. Al año que viene ya será otro cantar, y dentro de 2 y de 3 años habrá muchas cosas que plantear.

He de decir que en mi casa siempre hemos sido de Reyes Magos. De escribir la carta y echarla puntualmente en el buzón, de chocolatada toda la familia juntos la mañana de reyes, de ir a la cabalgata (e incluso atajar calles para verla varias veces), de dejar los zapatos limpios junto a la chimenea y comida para los camellos... vamos, toda una fiesta. Incluso ahora, siendo mayores, todo ese ritual se repite año tras año, y los reyes siguen visitando nuestra casa de madrugada, para que nadie los vea.

La noche de reyes la recuerdo mágica, esperando la cabalgata con ganas, cogiendo caramelos y sorprendida con tantas luces y carrozas. Igualmente, la mañana siguiente era una fiesta: pasando de casa en casa a ver qué habían dejado en cada una, estrenando juguetes, ...

Y por un lado quiero que mi hijo viva toda esa ilusión que yo viví. Me parece además una tradición bonita y que forma parte de nuestras raíces. Pero por otro, me plantea muchas dudas...

¿Es bueno hacerle creer en algo que es mentira? ¿cómo se sentirá cuando descubra la verdad? ¿se sentirá impotente, frustrado... al conocer que las personas que más le quieren le han estado engañando todo este tiempo? ¿no deseamos nosotros que nos digan siempre la verdad, cómo se sostiene que mintamos intencionadamente a nuestro hijo durante varios años con algo que le ilusiona tanto? ¿le hará desconfiar de nosotros? Si el fin el la ilusión ¿el fin justifica los medios?

¿Es justo para el niño todo este "complot" de los mayores para hacerle creer algo? ¿es justo que le hagamos creer en algo y a los pocos años tenga que descubrir que todos le estábamos engañando y nadie le ha confiado la verdad? ¿es positivo para él? ¿por qué le hacemos creer en algo y si, se hace demasiado mayor, nos apremia contarle la verdad? Si lo que importa es la ilusión ¿por qué no les mentimos con otras cosas que también les haría ilusión (mundos mágicos, extraterrestres verdes, ...)? ¿es justo que les mintamos aprovechando que tienen una capacidad intelectual y de comprensión más baja que nosotros?

¿Queremos fomentar su ilusión o la nuestra propia? ¿es egoísta por nuestra parte?

¿Es bueno usar como excusa unos seres imaginarios para amenazar a los niños (si no te portas bien, te verán los reyes....)? ¿no es una forma de admitir que a nosotros nos toma por el pito del sereno y tenemos que recurrir a otros (mejor si son seres a los que no ve) para solucionar lo que se nos queda grande? ¿no deberíamos afrontar nuestra responsabilidad como padres y conseguir parar las rabietas de otro modo? ¿no les hace materialistas ("pórtate bien porque si no no conseguirás regalos" en vez de "no pegues a tu hermanito porque le hace daño")?

¿Se ilusionaría lo mismo si le dijéramos que los papás, que le queremos mucho, le queremos hacer un regalo ese día y que será sorpresa? ¿no sería igual de bonita esa sorpresa? ¿tendría más sentido o no? ¿le hacen más ilusión el hecho de la sorpresa, de los juguetes, de que se los traigan unos desconocidos en vez de sus familiares (como pasa en el cumple por ejemplo)?


Dudas en el aire....


Aun así, sí que celebraremos los reyes, e iremos a la cabalgata, y pondremos comida a los camellos, y abriremos juntos los regalos y comeremos chocolate esa mañana. Y ten por seguro que nos lo pasaremos genial :D Cualquier escusa es buena para pasar un rato en familia, para que la ilusión nos emocione de nuevo, y para creer, aunque sólo sea por un día, en la magia.


Me gustaría saber vuestra opinión al respecto...

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Don de gentes y poder de seducción

Ya os he contado alguna vez que siempre que íbamos por la calle se acercaba algún desconocido a decirle al peque lo despierto que está, o a cantarle los cinco lobitos o decirle cualquier piropo de lo más variado. Estaba yo bastante sorprendida de la cantidad de gente que atrae el peque ¡cuánto le gustan a la gente los bebés!. Es verdad que los bebés son muy monos, y que el peque está muy guapo con su gorrito de orejas de oso, pero ¿es normal que se acerquen tantos, tantos, tantos desconocidos a decirle cosas? Y ¿por qué se acercan mucho más a verle ahora que cuando era más pequeño?. ¿Por qué cuando va dormido apenas vienen unos pocos y cuando va despierto es capaz de que le digan cosas todas y cada una de las personas con las que nos cruzamos? Es realmente algo muy exagerado... 

