De gripes inoportunas y ataques de nervios

Hoy, cuando apenas quedan 10 días de nuestra cuenta atrás para salir de cuentas, el papá ha amanecido con gripe. No con un resfriado, no, un gripazo en condiciones, de los de más de 38º de fiebre, dolor muscular, dolor al respirar... sí, de esas gripes que como poco tardan 4 ó 5 días en curarse, y en muchos casos más de una semana.
¿Qué probabilidades había de que un chico sano y joven que apenas ha estado con más gente en los últimos días enfermase de gripe a finales de julio?

El caso es que con gripe no creo que pueda entrar a acompañarme en el parto, ni que sea correcto coger a un recién nacido. Es un muy mal momento para haberse puesto enfermo. De momento el pobre no puede casi ni moverse de la cama al sofá y poco más. De todos modos, espero que estos síntomas sólo los tenga los primeros días.

Y yo, de los nervios. Esto sí que es inesperado. No he querido hacerme una idea muy cerrada de cómo puede ser el parto, porque luego las cosas te vienen como vienen: cesáreas, puntos, anestesia o no anestesia, muchas horas o un parto rápido, ... pero en todas las situaciones posibles me vería con mi marido a mi lado. No me veo capaz de aguantar mucho dolor ni mucho agotamiento sin él a mi lado.. No veo el momento de conocer al chiquitín sin el papá conociéndolo al mismo tiempo. No veo los días de hospital sin él allí, ni al chiquitín sin su papá desde el primer momento. Va a ser uno de los momentos más felices de nuestra vida, no puede ocurrir si el papá no está.

Llevo unos días con más contracciones, y eso me pone nerviosa. Tiene que esperar unos días para nacer, no puede venir ahora que tenemos esta situación.
Encima, está pululando el miedo de que me pegue la gripe a mí también. Uno de los efectos de la gripe a estas alturas suele ser que se desencadena el parto o que lo tengan que provocar si hay fiebre. Así que además de los nervios tengo que guardar las distancias...

Yo le digo al papá que se recupere pronto y el me contesta que no me ponga de parto aun. Ilusos que somos... como si pudiéramos controlar esto, jeje.

Por favor, chiquitín, espera unos días... tu papá tiene que recuperarse y estar allí con nosotros para compartir ese momento único. Sólo unos pocos días...

Semana 38 de embarazo

Ya hemos llegado a la semana 38 ¡qué rápido ha pasado! Se está acabando la espera, y ahora reina la incertidumbre de saber que en cualquier momento llegará el día de conocer al pequeño.

Aun así, aun siento que nos falta un poquito más, que tenemos que aguantar al menos una semana o dos más. Todavía no he tenido ningún aviso ni susto, y, aunque apenas duermo, me siento muy relajadita y tranquila. Veo lejos el momento del parto, aunque ¡podría ser en cualquier momento!. Con todo lo que hemos esperado este momento y ahora lo veo tan lejano...
El peque aun no se ha encajado y tengo todavía la tripa alta por lo que me dicen. De todos modos, es cuestión de poco tiempo que acabe de encajarse porque el pobrecito apenas cabe como está ahora.

He empezado a notar alguna contracción suelta, que desde que me dieron la baja ya no las había notado más. Aunque ahora son algo diferentes y creo que de muchas no me doy cuenta. Antes era fácil identificarlas: la tripa se ponía dura de repente y notaba la presión. Ahora en cambio tengo, de forma normal, la tripa super dura y apunto de estallar, y notar que se pone más dura de lo normal es más complicado. Además, sí que noto más presión cuando me dan las contracciones, pero también noto más presión cuando el peque se recoloca, así que creo que sólo estoy sintiendo unas pocas y que seguro que tengo alguna más que pasa inadvertida. Aun así, no son dolorosas y están muy espaciadas, así que no indican nada...

