:D
Bebés y maternidad: desde el embarazo, el nacimiento del bebé y sus primeros días.
El comienzo de una nueva aventura
Y así, de esta forma tan tenue y discreta, es como comienza el primer día del resto de nuestras vidas.
:D
:D
Después del parto
Muchas mamás estamos 9 meses preparándonos en cuerpo y mente para el momento del parto, para ese momento mágico en el que vamos a conocer a nuestro pequeño amor.
Leemos, nos informamos, nos imaginamos una y mil veces lo que pasará ese día... Pero ¿qué ocurre después del parto? Aquí os cuento varias cosas que pasan después del parto. Es una visión personal,... pero igual a alguna le ayuda. Os dejo los comentarios para contar vuestra experiencia.
Tu tendrás que quedarte tumbada un poco más, mientras te cosen, termina de salir la placenta, y la revisan. Al bebé mientras lo limpiarán un poco, le harán un par de pruebas y, en unos pocos minutos, te lo darán si está todo bien. Te romperá el corazón no poder tenerle en brazos, sentirás que lo necesitas coger urgentemente.
Todavía tendrás que estar un rato en observación, en las mismas salas de dilatación o cerca del paritorio. Allí si el niño está bien estará contigo, y es recomendable ponerlo al pecho cuanto antes. Si eres primeriza es posible que no tengas ni idea de cómo hay que ponerlo. Por desgracia es probable que nadie te ayude demasiado, que las matronas de esta sección estén ocupadas con otros partos y te encuentres un poco sola sin saber qué hacer. Al menos tienes a tu hijo al lado.
Después de una o dos horas allí, te pasarán a la habitación, en la que te quedarás ingresada, 3 días aproximadamente si todo ha salido bien.
En el hospital la rutina es sencilla: comer, dormir, .... y, eso sí, dar de comer al bebé cada 3 horas o menos. Te puedes centrar bastante en él, pero es posible que tengas tantas visitas que apenas te dejen concentrarte lo suficiente.
Disfrutarás de tu bebé, sí, pero tendrás la sensación de estar todo el día alimentándolo e intentando que se duerma. Las horas pasan despacio, y el cansancio se acumula en cada parte de tu cuerpo. Los párpados pesan, y no hay manera de concentrarse.
El papá estará a tu lado, pero, por muy conectados que estéis, no puede ni imaginarse cómo te sientes. Aun así, aunque te ayude, si le das el pecho tendrás la sensación de que toda la presión cae sobre ti.
Estás todo el día con la teta fuera, intentando desesperada que la lactancia funcione. Y mientras, hordas de gente pasan por tu habitación cada día. Te alegra que estén allí, son tus amigos y familiares,... pero no tienes el cuerpo para fiestas, sólo quieres que todos desaparezcan y conseguir que el bebé coma algo en la intimidad y tranquilidad que este momento requiere.
En los primeros días del bebé las dudas te asaltan, se te comen por dentro. Si preguntas cualquier cosa obtienes demasiadas respuestas, casi siempre contradictorias entre sí.
También obtienes respuestas a cosas que no has preguntado. Todo el mundo te aconseja, incluso de cosas que no quieres que te aconsejen. Todos quieren que apliques sus métodos, y te vas a sentir cuestionada constantemente. Deberás ser fuerte y tener claras cuáles son tus posturas.
No estás todavía preparada para asumir todas las tareas del bebé, cocinar, limpiar un poco, ... pero estás en casa, y hay cosas inevitables. Sigues sin dormir y los días que llevas así comienzan a pesar.
Sangras mucho todavía. Y lo peor, es que esto puede durar hasta 40 días.
Pero en el fondo te alegras de estar en casa, y disfrutas cada día más del bebé. Además, comienzas a conocerle un poco, y cada vez le entiendes mejor.
Después del parto nada es como parece. Tampoco es como te habías imaginado, ni como ningún momento de tu vida que te haya marcado antes. Después del parto todo se vuelve confuso, agotador, nuevo, ... una mezcla de sentimientos y de vivencias se arremolinan entre sí ocupando los días más largos e intensos de tu vida.
