La reconocerás

La reconocerás...

La reconocerás porque tiene unas ojeras enormes... y una sonrisa que le ilumina la cara.

La reconocerás porque huele a vómito de bebé, su ropa está arrugada y apenas le ha dado tiempo a peinarse... pero aun así piensa que está en el mejor momento de su vida.

La reconocerás porque mira apurada el reloj, haciéndose eternos los pocos minutos al día que pasa lejos de su pequeño amor.

La reconocerás porque de repente ha encontrado su vocación, aquello que hace mejor que nada en el mundo, y resulta que no es ser médico, ingeniera o profesora, sino que es ser mamá.

La reconocerás porque ha desarrollado la extraña habilidad de hacer todo con una sola mano... mientras en la otra sostiene y acaricia a un chiquitín que reclama toda su atención.

La reconocerás porque se infla de orgullo cuando le dicen lo guapo que está su bebé, mucho más que cuando le dicen a ella un piropo.

La reconocerás porque renuncia a hacer cosas que le encantan... sólo por estar un ratito más con su chiquitín.

La reconocerás porque ha gastado toooda la memoria de su teléfono móvil sacando fotos a ese bebé regordete y juguetón.

La reconocerás porque su sonrisa de repente desprende amor cuando ve a su pequeño.

La reconocerás porque ha recordado de repente su niña interior... y pone voces raras, y canta, y juega, y ríe...

La reconocerás porque aunque esté muerta de hambre sabe que eso siempre puede esperar si se acerca la hora de comer del chiquitín.

La reconocerás porque de repente le dan igual muchas de las cosas que antes apreciaba, y ahora toda su ilusión se centra en esa pequeña criatura.

Sí, seguro que reconoces a una mamá reciente con tal sólo mirarla.

Nuevas destrezas - 3 meses y 3 semanas

Este último fin de semana parece que le ha sentado al peque fenomenal. Y es que de repente ha hecho cambios muy vistosos en sus destrezas de bebé.

Por un lado ya le llaman la atención las cosas que dejamos a su alcance, y las coge. Hasta ahora apenas le llamaba la atención nada que no fueran las manos de sus papás. Y cogía cosas, pero tenía la mano demasiado loca y no controlaba qué hacía con ellas, como mucho conseguía meterse el mordedor en el ojo, o se estiraba de la cadena del chupete mientras se mosqueaba porque se le salía de la boca. Ahora coge los juguetines que dejamos cerca y si hacen ruido al moverlos se queda un ratito mirándolos y explorándolos. Y cuando comemos con él en las rodillas no para de agarrarnos la comida o meter la cara en el yogourt en cuanto nos despistamos un poco. Lo mismo pasa con los tablets y ordenadores, que le llaman poderosamente la atención y ¡zasca! mete la mano, así que de repente nos damos cuenta de que hemos escrito unas tonterías...wdsocn.,.wewesdhnxchowdsa

El otro cambio es que se ha enamorado de su voz. Hasta ahora hacía gorgoritos, pero ahora grita y se emociona al oírse, y hace algo como "cantar" y se pone contento cuando se escucha. Si vamos a algún sitio muy bullicioso se pone a cantar y gritar hasta que no puede más y termina agotado.

También se ha descubierto la lengua. Pasó un día entero venga a darle vueltas, que parecía que llevara la boca llena de cosas o que se le fuera a caer la dentadura postiza. Dale que te pego a la lengua...

Y la última es una habilidad que encuentro totalmente prescindible... Y es que ha aprendido a sacar la lengua mientras grita y hace una especie de sonidos guturales. La cosa está bien, y al principio hasta nos hacía gracia. El problema, como con todo, es el momento. Y es que el pobrecillo nunca encuentra el momento adecuado para dejar ver sus nuevos descubrimientos, y nos los encontramos a las 3 de la mañana gritando como un loco todo emocionado, o cuando encontramos a un conocido se pone a sacarle la lengua mientras hace sus gruñidos pertinentes.