La semana ha sido muy tranquila, con mucha piscina para intentar llevar algo mejor el calor y la pesadez, levantándome muy tarde para intentar recuperar las horas de sueño que pierdo por la noche y comiendo ya de todo lo que me apetece (¡a la porra la dieta y eso de no engordar más de 10 kilos, y bienvenidos los heladitos!).

Con la maleta preparada en la puerta de casa y atentos a cualquier señal, seguimos una semanita más. Mientras el peque sigue engordando y cogiendo más fuerza para llegar lo mejor posible :D

Planeando el día del parto

Ya estamos en la recta final del embarazo, y sin querer, poco a poco, vamos planeando el día P.

Algunas cosas las hemos pensado sin más, y otras en cambio están escrupulosamente diseñadas y organizadas. Aun así, la mayor parte de todo lo que ese día suceda queda al azar, dependiendo de cómo se desarrolle todo.

Cosas que ya hemos planeado/hecho:

  • Tenemos la maleta del hospital y la documentación médica ya preparada.
  • Esta semana hemos comprado comida de más y hemos dejado ya cosas congeladas. Los días que esté en el hospital no quiero que el papá tenga que pensar en nada más que en estar con nosotros, y que cuando al peque y a mí me nos den el alta no tengamos que preocuparnos mucho de hacer la compra. Así pues, el congelador y la nevera están ya llenos con comida con bastante fecha de caducidad.
  • Hemos pensado ya cuál es el mejor camino para ir al hospital y tenemos ya fichados los sitios donde podemos aparcar allí cerquita.
  • La casa la hemos dejado más o menos limpia. Así en un tiempo sólo tenemos que hacer las tareas básicas y tratar de no ensuciar demasiado para que nos aguante limpia. Intentamos que no se nos amontone la ropa sucia. Hemos puesto sábanas limpias y vamos a intentar tener siempre un cambio de sábanas limpio por si acaso las mancho si rompo aguas de noche. Hemos puesto fundas en el sofá y la cama por si acaso eso pasa.
  • Tenemos una lista de tareas que el papá debe hacer o encargar a alguien que lo haga:
    • Poner el grupo 0 en el coche
    • Pedir el alta de la baja en el médico de cabecera y solicitar la baja de maternidad y paternidad.
    • Ir al registro a apuntar al peque, darlo de alta en el padrón
    • Solicitar el pediatra del chiquitín y la primera cita
    • Pedir la cita con la matrona para la visita post-parto. Pedir cita con el endocrino para mí
    • Pasar la cuna a la habitación.
    •  ... y cuidar mucho de nosotros :D
  • Hemos ayudado a mi madre a preparar las habitaciones para el padre y los hermanos de mi marido, que vendrán los días de después del parto y se quedarán en su casa.
  • El coche está listo, con gasolina y preparado en todo momento.
  • Hemos dejado listas todas las tareas que nos tocaban para los próximos días (y no eran pocas). Parece que de golpe se nos habían juntado un montón de trámites, justo en el peor momento: ITV del coche y revisión, ir a pagar el IBI de la casa, renovar DNI y el carnet de conducir del papá, ...

El resto de cosas, sobre la marcha veremos... no sabemos qué tipo de parto será, a qué hora del día nos sorprenderá ni si será mañana o dentro de quince días, cómo nos encontraremos o cómo de duro será, cuáles serán las sorpresas de última hora, qué médicos/enfermeros/matronas encontraremos ese día, si comenzaremos con rotura de bolsa o aguantaremos en casa un buen rato...

Una curiosa incertidumbre nos abarca estos días. Esperando cualquier señal que nos indique la llegada de ese día. Soy de esas personas que siempre tiene bajo control (a las numerosas listas de cosas que he publicado aquí me remito), y esto me descoloca un poco. No saber cuándo llegará, si será mañana o dentro de 3 semanas es una incertudumbre nueva... 
Mientras tanto, intento estar en todo momento preparada: intento dormir mucho todos los días, y recuperar las horas de sueño si una noche no he dormido. Intento estar siempre "bien comida" y teniendo a mi marido más o menos localizado en todo momento. El resto, será cosa del azar...