Después del parto te encuentras más acompañada que nunca, con un montón de gente alrededor, pero muy sola, sola ante el bebé al que no conoces, y sola ante las miles de dudas que te asaltan. Sola, y rodeada de gente. Estos días el recién estrenado papá, lleno de dudas, aunque con menos hormonas revoloteando, es el único que te acompaña. Y las mujeres que han sido madres antes, las únicas que pueden ponerse, aunque sea con mucha distancia, en tus zapatos.
Después del parto el cuerpo no vuelve a ser el mismo. No, no lo es. Lo podrás llegar a disimular mejor o peor, llegar a acercarte ligeramente a donde estabas... pero el embarazo y el parto han dejado su huella. Las cicatrices siempre quedan allí. Y llegará el momento en el que las lucirás orgullosa, porque son el signo de lo que has luchado estos meses.
Después del parto la madre no vuelve a ser la misma. De repente te has convertido en la responsable de que ese niño salga adelante. Una responsabilidad tremenda, que no es igualable a ninguna otra.
Después del parto comienza una fase en la que no entiendes nada. De repente comprendes lo que significa AMOR, así, con mayúsculas. Amor incondicional, amor de madre, amor interminable. Tal vez no lo veas inmediatamente. De hecho, es muy probable que hasta que el bebé no tenga varias meses no seas consciente. Pero hay algo que ha cambiado, algo que no podrás borrar nunca. Y es que poco tienes que ver ahora con esa jovenzuela que tan poco sabía de amor.
Sí, después del parto todo es diferente.
Y vosotras ¿cómo os sentisteis después del parto?
Leemos, nos informamos, nos imaginamos una y mil veces lo que pasará ese día... Pero ¿qué ocurre después del parto? Aquí os cuento varias cosas que pasan después del parto. Es una visión personal,... pero igual a alguna le ayuda. Os dejo los comentarios para contar vuestra experiencia.
Qué pasa en el hospital después del parto
Justo cuando ha terminado el parto te encontrarás en el paritorio. Es posible que puedas tener a tu hijo en brazos, pero es muy probable (por cómo se trabaja en la mayoría de hospitales) que te separen de él. Si tienes suerte quizá lo dejen en la misma habitación para que lo puedas ver.Tu tendrás que quedarte tumbada un poco más, mientras te cosen, termina de salir la placenta, y la revisan. Al bebé mientras lo limpiarán un poco, le harán un par de pruebas y, en unos pocos minutos, te lo darán si está todo bien. Te romperá el corazón no poder tenerle en brazos, sentirás que lo necesitas coger urgentemente.
Todavía tendrás que estar un rato en observación, en las mismas salas de dilatación o cerca del paritorio. Allí si el niño está bien estará contigo, y es recomendable ponerlo al pecho cuanto antes. Si eres primeriza es posible que no tengas ni idea de cómo hay que ponerlo. Por desgracia es probable que nadie te ayude demasiado, que las matronas de esta sección estén ocupadas con otros partos y te encuentres un poco sola sin saber qué hacer. Al menos tienes a tu hijo al lado.
Después de una o dos horas allí, te pasarán a la habitación, en la que te quedarás ingresada, 3 días aproximadamente si todo ha salido bien.
En el hospital la rutina es sencilla: comer, dormir, .... y, eso sí, dar de comer al bebé cada 3 horas o menos. Te puedes centrar bastante en él, pero es posible que tengas tantas visitas que apenas te dejen concentrarte lo suficiente.
Los primeros días del bebé
El primer mes después del parto es un auténtico caos. No vas a poder dormir ni 2 horas seguidas. Te irás quedando dormida en cualquier momento, y el cansancio podrá contigo.Disfrutarás de tu bebé, sí, pero tendrás la sensación de estar todo el día alimentándolo e intentando que se duerma. Las horas pasan despacio, y el cansancio se acumula en cada parte de tu cuerpo. Los párpados pesan, y no hay manera de concentrarse.