Total, que resulta que, aunque no nos habíamos dado cuenta hasta ahora, nuestro peque es un indizcador. Cual pavo real sabe desplegar todos sus encantos cuando ve gente nueva. Y si con eso no basta  para que le digan lo guapo que está no duda en utilizar todos los recursos a su alcance para conseguirlo. 

Lo normal es que con quedarse un buen rato mirando a alguien fijamente y sonreirle cuando le miran ya baste. Si no es suficiente y después de un tiempo prudencial no le han dicho nada, pasa al siguiente nivel : empieza a reírse mientras les mira fijamente. ¿que todavía no le han dicho nada? bueno, no pasa nada, aún quedan recursos : grito estridente, y, cuando se giran una enorme sonrisa. Normalmente en este punto ya han caído más del 95% de la gente, y ya hay alguien cantándole algo o diciéndole algún piropo. Y él, todo hinchado de orgullo sonriendo o riéndose a carcajada (las risas para esos que le dedican una canción). Aun así, para esos pocos a los que todavía no ha conseguido llamarles la atención, aún tiene más recursos, y no para de utilizarlos hasta que consigue su objetivo: se agita, se echa hacia adelante, les saca la lengua... Va pasando de fases... Hasta que caen. 

Así pues, si vamos en el bus y hay 30 personas por ejemplo, consigue que todos, absolutamente todos, le hayan dicho algo al cabo del trayecto. O si vamos al supermercado, todos los que hay en la cola terminan haciéndole monerías. Tan pronto coquetea con una señora mayor como con un chico joven. 

Últimamente también nosotros nos socializamos mucho más, ya que hay que saludar a todos los que se acercan. Incluso ya muchos nos conocen como "los papás de", y nos comentan que ya han visto al peque cuando iba con su abuela (aunque no los conozcamos de nada ni conozcan a mi madre de nada), abuela que ya es conocida también como "la abuela de". 

Ahora comprendo eso de los que usan a los hijos para ligar. ¡Lástima que ya no estemos casaderos!

Visita a pediatría de los 4 meses

Hoy nos tocaba de nuevo visita a pediatría. En mi centro de salud la visita de los 4 meses se hace con las enfermeras.

Lo primero de todo le han hecho la exploración al peque: examinar las fontanelas, medir y pesar, examinar los reflejos, ... una enfermera y el ayudante en prácticas han estado mirando al peque que no paraba de reírse con lo que le decían (¡cómo le gusta quedarse en bolas y que le hagan monerías!).

Mientras la otra enfermera nos ha estado preguntando sobre él: si ya hace ciertas cosas, si sigue vomitando tanto, cómo come y cada cuánto, etc.

Después nos ha estado explicando ya temas de alimentación complementaria. En mi centro de salud recomiendan empezar a los 5 meses en lugar de a los 6 como dicen en muchos libros. Y me ha sorprendido que pasan de 0 a 100 en un momento: empezar a los 5 meses y a los 6 ya tienen que comer 3 frutas enteras en papilla en el almuerzo, papilla de cereales en la cena, verduras en la comida y estar a punto de introducir la carne. La idea sería empezar con un poco de zumo de naranja y a los pocos días ir metiendo ya algo más de fruta, a la semana la papilla de cereales, a la semana las verduras, .... El caso es que son recomendaciones generales, algunas de las cuales hemos decidido seguir... y otras hemos pensado tomarlas con más calma. De la alimentación complementaria ya hablaré largo y tendido en otras entradas porque después de hablarlo con la enfermera y de todo lo que hemos leído sobre nutrición en bebés y alimentación complementaria, hemos pensado ya cómo queremos hacerlo y ya os adelanto que no va a ser como pone en la hoja que nos han dado hoy (será seguramente algo así como un baby led weaning pero con matices importantes).

Nos han dado muestras de papillas de cereales sin gluten, de dos marcas diferentes para que probemos. Aunque yo llevo la idea de hacerlo sin papillas, no nos vendrán mal para los días que dejemos al peque con su abuela porque yo tenga trabajo y no pueda salir (hasta ahora hacíamos un esfuerzo muy grande para poder darle el pecho los días en los que tenía trabajo fuera, así, cuando empiece a comer podremos ir todos más relajados los pocos días que esto ocurre).