Visita al ginecólogo semana 37

Ayer nos tocó ir al ginecólogo otra vez. Esta vez para ver cómo se presentaba el peque y si había indicios de algo...

De momento no parece que nada esté a punto de suceder, pero sí que nos dijo que ahora ya si notaba contracciones sería un parto normal. Hasta ahora se supone que si empezaba con contracciones tenía que ir rápido al hospital a ver si las podían parar, pero ahora si el parto se inicia, todos tan contentos.

El peque pesa ya 2700 gr. Es un poco chiquitín (debe ser entorno al percentil 25), pero está todo bien. Nos dijo el gine que a él le gusta más que vengan tirando a pequeñitos (pero sin ser demasiado pequeños), porque el parto así va mejor. De todos modos, es un poco pequeño, pensaba que al estar ya de baja y tan tranquilita como estoy se habría engordado más, y aunque se sigue engordando a buen ritmo hemos bajado de percentil.
No obstante, con este peso que ya tiene no habrá problemas si viene ahora, y si se espera a las semanas 40 o 41 nacería ya con un buen peso. Así pues, es cuestión de cuántas semanas aguante ahí dentro. Como de momento no hay signos de que el parto vaya a venir nos quedamos más tranquilos, aun tendrá unos días/semanas para engordarse un poquito más y nacer más fuertote.

Los análisis del preoperatorio, en los que la anestesista me había dicho que tenía el colesterol altísimo y las proteínas muy bajas, al gine le parecieron fenomenal. Me dijo que esos valores estaban así por el embarazo y que tenía que seguir como hasta ahora.

El cultivo que me hizo el matrón en la última semana ha salido negativo. Si hubiera salido positivo tendría que ir el día del parto con un poquito más de tiempo para que les diera tiempo a ponerme un gotero con antibiótico, que tarda unas horas. Pero al salir negativo no hace falta ir tan pronto. Un problema menos.

Para medirlo nos hizo una ecografía rapidita, como las de las dos últimas veces. El papá estaba allí pero no le dio para ver demasiado, se movía muy rápido y en esa máquina no es fácil ver las cosas si no estás entrenado para ello. Aun así, luego nos puso un poquito más despacio la carita del bebé para que lo viéramos y.... ¡¡ufff!! qué emocionante. Fue amor a primera vista. Las otras veces lo habíamos visto pero no tan bien, apenas se intuía un perfil a medio formar. Esta vez me pareció super guapo, con unos mofletes, que uffff.... Estaba mirándonos de frente, moviendo la carita y poniendo muecas. ¡Menudo bebé guapetón!. Y menudo subidón de sus papás al verle así de bien.
Sigue cabeza abajo, pero colocado en el lado derecho. La cabeza parecía bastante más encajada esta vez, aunque aun no está colocada en su sitio.

Y lo demás está bien, así que ahora a esperar y a seguir engordando... Como no había señales, la próxima cita la tengo dentro de dos semanas y media, justo el día de antes de la fecha probable de parto, esta vez con monitores para vigilar un ratito al bebé y las posibles contracciones. A ver si llegamos hasta entonces :D

37 semanas de embarazo

¡Otra semana más! Y esta especialmente importante, con el peque ya a término y sin dar señales de querer salir. A tan sólo 20 días para salir de cuentas.

Esta semana ha sido un poco más dura, pero bastante buena. Me siento ya bastante pesada, me canso mucho y duermo bastante peor. El otro día fuimos a andar un poco, y de dar una vuelta que antes apenas nos costaba 5 minutos (y esta vez costó unos 20), llegué agotada. Así que lo de andar lo he dejado ya y ahora sólo un poco de pisci todos los días, ya que en el agua tengo mucha más movilidad y no se me carga nada, es fenomenal. Respecto a lo de dormir, va un poco por días, con unos muy malos, pero otros un poquito mejor que me ayudan a reponerme.
Aunque me noto tan pesada, lo bueno es que puedo descansar mucho durante el día y estar tranquila, así que una cosa se compensa con la otra y lo llevo bien.