El papá estará a tu lado, pero, por muy conectados que estéis, no puede ni imaginarse cómo te sientes. Aun así, aunque te ayude, si le das el pecho tendrás la sensación de que toda la presión cae sobre ti.
Estás todo el día con la teta fuera, intentando desesperada que la lactancia funcione. Y mientras, hordas de gente pasan por tu habitación cada día. Te alegra que estén allí, son tus amigos y familiares,... pero no tienes el cuerpo para fiestas, sólo quieres que todos desaparezcan y conseguir que el bebé coma algo en la intimidad y tranquilidad que este momento requiere.
En los primeros días del bebé las dudas te asaltan, se te comen por dentro. Si preguntas cualquier cosa obtienes demasiadas respuestas, casi siempre contradictorias entre sí.
También obtienes respuestas a cosas que no has preguntado. Todo el mundo te aconseja, incluso de cosas que no quieres que te aconsejen. Todos quieren que apliques sus métodos, y te vas a sentir cuestionada constantemente. Deberás ser fuerte y tener claras cuáles son tus posturas.
Los primeros días en casa
Los primeros días en casa son quizá los más difíciles. De pronto te plantas allí sola, aprendiendo a ser mamá a toda velocidad. Con dudas, y, ahora sí, sin nada de ayuda. Al volver a casa la realidad te da un sopapo, y aquí sí, el papá o tus padres son una ayuda indispensable.No estás todavía preparada para asumir todas las tareas del bebé, cocinar, limpiar un poco, ... pero estás en casa, y hay cosas inevitables. Sigues sin dormir y los días que llevas así comienzan a pesar.
Sangras mucho todavía. Y lo peor, es que esto puede durar hasta 40 días.
Pero en el fondo te alegras de estar en casa, y disfrutas cada día más del bebé. Además, comienzas a conocerle un poco, y cada vez le entiendes mejor.
Después del parto
Después del parto nada es como parece. Tampoco es como te habías imaginado, ni como ningún momento de tu vida que te haya marcado antes. Después del parto todo se vuelve confuso, agotador, nuevo, ... una mezcla de sentimientos y de vivencias se arremolinan entre sí ocupando los días más largos e intensos de tu vida.
Después del parto te encuentras más acompañada que nunca, con un montón de gente alrededor, pero muy sola, sola ante el bebé al que no conoces, y sola ante las miles de dudas que te asaltan. Sola, y rodeada de gente. Estos días el recién estrenado papá, lleno de dudas, aunque con menos hormonas revoloteando, es el único que te acompaña. Y las mujeres que han sido madres antes, las únicas que pueden ponerse, aunque sea con mucha distancia, en tus zapatos.
Después del parto el cuerpo no vuelve a ser el mismo. No, no lo es. Lo podrás llegar a disimular mejor o peor, llegar a acercarte ligeramente a donde estabas... pero el embarazo y el parto han dejado su huella. Las cicatrices siempre quedan allí. Y llegará el momento en el que las lucirás orgullosa, porque son el signo de lo que has luchado estos meses.
Después del parto la madre no vuelve a ser la misma. De repente te has convertido en la responsable de que ese niño salga adelante. Una responsabilidad tremenda, que no es igualable a ninguna otra.
Después del parto comienza una fase en la que no entiendes nada. De repente comprendes lo que significa AMOR, así, con mayúsculas. Amor incondicional, amor de madre, amor interminable. Tal vez no lo veas inmediatamente. De hecho, es muy probable que hasta que el bebé no tenga varias meses no seas consciente. Pero hay algo que ha cambiado, algo que no podrás borrar nunca. Y es que poco tienes que ver ahora con esa jovenzuela que tan poco sabía de amor.
Sí, después del parto todo es diferente.
Y vosotras ¿cómo os sentisteis después del parto?
18 meses
Casi sin darnos cuenta, el tiempo ha volado, y nuestro bebé (cada vez menos bebé y más niño), ya tiene 18 meses.