En fin, que ya veis que estamos la mar de divertidos. ¡Me encanta!


Bebé de tres meses y medio

Nuestro peque ya ha hecho los tres meses y medio, y cada día aprende algo nuevo. 

El cambio más importante de los últimos días ha sido sin duda a la hora de dormir. Y es que llevamos ya unos días con la misma rutina : sobre las 9 de le noche se empieza a poner 'tontico', lloriquea un poco, etc. Entonces lo dejamos en su cuna y yo me tumbo a su lado, y al cabo de un poco se duerme. Y, aquí viene lo mejor : aguanta entre 4 y 5 horas de tirón. Y claro, a mi esto ¡me sienta fenomenal!. Luego, el resto de la noche se despierta cada 2 horas tan sólo, pero se vuelve a dormir después de comer, así que hemos mejorado muchísimo. Por fin mis neuronas empiezan a funcionar decentemente, y ahora todo me parece de color de rosa. 

Las últimas semanas ya se ha engordado de forma más moderada ¡menos mal!, al ritmo que iba ya no me lo iba a atrever en brazos. Está muy majo, con unos mofletes enormes y cada vez más activo. 
Le encanta jugar, que le hagamos cosquillas y le digamos cosas. Y ya va cogiendo alguna cosa con la mano, sobre todo coge cosas para intentar llevárselas a la boca, aunque luego no acierta y así termina con el mordedor en el ojo. Está rabioso con las encías, y trata de morder todo lo que está a su alcance. 

Esta semana su papá ha estado de vacaciones, y su abuelo vino unos días a casa, así que se han dado un montón de paseos. Lo malo es que ya llega el mal tiempo, hasta ha nevado y todo, y con esto se nos complican los paseos un poco, pero bueno, ya encontraremos la forma de salir a que te de el solecito un poco cada día. 

Y ya llevamos un mes entero de feliz lactancia, sin ningún percance más. Ahora sí que veo que se ha establecido todo bien y que era cuestión de aguantar al principio. 

¡qué rápido se está haciendo mayor mi chiquitín! A ver con qué nuevo descubrimiento nos sorprende hoy :) 


¿Qué hacer si un bebé vomita mucho?

Hoy voy a hablar desde la experiencia de tener un bebé que no para de vomitar en todo el día, y contaos todos los pasos que hemos dado desde que nació hasta ahora en este sentido, que por fin hemos visto que no pasaba nada, que es así y ya está.

A los pocos días de nacer, el peque empezó a vomitar mucho. Aunque al principio vomitaba muchas veces pero poca cantidad, poco a poco fue aumentando, tanto en cantidad como en veces al cabo del día. Parecía una fuente y creíamos imposible que le quedara algo dentro del estómago. Encima, al contar al pediatra la primera vez que vomitaba mucho nos decía que era normal, que todos los bebés lo hacían (aunque ni nosotros ni ningún conocido de los que nos visitaban nunca jamás habíamos visto nada igual). Parecíamos los padres primerizos histéricos... hasta que por fin empezó a hacerlo también en su consulta y pudo ver con sus ojos lo que había...

Lo primero que hicimos fue descartar que fuera un virus o una enfermedad pasajera (se comprueba que no tenga fiebre, que el estado general sea bueno, que no esté deshidratado...). Una vez que vimos que no era una enfermedad vírica ni nada por el estilo, pasamos a lo siguiente: hay niños que son muy vomitones y nos ha tocado uno.