Llegados a esta semana estamos causando mucha expectación: familiares y amigos no paran de mandar mensajes, llamar y preguntar a ver si ya ha nacido el peque y cómo va la cosa.

Nosotros también estamos expectantes. Cualquier pequeño detalle que se salga de lo normal me hace estar con la mosca detrás de la oreja un rato, pensando que el peque puede decidir venir en cualquier momento: cambios en el sueño, un día con un hambre fuera de lo normal, más presión en el útero... cualquier cosita nos hace sospechar.

Mañana tenemos visita con el gine, y nos dirá cuánto pesa ya nuestro chiquitín, en qué posición está ahora, y cómo de maduro el tema... ¡ya tengo ganas de ir!

Visita a la anestesista

Ayer tuve una nueva visita médica, esta vez con la anestesista. La verdad es que no sabía muy bien de qué iba esta visita, pero fue bastante rápida.

Lo primero fue firmar los consentimientos, para la epidural y para la anestesia general (ya me dijo que la general era por si necesitaba una cesárea de urgencia). No me gustó mucho que lo hiciera así. Sé que en mi estado no me queda otra que firmar todos los papeles que me pongan delante, pero... En el ginecólogo me dan los consentimientos siempre para que me los lea tranquila en casa y los lleve firmados el siguiente día. Eso de que al llegar a la consulta te asalten para que firmes rápido un montón de papeles que te ponen delante y que no te da tiempo casi ni a leerlos y no te expliquen nada no me gusta. Con los papeles del banco les suelo decir que me los llevo a casa y al día siguiente vuelvo a firmarlos, pero aquí con lo que cuesta que te den cita no es plan (sabiendo encima que los tienes que firmar sí o sí).  Así que ahí están, los últimos consentimientos que me faltaba ya firmados.

La semana pasada ya os conté que me había hecho las pruebas de preoperatorio habituales, a saber: un electrocardiograma y un análisis de sangre. Así que lo siguiente que hizo la anestesista fue revisarlos y mirar que todo estuviera correctamente.

Me preguntó sobre qué medicación tomaba, qué alergias tenía, si me habían puesto anestesia local o general alguna vez (la local del dentista cuenta también), si el embarazo era normal, si había tenido más hijos antes, si tenía algún problema de espalda... Y después de este interrogatorio, ya me tomó la tensión y me midió la saturación con un aparatito de esos que metes el dedo dentro de una especie de pinza.

Y ya está, una cosita menos. La próxima visita médica es el lunes con el gine ¡y tengo un montón de ganas de ver si el peque ha crecido bien estas semanas!. Ahora ya las visitas que me quedan son todas de gine, que supongo que empezará a controlar el tema más a menudo.

Hipo en el bebé durante el embarazo

Pues sí, mi peque tiene ataques de hipo. Es una de las cosas que más me sorprendió las primeras veces que lo noté, hacia el mes 7 del embarazo. Ahora (en la semana 36) casi todos los días le da al menos un ataque de hipo.

Y me da una penita tremenda. Yo lo paso tan mal cada vez que me da un ataque de hipo que me siento un poco impotente cuando noto que el chiquitín tiene hipo y que en un buen rato no se le pasa ¡pobrecito, tan chiquitín!.

El hipo del bebé en el embarazo se aprecia bastante bien, es un movimiento periódico, cada poquitos segundos en mi caso, que hace saltar un poquito la tripa, más o menos en el lugar donde intuyo que está el pecho del bebé. Otras personas también lo pueden apreciar poniendo la mano en mi tripa o incluso a simple vista. Al cabo de unos cuantos minutos se le pasa y se queda ya tranquilo.