Estos últimos meses su evolución ha sido de vértigo. Es muy vivo, y se da cuenta ya de todo lo que pasa a su alrededor, memoriza todo, ... vamos, que es plenamente consciente de todo lo que se cuece a su alrededor. Por eso ha llegado un momento en el que es imprescindible que le expliquemos todo lo que pasa y lo que va a pasar en el día a día, porque, si bien hace unos meses teníamos dudas sobre si entendía todo lo que decíamos, ahora estamos convencidos de que sí, no se le escapa una.
Coincidiendo con esto, ha llegado el momento de dejar de ser "malos padres", y desterrar de nuestro vocabulario todo rastro de palabras malsonantes (el día que intentó decir algo similar a "mecagüen la mar salada" decidimos que había llegado el momento) y de ser bastante ejemplares y consecuentes con todo.
Todavía no habla casi, aunque sí que "charra" mucho. Habla en su idioma que sólo él conoce, y nadie más sabe qué estará diciendo. Apenas ha aprendido alguna palabra más desde que tiene el año, pero estoy segura de que el día que se lance a hablar va a ser tremendo. De momento seguimos con el teta, mamá, guau-guau, ta (galleta), cua-cua (pato), cucu (uno de sus cuentos), ... y poquito más. Por ejemplo, a su papá le llama mamá (ya que ha aprendido esa palabra tiene que amortizarla, debe ser). Es curioso porque alguna palabra que decía este tiempo atrás ya no la dice. Ya llegará su momento, tiene que soltarse.
Respecto al movimiento ha evolucionado mucho. Ahora es capaz de hacer muchas más cosas: corre, salta, juega a la pelota que da gusto verle, se arrastra como un gusano para sacar su pelota de debajo de la mesa, trepa...
Desde hace meses que no quiere ni ver el carro, e intenta él ir andando a todas partes, aunque se cansa enseguida y termino con él en brazos ¡con lo que pesa ya!. Es una edad muy mala para los desplazamientos.
Con la comida seguimos igual de bien: come mucho, con muchas ganas, y de todo. Todo entero y cogiendo él solo con el tenedor. Da gusto verle: le dejas el plato y come él solo, sin que nosotros le tengamos que decir nada y sólo ayudándole en días contados que la comida es más difícil de coger (la sopa por ejemplo). Come lo mismo que nosotros, tal vez cortado un poquito más pequeño, pero sin hacer distinciones, por lo que es mucho más fácil todo.
El sueño también le ha cambiado, apenas hace un mes. Eso sí, debido a los cambios que hemos introducido. Hemos pasado de ser la casa del caos a ser la casa de los horarios que se cumplen a rajatabla, sin excepciones. Además el peque duerme ahora con su papá, y yo me he tenido que salir de la habitación. Cuando duerme conmigo no para de despertarse, y en cambio con su padre duerme ¡del tirón!. ¡Super increíble!, de verdad, que después de 17 meses sin dormir más de 2 horas seguidas estoy que no me lo creo. No sé si está preparado para dormir él solo, que será el siguiente paso. De momento detecta enseguida cuando está él solo, y se disgusta y llora mucho, se desvela y ya no hay forma de dormir. Aun así, aunque esta no es la situación ideal, esto de poder dormir toda la noche es una novedad tan buena que estamos muy contentos: el objetivo era dormir más horas del tirón y lo estamos consiguiendo ¡bien!.
También se duerme antes. Hasta hace meses perdía más de 2 horas todos los días para dormirlo por la noche y en la siesta. Ahora apenas 15 minutos cada vez, se relaja más.
Y aunque no habla, sí que memoriza y comprende todo. Si le preguntas dónde tiene la boca, el pie, el pelo, la lengua, la tripa... los dice sin dudar.
Le encanta leer cuentos de bebé. Leemos cada día por lo menos 15 ó 20 cuentos. Cuando sus abuelos le regalan un nuevo cuento es el niño más feliz del mundo, ya tiene muchos más cuentos que juguetes. Y le vamos preguntando al leer el cuento "¿dónde está el pájaro? ¿cuál de esos nenes lleva gafas como mamá? ..." y él va señalando orgulloso cada cosa ¡se las sabe todas!. Y las que no se sabe en cuanto lo ve un par de veces ya se acuerda para las próximas veces.