Y para terminar la visita a pediatría de los 4 meses: la vacuna. Le han tocado otra vez 2 pinchazos, uno en cada pierna, y al igual que la otra vez, se las han puesto dos enfermeras a la vez para que fuera solo un susto y no dos. El caso es que apenas ha llorado un segundín y enseguida que lo he cogido en brazos estaba ya tan contento. Por suerte esta vez tampoco le ha dado reacción (de momento).

De momento nada más. La siguiente cita, si todo va bien, la tenemos con el pediatra a los 6 meses.

Bebé de 4 meses

Nuestro chiquitín ya ha cumplido los 4 meses, hay que ver lo rápido que se nos está pasando el tiempo.
 Está cada día más espabilado, y se le nota diferente en este sentido cada día que pasa. Ahora coge las cosas con mucha más precisión, y las agarra y mueve como quiere y con más control. Puede pasarse ya un buen rato explorando objetos nuevos que dejemos a su alcance.
Todavía no se aguanta sentado completamente, aunque sí que se tiene bastante bien, pero tenemos que estar con él porque en el momento más inesperado se vuelca. Esto de estar sentado con sus papás le encanta, ya que así puede coger más juguetes a su alcance, tocarse los pies,... Le encanta estar así. Igualmente, lo de estar tumbado no le va, y solo puede estar boca arriba y espatarrado. Intentamos ponerle boca abajo algún ratito para que fortalezca el cuello y la espalda, y no le gusta nada, enseguida se cansa, y como mucho se empuja con las piernas mientras arrastra la cara por el suelo. Se mira al espejo y sonríe. He leído que hasta los 7-8 meses no son capaces de saber que son ellos. Aun así le debe parecer la mar de simpático ese bebé que ve reflejado porque se puede parar rato y rato dedicándole sus mejores sonrisas.

Y aun nos quedan si todo va bien 2 meses más de lactancia materna exclusiva, pero este peque ha desarrollado de repente unas ganas locas por comer otras cosas, y ya van varios días que si lo tenemos en las rodillas mientras comemos se lanza hacia nuestra comida para intentar pillar algo. El otro día, en un visto y no visto, le había dado un mordisco a mi mandarina, y no debió de parecerle nada mal, porque justo después se lanzó contra el plátano que comía su abuela todo decidido con la boca bien abierta. En fin, que me encanta que tenga ya esa curiosidad, pero vamos a tener que retenerle un poco esas ganas que gasta, jeje. Tampoco es bueno empezar antes de tiempo, aún tiene que madurar un poco su sistema digestivo.

Respecto a las noches... Uffff... Las noches... Seguimos con altibajos. Si la última vez os contaba que aguantaba 4 y 5 horas del tirón, ahora os diré que eso no ha vuelto a pasar más, y ahora estamos cada dos horas toda la noche. Por lo menos ahora come ya muy bien en la cama, así que al menos no tengo que levantarme ya y lo llevo mucho mejor. Aunque tenemos la cuna de cohecho pegadita a la cama, muchas veces le echo a dormir conmigo, y así es todo mucho más fácil.
Tiene bastantes ratitos tontos. Como cuando tiene sueño y no se puede dormir (que le pasa a menudo), u otras que no sabemos qué le pasa exactamente pero llora sin consuelo un buen rato y luego de repente se le pasa sin más.
Estos días de fiesta estamos saliendo mucho, y como le encanta la juerga, se lo está pasando muy bien. Es un comprometedor y va mirando fijamente a la gente hasta que le dicen cosas y entonces les sonríe. Así que allí donde vayamos acabamos entablando conversación con todo el mundo que se va acercando a decirle algo. Nos van a conocer en todas partes gracias a él.
El miércoles tenemos otra vez visita en Pediatría, seguiremos con las vacunas y a ver qué más nos cuentan.
¡a seguir creciendo, chiquitín!


Qué hacer si produzco exceso de leche - lactancia

Uno de los muchos problemas con la lactancia a los que me he tenido que enfrentar hasta ahora ha sido el exceso de leche.
Produzco mucha leche, mucha más de la que necesita mi bebé. Ahora es verdad que la cosa se ha regulado mucho, pero los primeros meses era demasiado: podría haber alimentado a 3 bebés fácilmente.

El caso es que en Internet hay muy poca documentación al respecto de este problema. Encuentras a muchas mujeres que tienen el problema contrario, y parece que por más que se esfuercen y hacen todo lo posible, tienen poca leche y parece que no les sube más. En cambio pocas dicen tener exceso de leche.