Pero por lo que estoy leyendo, el hipo de los bebés no es malo, es incluso saludable. Dicen que no les molesta ni les duele, que algunos bebés pueden incluso dormirse con hipo. Y que es la mar de bueno para que acaben de ejercitarse los pulmones y el diafragma antes de nacer. Se lo pregunté al matrón y me comentó que el hipo en los bebés es salud.

Así que voy de dejar de decir "pobrecito, tiene hipo con lo chiquitín que es" y a cambiarlo por "muy bien, peque, a terminar de formar fuertes esos pulmones". ¡Salud!

36 semanas de embarazo

Ya no queda nada. En apenas una semana a mi peque se le dejaría de considerar prematuro si naciera, así que ya es casi casi un bebé a término, listo para salir en cualquier momento. Estoy feliz :D

Esta semana pasada ha sido la semana de la pesadez. Demasiado bebé para una mamá tan canija. El pobrecito está totalmente dobladito y para moverse tiene hacer mucha mucha fuerza.
Ahora sí que ha empezado a dolerme cada vez que se consigue mover un poco. Muchas mamás dicen que lo peor es cuando da patadas en las costillas. A mí por suerte no me da en las costillas, porque está colocado en el lado derecho y enrolladito, con las piernas como a mitad de parte izquierda de mi tripa. Pero aun así es muy molesto cuando da patadas o se recoloca.
No sé si mi bebé será rubio o moreno, grande o pequeño, ... pero una cosa sí que sé: va a ser bruto, ¡muy bruto!

También ha sido la semana de comienzo de los sofocos. Es una sensación bastante agobiante porque noto que me falta aire y como si me ahogara. Creo que me chafa un poco los pulmones con el culete y por eso me pasa, además de por el calor. También ha sido la semana de los pies hinchados como morcillas, pero eso no me está molestando demasiado ahora que tengo vida sedentaria.

Y la piscina ha sido lo mejor de la semana (los días que no ha habido tormenta). En la piscina me siento como nueva, se me pasan todos los males de repente, así que me estoy dando unos baños de más de una hora al día que disfruto como nunca antes lo había hecho. Con el churrillo eso sí, para que me ayude a flotar y no tenga que hacer demasiado esfuerzo ¡es una gozada!.

Me he engordado un poquito más, ya llevo 9 kilos en el embarazo, así que bien. Supongo que al final me quedaré con 10-11 kilos, así que fenomenal. La dieta la he descuidado ya totalmente, con la llegada del calor me apetecen los helados, la horchata, ... y comemos muchos días con la familia (a la que le parece que las chistorras y morcillas forman parte de una dieta muy sana) y aunque sigo comiendo mucha fruta ya veo que no queda nada y puedo levantar un poco el freno de la dieta estricta.

Bueno, ¡esto ya está hecho!

Canciones: Alba de Antonio Flores

Hace un tiempo que no pongo ninguna canción nueva, así que hoy me he acordado de esta tan bonita de Antonio Flores a su hija Alba (casualidades, se llama igual que la futura nena de otra mamá bloguera ;P ).



Añadida al recopilatorio:
Canciones para embarazadas y mamás

Pruebas preoperatorio: electrocardiograma y análisis

Y rozando ya casi la semana 36 ya he pasado dos de las últimas pruebas médicas del embarazo: el preoperatorio.

En mi hospital lo hacen siempre, vaya a ser cesárea o se prevea un parto normal, supongo que por si acaso.

Consiste en dos pruebas sencillas y rápidas: un análisis de sangre completo (que espero que ya sea el último) y un electrocardiograma.

El electro ha sido muy rapidito. Me he tenido que acercar al hospital y allí me he tumbado en la camilla. Me han puesto varias pegatinas para los electrodos (varios por el pecho, brazos y piernas). Me han conectado los cables del aparato y en apenas unos segundos estaba listo. Entre una cosa y otra en menos de 3 minutos estaba hecho. Una prueba menos.

La semana que viene tengo la cita con el anestesista y ya tendré todo listo.