Luego hay que diferenciar los bebés que pierden peso de los que no lo pierden. Hay niños que están todo el día vomitando a todas horas y pierden peso o no lo ganan adecuadamente y otros que aun con todo engordan fenomenal.
Por eso, si tenemos un bebé que vomita es súper importante pesarlos todas las semanas y comprobar que engorda (la referencia es unos 150 gramos más a la semana). Si el bebé no engordara o incluso perdiera peso hay que ir pronto al pediatra a consultarle.
Otra cosa muy importante es observar siempre que no esté deshidratado de tanto vomitar. La deshidratación en los bebés se nota porque tienen mal estado general, pasa hasta 6 horas sin mojar el pañal y la orina huele fuerte y es más amarilla, tiene la boca y los labios secos y llora sin lágrimas. Si moja pañales normalmente no debemos preocuparnos, porque eso quiere decir que, aunque esté vomitando mucho, todavía le pasa a la tripa lo suficiente.

Entre los bebés que no ganan peso adecuadamente debido a los vómitos la causa más frecuente es que tenga un problema en el píloro (el músculo de salida del estómago se engrosa tanto que no deja pasar la comida). Este problema se da más a menudo entre primogénitos varones, y aparecen los síntomas de repente en un periodo que va entre los 15 días y el mes de vida. En este caso los vómitos son como una fuente (sale disparado) y se dan en todas las tomas. Si el pediatra sospecha esto nos mandará a hacer una ecografía del estómago del bebé. Nosotros fuimos a hacer esta ecografía, que es totalmente inocua para el bebé, y en unos 20 minutos estaba hecha. Cuando fuimos lo dejamos con el pañal sobre la camilla, conmigo al lado haciéndole cosas y tocándolo para que se estuviera un poco quieto y tranquilo. Le ponen el gel en la tripa y le pasan el aparato (como el que usaba el gine con nosotras en las ecografías del embarazo). Lo peor de esta prueba es que hay que llevar al bebé en ayunas (3 horas antes no puede comer nada), y al nuestro (que es un tragón) no le hizo mucha gracia lo de estar sin comer 3 horas.
Si en la ecografía confirman las sospechas esto se soluciona con cirugía (una cirugía bastante fácil, aunque requiere anestesiar al bebé con anestesia general). Si no lo confirman pero el bebé sigue perdiendo peso tendrán que seguir haciendo pruebas hasta que den con el problema, ya que es importante que el bebé se recupere cuanto antes.

Si el bebé sí que ganaba peso, y descartan el problema del píloro, se puede sospechar de una intolerancia a algún alimento que coma la madre (si le da el pecho) o a algún compuesto de la leche en polvo que se le de. En el caso de la mamá que da el pecho se puede probar a ir quitando durante unos días (10-15 días) de la dieta de la madre los alimentos sospechosos (ya hablé en esta entrada de cómo lo habíamos hecho nosotros). Si le damos leche de bote, se podría cambiar por una leche hidrolizada que venden en las farmacias.

Y si después de todo no hemos encontrado nada y el peque sigue engordando... hay que asumir que tenemos un bebé vomitón y ya está, no pasa nada porque sea así si no le impide crecer. Simplemente tenemos que controlar que siga engordando y que no se quede deshidratado en ningún momento. La enfermera nos ha dicho que cuando empiece con las papillas se le pasará, porque son más sólidas ¡ya os contaré, que aun nos quedan 3 meses!.