Lo primero que debes saber es que la producción de leche se suele autoregular. Si pones al bebé a mamar poco producirás menos leche, y si le pones mucho rato y si vacía bien el pecho cada vez, entonces se va produciendo más.
Eso es la teoría, claro.... En la práctica puede pasar que produzcas demasiada leche y ya está, sólo hay que aprender a gestionarlo.



¿Qué es lo primero que debo hacer si produzco demasiada leche?

Lo primero sería hablar con el ginecólogo o con la matrona, para obtener su opinión y consejo. Hay mujeres que tienen exceso de leche debido a una alteración hormonal, otras que producen demasiado porque no ponen a mamar al bebé adecuadamente y les estimula demasiado, otras que tienen problemas de regulación porque el bebé tiene algún tipo de problema...

No obstante, debes saber que la regulación de la leche muchas veces tarda en llegar, y en muchos casos hasta los 2 meses o incluso más, la lactancia no se da por establecida y no se regula adecuadamente.

En cualquier caso, si pasan los días y el problema sigue, lo mejor que puedes hacer es comprarte cuanto antes un sacaleches, y si el presupuesto te llega, mejor eléctrico, ya que posiblemente lo vayas a usar mucho...



¿Cómo gestionar el exceso de leche?

Cuando tienes exceso de leche hay una serie de problemas que pueden venir derivados, como mastitis, obstrucciones, ... La leche tiene muchas bacterias que, y si está demasiado tiempo en el pecho y no se vacía del todo estas bacterias empiezan a reproducirse, de modo que pueden causar una infección.
Por eso es importantísimo que te asegures de vaciar cada uno de los pechos al menos unas cuantas veces al día.

Si el bebé no es capaz de beber en cada toma al menos lo suficiente para vaciar uno de los pechos, entonces tendremos que recurrir al sacaleches. Con el sacaleches sacaremos lo necesario para vaciar uno de los pechos en cada toma, y, si nos vemos muy obstruidas, sacaremos un poco también del otro para estar cómodas. No cambies nunca al bebé de pecho antes de que llegue a vaciar el primero, es preferible que vacíe sólo uno cada vez a que nos deje a medio vaciar los dos.

Hay que tener mucho cuidado con el sacaleches, ya que cuando lo usamos estamos estimulando el pecho, y cuando se estimula el pecho demasiado se produce más leche aun.... El tema es sacar la cantidad justa para conseguir ir vaciando y así evitar las mastitis y estar cómodas.

Si vamos sacando lo justo veremos que con el paso del tiempo se va regulando la producción, hasta que llegue el día en el que no tengamos que sacarnos más que de forma ocasional en días que, por lo que sea, nuestro bebé no necesite tanta leche, o que, por cualquier situación de estrés nosotras produzcamos más.

Si todavía tu bebé tiene menos de 2 meses no debes apurarte, ve controlando, intentando vaciar en cada toma y usando el sacaleches cuando lo necesites. Intenta llevarlo lo mejor posible, que ya verás como de repente se regula y te empiezas a encontrar mucho mejor. Al principio la lactancia tarda en establecerse y regularse, y es normal. Es cuestión de aguantar el tirón del principio e intentar no caer en las mastitis o caer lo menos posible...




¿Qué hago con la leche que me saco?

Tienes 2 alternativas buenísimas:
  • Congelar la leche: la leche aguanta hasta 6 meses congelada, si seguimos las pautas adecuadas (lavar las manos antes de sacarla, congelarla nada más terminar, guardarla en recipientes limpios aptos para alimentos, ...). Puedes guardarla y así, cuando tu peque comience a comer biberones con cereales (a los 6 meses normalmente) le preparas los bibes con tu leche en vez de con la leche de fórmula. Si te tienes que incorporar a trabajar esta opción te permitirá quedarte tranquila sabiendo que tu chiquitín sigue tomando tu leche cuando tu no estás.
  • Banco de leche: consulta con tu hospital si tienen banco de leche. En estos bancos recogen la leche de las mamás para poder dársela a bebés prematuros o enfermos. Normalmente sólo cogen leche durante los 6 primeros meses después de dar a luz (porque la composición de la leche cambia luego). En este caso se congela en el congelador de casa y se les lleva (o la vienen a recoger según el caso) cada 15 días. Esta leche la procesan y la guardan, y así se la pueden dar bebés prematuros o enfermos cuando su mamá no puede darles porque no le sube la leche al no poder poner a mamar a su peque. Esta leche les aporta muchísimos beneficios a estos bebés, y una sola mamá puede alimentar a varios prematuros sólo con la leche que le sobra. Sin duda, es un destino buenísimo para esa leche que a nosotras nos sobra :)