35 semanas de embarazo

Ya estamos en la semana 35 y pico de embarazo. Sólo nos queda un mesecito exacto para salir de cuentas ¡esto ya está hecho!

Esta semana me he empezado a sentir especialmente pesada, se empieza a notar cada día que pasa.
He notado especialmente el comienzo del calor. Hasta ahora habíamos tenido suerte, pero este fin de semana ha sido agobiante y lo he notado bastante: pies y manos hinchadas, sensación de pesadez y sofocos. Menos mal que me lo estoy tomando con mucha calma y así todo pasa mejor. Este fin de semana encima hemos ido a ver por última vez a los hermanos y padre de mi marido y el viaje y el cambiar a una ciudad con mucho más calor se ha notado. Nos hemos pasado las tardes paseando por el centro comercial a ver si con el aire acondicionado lo pasábamos mejor, jeje.

El pequeño está más grande aun. Su espacio se le va quedando pequeño y ya apenas se puede mover. Cada vez que se mueve, por poco que sea noto mucha presión y se marca un pequeño bulto (la rodilla, un pie, ...). La verdad es que tiene que hacer mucha fuerza para conseguir deformar un poco la tripa, que ya está super tensa y dura y parece que va a estallar en el momento menos pensado. Ahora sí que llevo trazas de super embarazada, voy echada un poco hacia atrás y ando medio espatarrada ¡menudas pintas!

La maleta para el hospital ya la tengo prácticamente terminada y lista en la entrada de casa. Y tengo ya casi todas las cosas del peque lavadas y preparadas. La verdad es que me he quedado bastante más relajada de saber que tengo todo lo imprescindible listo.

La semana pasada empezamos ya la temporada de piscina, y eso sí que fue una gozada. Por una parte porque refresca mucho, y los días que llevaba los pies un poco hinchados se me pasaba. Y luego por la sensación que da notarme menos pesada y flotar un poco, es como volver a estar normal por un ratito. Al final acabé nadando con un churrillo de esos de los niños (a estas alturas tengo la capacidad pulmonar de un colibrí y me sofoco un poco en cuanto me muevo) y fue fenomenal. Ahora cogeremos ya la marcha e iremos a la pisci todas las tardes :D

Y mientras ya sólo queda esperar y esperar... un mesecito más

El padre en el parto instrumentalizado

Ya me he empezado a leer los consentimientos que tengo que firmar y las normas de mi hospital, y hay un par de cosas que no me han gustado demasiado.

Para empezar, el padre no puede estar presente si hay cesárea o si es un parto instrumentalizado. Esto es una norma que no entiendo, supongo que alguna razón habrá, pero no llego a encontrarla.

En el caso de la cesárea supongo que los tiros pueden ir por la preservación del ambiente estéril del quirófano. No lo llego a entender del todo, ya que con seguir las mismas indicaciones que sigue todo el personal médico que entra allí (y no son pocas personas precisamente las que entran allí) creo que bastaría... Que le hagan lavarse, ducharse, cambiarse de ropa, ponerse mascarilla... lo que sea... pero bueno ahí está la norma. Es una operación, sí, pero no es una operación normal, es una operación que el padre debería vivir, es una operación importante en su vida. Y para la madre también es importante, y en la mayoría de los casos que se realiza con anestesia local y no general está despierta y nerviosa.

En el caso de los partos instrumentalizados realmente no encuentro ningún motivo, por más que lo busque. El uso de forceps, ventosas o similares se suele hacer en el mismo paritorio, el mismo que sí que deja entrar al padre si no hacen falta estos instrumentos. Es la misma sala, atestada de personal del hospital, en la que si hacen falta estos instrumentos sacan fuera al padre (que estaba dentro y se le hace salir en ese precioso instante que cambiará su vida para siempre). No lo entiendo.