Mientras tanto, estas son las cositas que nos funcionan un poco y nos ayudan a llevar un poco mejor el día a día:
  • Pesamos todas las semanas para comprobar que siga engordando bien, y vigilamos que todos los días moje los mismos pañales.
  • Hay que intentar no agitar demasiado al bebé, sobre todo hasta que pasa un rato después de comer. Por ejemplo, nosotros le cambiamos el pañal normalmente antes de la toma para no moverlo luego tanto.
  • Hay que sacarle siempre el eructo y dejarlo en posición vertical un ratito después de la toma. Nosotros nos quedamos siempre tranquilos el peque y yo un ratito en el sillón, haciéndole caricias muy suaves y hablándole bajito para que no se excite mucho y esté quietecito un poco.
  • Hay que intentar espaciar las tomas por lo menos 2 horas (nuestro peque cuando comía cada menos tiempo vomitaba lo que llevaba en el estómago al empezar la siguiente toma).
  • Hay que controlar que no se le irrite la piel de la cara y el cuello por los vómitos, ya que al estar más en contacto con la leche que echa siempre se irrita más. Nosotros usamos para el cuello cuando esto pasa las pomadas que se usan para las irritaciones del pañal. Además, le ponemos en la cuna y el carrito en vez de sábanas una toalla para que absorba todo y no se le pegue a la cara.
  • Hay que cambiarle la ropa siempre que se moje, para evitar que se constipe. Para evitar que se moje tanto vienen bien los baberos, y ponerle al menos 2 capas (ropa y siempre debajo el body), para intentar que la de dentro la lleve seca siempre.
  • Como efecto secundario: limpiar siempre en el momento que vomita. En nuestro caso se quedan en el suelo unas manchas que no se van con nada si no las limpiamos en el momento (la leche vomitada se come el brillo del suelo).

El primer corte de uñas

Hoy, después de unos pocos días de arañazos continuos (y con el peque de 3 meses ya) por fin hemos decidido que había llegado el momento de cortar las uñas al peque.

Hasta ahora no nos había hecho falta, porque tenía las uñas tan blanditas que se le iban levantando solas por un lado, y lo único que teníamos que hacer sus papás era estirar un poquito y ya con eso no se arañaba o y las llevaba siempre fenomenal. Pero ahora ya tiene las uñas más duras, y eso ya no servía, tampoco al salir del baño. Así que nos hemos puesto a la faena. 

El mejor momento para cortar las uñas a los bebés suele ser mientras duermen. La tijera es mejor si tiene punta redonda y es pequeñita. Y siempre hay que seguir la forma del dedo, intentado no dejar ninguna punta. 
A nosotros de momento no nos ha hecho falta nada más : ni lima de uñas ni nada por el estilo. 

La próxima vez que el peque se despierte ya no tendrá sus afiladas garras :) 

Intolerancia a la proteína de leche de vaca y a la proteína de huevo en bebés lactantes

Una de las opciones que se nos pasó por la cabeza a raíz de los vómitos del peque aparentemente inexplicables fue que tuviera algún tipo de intolerancia alimentaria, y por eso nos pasamos unas cuantas semanas haciendo pruebas, aunque al final tuvimos que descartar esta posibilidad al no encontrar relación. Aun así me parece un tema a tener en cuenta y sobre el que es interesante estar informados.

Las intolerancias alimentarias son relativamente frecuentes en los bebés. En el caso de los bebés lactantes también hay que considerarlas, ya que hay ciertas sustancias que pasan en pequeñas cantidades a través de la leche de la madre. En los lactantes la intolerancia más frecuente es a la proteína de la leche de vaca, pero también puede ocurrir con la proteína del huevo o con cualquier otro alimento.

Hay que diferenciar entre alergia e intolerancia. Las alergias presentan síntomas mucho más graves, desde ronchas en la piel, dificultades al respirar, sangre en las cacas, vómitos... La intolerancia en cambio tiene síntomas más sutiles, que pueden ir desde vómitos frecuentes, dificultad para hacer cacas,... En ambos casos el bebé se suele retorcer mientras mama, para y vuelve a empezar, lloriquea mientras come, como si le molestara. Para las alergias hay pruebas médicas, que pueden determinar si el bebé es alérgico y qué alimentos le producen la alergia, en cambio para la intolerancia no hay pruebas, y la única forma de saber si el bebé es intolerante a algún alimento es eliminándolo de la dieta de la madre.