Cada vez nos ayuda más en casa: lleva su ropa sucia al cesto, nos ayuda a meter la ropa a la lavadora, lleva nuestros calcetines limpios al cajón, ayuda a poner la mesa, nos pasa la ropa para tenderla, barre ("o algo así") cuando nosotros barremos, nos "ayuda" a quitar el polvo, colabora al vestirse, y al sacar su ropa... vamos, que le encanta hacer lo mismo que nosotros hacemos. Quiere aprender a hacer todo lo que ve. Y es una gozada verle, y una buena enseñanza de vida: hay que ayudar en casa. Es cierto que vamos super lentos cuando él nos ayuda, pero cada vez es más independiente y para él es un juego más.
Nos agota cada vez más. Ahora cuando salimos al parque es un no parar de correr. En casa tiene que estar agitándose y haciendo algo constantemente. No tiene ni un minutito de descanso desde que se levanta hasta que se acuesta ¡¡uuufff!!!. Y esto implica buscar actividades constantemente: si no le das tu una actividad, él se busca alguna por su cuenta, como trepar, lanzarse desde el sofá, lanzar juguetes, ... lo que sea para llamar la atención.
Está muy cariñoso. Nos da muchos abrazos y besos. Aunque es un poco bruto, y tenemos que tener cuidado con sus efusivas muestras de afecto, sobre todo cuando está con su bisabuela o con sus primos chiquititos.
Tiene una prima de un año más con la que es un juerga cuando se juntan. Se cogen de la mano, bailan, se dan abrazos, juegan, ... se buscan mutuamente y se alegran un montón al verse.
Es una diferencia muy grande respecto a cuando escribía los meses anteriores. Ahora estamos mucho más tranquilos, más relajados. El caos total va desapareciendo, y él es cada vez más independiente. Nuestro bebé se está convirtiendo en un niño :D
Estos últimos meses su evolución ha sido de vértigo. Es muy vivo, y se da cuenta ya de todo lo que pasa a su alrededor, memoriza todo, ... vamos, que es plenamente consciente de todo lo que se cuece a su alrededor. Por eso ha llegado un momento en el que es imprescindible que le expliquemos todo lo que pasa y lo que va a pasar en el día a día, porque, si bien hace unos meses teníamos dudas sobre si entendía todo lo que decíamos, ahora estamos convencidos de que sí, no se le escapa una.
Coincidiendo con esto, ha llegado el momento de dejar de ser "malos padres", y desterrar de nuestro vocabulario todo rastro de palabras malsonantes (el día que intentó decir algo similar a "mecagüen la mar salada" decidimos que había llegado el momento) y de ser bastante ejemplares y consecuentes con todo.
Todavía no habla casi, aunque sí que "charra" mucho. Habla en su idioma que sólo él conoce, y nadie más sabe qué estará diciendo. Apenas ha aprendido alguna palabra más desde que tiene el año, pero estoy segura de que el día que se lance a hablar va a ser tremendo. De momento seguimos con el teta, mamá, guau-guau, ta (galleta), cua-cua (pato), cucu (uno de sus cuentos), ... y poquito más. Por ejemplo, a su papá le llama mamá (ya que ha aprendido esa palabra tiene que amortizarla, debe ser). Es curioso porque alguna palabra que decía este tiempo atrás ya no la dice. Ya llegará su momento, tiene que soltarse.
Respecto al movimiento ha evolucionado mucho. Ahora es capaz de hacer muchas más cosas: corre, salta, juega a la pelota que da gusto verle, se arrastra como un gusano para sacar su pelota de debajo de la mesa, trepa...
Desde hace meses que no quiere ni ver el carro, e intenta él ir andando a todas partes, aunque se cansa enseguida y termino con él en brazos ¡con lo que pesa ya!. Es una edad muy mala para los desplazamientos.