Durante un parto normal en mi hospital esta es la gente que suele haber: dos matronas, el ginecólogo que está de guardia y se pasea por allí aunque no sea precisa su intervención, al menos una enfermera, un par de médicos de pediatría, el anestesista, el celador que nos va a llevar luego a la sala de recuperación, varios estudiantes (en mi hospital normalmente de enfermería), amén de otra mucha gente que aparece a veces (otros médicos, enfermeros, ....). La sala de partos es un lugar muy concurrido, parece que el que no sabe dónde ir va allí.
En el momento del expulsivo puedes estar tranquilamente con 6 ó 7 personas alrededor, pero, si es instrumentalizado, el padre sobra. La única persona capaz de ayudar moralmente a la parturienta y hacerle sacar fuerzas de cualquier parte no está bien allí. Esa persona que va a convertirse en padre, que tiene el corazón pendiente de un hilo y que está presenciando un momento único de su vida debe salir de la habitación. Su presencia no sólo se intuye innecesaria sino que es una molestia para el resto de personal de la concurrida sala (saquemos al padre, que así cabe más personal médico, sí).

Hasta ahora no estaba pensando demasiado en el parto, llevo la moral bien alta para ese momento y el desconocimiento de primeriza hace que no me lo plantee tan malo como me dicen las malas lenguas ultimamente. "Qué exageradas"- pienso siempre, así es mi bendita ignorancia :D. Pero cosas como esta me descolocan.
Sé que ese día el miedo me va a inundar, y será eso mismo, el miedo, el que haga que todo el proceso resulte peor. El dolor marca físicamente, pero el miedo se clava en el alma y recorre todo el cuerpo. Y la única persona que consigue tranquilizarme en las peores situaciones es mi marido ¡lo necesito a mi lado! 

Visita a la matrona semana 34

Hoy he vuelto a tener cita con la matrona. Posiblemente sea ya la última del embarazo. Sólo tendría otra más si llega la semana 40 y no he parido aun ni me han mandado todavía cita en monitores. Después ya sólo quedaría la visita post-parto que se hace en los 10 días siguientes de recibir el alta en el hospital.

Así que esta ha sido un poco visita de despedida de estas rutinas...
Como mi matrona estaba de vacaciones me ha vuelto a ver el matrón, que entre una cosa y otra he estado más con él que con la matrona que me tocaba.

Ha sido otra visita de rutina: pesar, tomar tensión, medir el tamaño de la barrigota, muestra de orina para ver que hubiera infección, oír el latido del chiquitin y comprobar la posición. Todo estaba bien. El matrón opina que no va a ser tan pequeño como dice el ginecólogo, así que hay apuestas: el gine dice que tira más bien a pequeñito y el matrón que va a ser normal. Habrá que esperar a que nazca para ver quién tenía razón. También es verdad que el gine cuenta con el super ecógrafo que todo lo ve y el matrón sólo con la cinta de metro para medir la barriga. Aun así espero que gane el matrón y sea algo más grandecito.

Lo que ha sido diferente en esta visita ha sido la toma de la muestra del frotis vaginal. Ha sido bastante rapidito pero un poquitín molesto. Consiste en coger una muestra con un palito (parecido al de limpiar los oídos pero más largo). Es una muestra bastante superficial, así que no hace daño. Luego esa muestra la he tenido que llevar al hospital para que la analicen allí. Si sale que tengo la bacteria el día del parto llevaré un gotero más con antibiótico, y si no la tengo pues mucho mejor, un cacharro menos.

Nos ha comentado que aun era un poquito pronto, pero que a él le gusta en la última visita probar a ver si la futura mamá sabe empujar bien. Pero como aun estamos en la semana 34 era un poquito pronto (por si acaso se provoca el parto de tanto empujar para probar), así que nos hemos quedado sin hacerlo.

Y ya con esto, nos despedimos (espero) de las visitas de control del embarazo con los matrones. Aun así tampoco creais que voy a estar aburrida, ya que en pocas semanas me falta de hacerme un electrocardiograma, visitar a anestesista, análisis de sangre, ginecólogo cada vez más a menudo, monitores, ... Ya estamos viendo la recta final y ahora los controles se intensifican.