Intolerancia a la leche de bebés lactantes
Y aquí viene cuando empieza el follón. Porque para que la proteína de la leche de vaca se elimine completamente de la leche de la madre hay que esperar 10 días sin tomar nada que contenga proteína de leche de vaca. Parece fácil, ¿no?  Dejas de tomar leche unos días y listo... Nada más lejos de la realidad. Y es que hay que eliminar de la dieta de la madre todos los alimentos que contengan esta proteína, y aquí comienza lo difícil. Todos los alimentos que tengan leche, caseína, nata, varios de los aditivos E-Xx... son más de los que piensas. Para que os hagáis una idea, aquí van ejemplos de cosas que tienen proteínas de leche: el fiambre de jamón de york, algunos pescados congelados, todos los rebozados, galletas y bollería, quesos y yogures, la mayoría de las salsas, nugets de pollo, el adobo de la carne ... El caso es que muchos de los conservantes y aditivos de los alimentos que comemos habitualmente llevan leche o algún aditivo con proteína de leche de vaca. A todo esto hay que añadir que a muchos de los bebés que tienen esta intolerancia también tienen a la proteína de vaca en general (despídete también de comer filete de ternera). Tampoco es buena idea sustituir la leche de vaca por leche de soja, ya que la soja es muy alergénica, y puede que el bebé tenga intolerancia a ambas cosas. La dieta sin leche es realmente complicada, y al final se basa en no comer, además de los derivados de leche, nada preconizado, y todo cuanto más natural mejor (verduras, legumbres, carne a la plancha, pescado fresco, tostadas de pan con mermelada ...), todo cocinado en casa. Así pues, si se sospecha que el bebé pueda tener esta intolerancia, hay que estar al menos 10 ó 15 días con esta dieta tan estricta, e intentando también encontrar alimentos que suplan los nutrientes que habitualmente tomamos con la leche (por ejemplo, las legumbres y frutos secos llevan mucho calcio).
Una vez que llevamos 10 días con esta dieta hay que observar la evolución del bebé. Si tiene este tipo de intolerancia la mejoría suele ser espectacular. En caso de que se confirme la sospecha y el bebé mejore conviene seguir con esta dieta mientras el bebé tome el pecho, y destetar lo más tarde posible, además de comentar con el pediatra el plan de introducción de alimentos para introducir lo más tarde posible aquellos más alergénicos. Lo bueno de todo esto es que a los bebés con intolerancia a la proteína de la leche de vaca se les suele pasar antes de los 2 años de edad.

Si hemos probado con la dieta sin leche y el bebé no mejora hay que valorar si sospechamos de algún otro alimento que le pueda causar los síntomas. Otro que suele dar problemas es el huevo. Misma jugada: eliminamos el huevo y toooodos sus derivados unos días y comprobamos si el bebé mejora. Siguiente problema ¿sabéis cuántos alimentos llevan huevo? De verdad que hasta que no tuve que probar esto no me lo había imaginado. Cuando pone emulgente en la etiqueta y no pone el tipo suele llevar huevo. Y casi todos los alimentos preparados llevan emulgente. Albóndigas, rebozados,... Una larga lista de alimentos.

En fin, que es una faena todo esto de las intolerancias... En algunos casos se consigue encontrar qué es lo que pasa, y en otros no. Hay incluso veces en las que hay intolerancia a más de un alimento, y detectarlo en todavía más difícil, más aún cuando se tarda tantos días en eliminarse del cuerpo de la madre que da el pecho.

Cuando nosotros sospechamos que el peque pudiera tener una intolerancia lo que hicimos fue probar estas dietas, e ir apuntando lo que comía cada día y cuántas veces vomitaba el peque. Al mismo tiempo estuvimos controlando mucho la dieta, para que fuera equilibrada y no me faltara de nada. Al final no encontramos ninguna relación entre la comida y los vómitos, así que nada, seguimos igual. Por lo menos me quedo tranquila de saber que eso tampoco es lo que le pasa, y que he hecho todo lo que estaba en mi mano. Como nos dicen que cuando empiece con las papillas seguramente se le pasará (porque son más sólidas que la leche materna) seguiremos esperando unos mesecitos más, eso sí, comiendo de todo ahora que hemos descartado las intolerancias.