Con la comida seguimos igual de bien: come mucho, con muchas ganas, y de todo. Todo entero y cogiendo él solo con el tenedor. Da gusto verle: le dejas el plato y come él solo, sin que nosotros le tengamos que decir nada y sólo ayudándole en días contados que la comida es más difícil de coger (la sopa por ejemplo). Come lo mismo que nosotros, tal vez cortado un poquito más pequeño, pero sin hacer distinciones, por lo que es mucho más fácil todo.
El sueño también le ha cambiado, apenas hace un mes. Eso sí, debido a los cambios que hemos introducido. Hemos pasado de ser la casa del caos a ser la casa de los horarios que se cumplen a rajatabla, sin excepciones. Además el peque duerme ahora con su papá, y yo me he tenido que salir de la habitación. Cuando duerme conmigo no para de despertarse, y en cambio con su padre duerme ¡del tirón!. ¡Super increíble!, de verdad, que después de 17 meses sin dormir más de 2 horas seguidas estoy que no me lo creo. No sé si está preparado para dormir él solo, que será el siguiente paso. De momento detecta enseguida cuando está él solo, y se disgusta y llora mucho, se desvela y ya no hay forma de dormir. Aun así, aunque esta no es la situación ideal, esto de poder dormir toda la noche es una novedad tan buena que estamos muy contentos: el objetivo era dormir más horas del tirón y lo estamos consiguiendo ¡bien!.
También se duerme antes. Hasta hace meses perdía más de 2 horas todos los días para dormirlo por la noche y en la siesta. Ahora apenas 15 minutos cada vez, se relaja más.
Y aunque no habla, sí que memoriza y comprende todo. Si le preguntas dónde tiene la boca, el pie, el pelo, la lengua, la tripa... los dice sin dudar.
Le encanta leer cuentos de bebé. Leemos cada día por lo menos 15 ó 20 cuentos. Cuando sus abuelos le regalan un nuevo cuento es el niño más feliz del mundo, ya tiene muchos más cuentos que juguetes. Y le vamos preguntando al leer el cuento "¿dónde está el pájaro? ¿cuál de esos nenes lleva gafas como mamá? ..." y él va señalando orgulloso cada cosa ¡se las sabe todas!. Y las que no se sabe en cuanto lo ve un par de veces ya se acuerda para las próximas veces.
Cada vez nos ayuda más en casa: lleva su ropa sucia al cesto, nos ayuda a meter la ropa a la lavadora, lleva nuestros calcetines limpios al cajón, ayuda a poner la mesa, nos pasa la ropa para tenderla, barre ("o algo así") cuando nosotros barremos, nos "ayuda" a quitar el polvo, colabora al vestirse, y al sacar su ropa... vamos, que le encanta hacer lo mismo que nosotros hacemos. Quiere aprender a hacer todo lo que ve. Y es una gozada verle, y una buena enseñanza de vida: hay que ayudar en casa. Es cierto que vamos super lentos cuando él nos ayuda, pero cada vez es más independiente y para él es un juego más.
Nos agota cada vez más. Ahora cuando salimos al parque es un no parar de correr. En casa tiene que estar agitándose y haciendo algo constantemente. No tiene ni un minutito de descanso desde que se levanta hasta que se acuesta ¡¡uuufff!!!. Y esto implica buscar actividades constantemente: si no le das tu una actividad, él se busca alguna por su cuenta, como trepar, lanzarse desde el sofá, lanzar juguetes, ... lo que sea para llamar la atención.
Está muy cariñoso. Nos da muchos abrazos y besos. Aunque es un poco bruto, y tenemos que tener cuidado con sus efusivas muestras de afecto, sobre todo cuando está con su bisabuela o con sus primos chiquititos.
Tiene una prima de un año más con la que es un juerga cuando se juntan. Se cogen de la mano, bailan, se dan abrazos, juegan, ... se buscan mutuamente y se alegran un montón al verse.
Es una diferencia muy grande respecto a cuando escribía los meses anteriores. Ahora estamos mucho más tranquilos, más relajados. El caos total va desapareciendo, y él es cada vez más independiente. Nuestro bebé se está convirtiendo en un niño :D
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