Bebé de 3 meses

¡Hola chiquitín!
Ya has cumplido los 3 meses y parece que fue ayer cuando llegaste a nuestras vidas, aunque por otro lado... ya no me imagino mi vida sin tí, no me acuerdo de cómo era...

Estás cada día más guapo, y así nos tienes a tu papá y a mí, con la baba colgando todo el día. Eres un comprometedor, y cuando aparece alguien nuevo no dejas de mirarle hasta que te dicen algo y te hacen alguna monería ¡menudo eres!. Es muy gracioso porque cuando vamos contigo por la calle, sobre todo si te llevamos en el fular, la gente se va girando y soltando un ¡oh que mono! a tu paso. El otro día que fuimos al super a comprar con el carrito, cuando me giré de coger la fruta tenías ya a un par de señoras delante del carro mirándote con ternura mientras tu hacías gorgoritos y te reías. En fin, que llevas a todos de calle...

Por las noches parece que la cosa empieza a mejorar, y ya ha habido varios días en los que has aguantado 4 y hasta 5 horas de tirón, aunque luego el resto de la noche te despiertas cada 2 horas... Poquito a poquito, de momento con esto yo ya no parezco un zombie, que este Halloween no se sabía si iba disfrazada o eran mis ojeras que vienen de serie...

Sigues vomitando mucho (pero mucho mucho...), pero aun así te estás poniendo muy gordito y grande, así que al final ¿le tendremos que dar la razón a la abuela que dice que es porque eres un tragón y te empachas?. El caso es que yo siempre había leído que los bebés comen lo que necesitan, y por eso recelo de esa teoría (más bien pienso que comes más porque vomitas y no al revés). En fin... que como nos dicen que cuando empieces con las papillas se te pasará, nos va a tocar aguantar 3 meses más así.


Ahora estás en fase de descubrirlo todo. Poco a poco vas descubriendo un poquito más las manos, y coges cosas (aunque sin mucho control), y estiras, y agarras de nuevo... Yo voy dándote sonajeros y mordedores, aunque de momento los tiras y lo que más te gusta es agarrar los dedos de los papás y llevártelos a la boca.
También estás desarrollando mucha fuerza. Ayer sacamos ya la sillita del carrito para probar el saco que nos han dejado, y al ponerte casi tumbado te intentabas incorporar, y hasta llegaste a conseguirlo agarrándote a la barra. Cuando te cogemos en brazos empiezas a estirar las piernas y te intentas poner de pié, y no te gusta nada que intentemos sentarte. Me parece que vamos a tener dentro de poco muchas peleas, porque no quiero que empieces a andar ni te pongas de pie hasta que no tengas la edad adecuada, y con lo bruto que eres...


El baño cada vez te gusta más. Eso sí, te bañamos por la mañana, porque te emocionas demasiado y luego no hay quién te duerma. Empiezas a dar patadas y a agitarte con alegría. Normalmente el baño termina cuando ya has sacado de la bañerita tanta agua que no podemos seguir allí más. Por eso he decidido que las vacaciones del año que viene nos vamos a ir a un sitio que haya piscina calentita y te podamos bañar. Y voy a ver si por casualidad hicieran en alguna parte por aquí cerca natación de bebés, aunque creo que es a partir de 6 meses en la mayoría de sitios. Yo creo que te va a gustar.

También está mejorando tu comunicación. Te ríes más, miras a los ojos a quien habla, y tu repertorio de gorgoritos se está ampliando por días. Cuando lloras porque tienes hambre te giras hacia mí, y me empiezas a hacer pucheritos (¡si me tienes calada!).

Ahora tu papá se ha podido coger 2 semanas de vacaciones, así que vais a disfrutar los dos de lo lindo con los paseos mañaneros. Y como yo podré trabajar por la mañana, así podremos salir todos juntos por la tarde ¡qué gustazo!

¡A seguir creciendo pequeñín!