Embarazada y con el pie roto

Si me preguntasen cuál es el peor momento de toda la vida para romperse un pie, tal vez les diría que este mismo en el que estoy: a punto de dar a luz y con un peque de 2 años y mucha energía rondando por casa. Sí, soy gafe, lo sé. Justo en el peor momento de todos... me tuerzo el tobillo y algo hace "crack".

Así estoy ahora, con 40 semanas y 2 días de embarazo, y un pie que no se sabe si está roto y el otro muy dolorido. Con muletas y tripa ¡lo que faltaba!.

El otro día me torcí el tobillo en una escalera. Últimamente andaba muy torpe, y debido a la hiperelasticidad de las embarazadas esto debe ser bastante habitual de hecho.

Al final tuvimos que ir a urgencias, y allí me dijeron que parecía roto, y que había que hacer una radiografía. Pero no es recomendable hacer radiografías en el embarazo, ya que le puede llegar algo de radiación al bebé, aunque siempre protegen mucho y siendo en las extremidades la posibilidad de que le llegue es bastante baja. Aun así, es un problema.

Al final, le pregunté a la traumatóloga qué solución me iba a dar en caso de que estuviera roto y en caso de que no, y las diferencias eran escasas: si está roto se inmoviliza con un yeso, y si no está roto se inmoviliza con un vendaje compresivo. En ningún caso iba a poder apoyar el pie, y en ambos tenía que hacer reposo. Así que, estando ya de 40 semanas y con el peque a punto de nacer, le dije que casi que prefería que me lo vendara, que ya iba a hacer reposo, y que en unos pocos días ya volvía a hacer la radiografía.

Y es que además, aunque no se lo dije, el tema del yeso ahora mismo... lo veo fatal, prefiero la venda. En un parto, donde todo es sangre, líquido y porquería varia me da repelús pensar en estar con un yeso en el pie. La venda es mucho más higiénica: al terminar se cambia y punto. Y el tema de la hinchazón es importante: hoy ya me he tenido que quitar la venda un rato porque se me hinchaba la pierna. La venda se pone y se quita si es imprescindible, pero el yeso no... A cambio, es más complicado no apoyarlo y tenerlo inmovilizado, pero bueno, despacito.

Ahora, aunque aun conservo la esperanza de que no esté roto y que sólo esté inflamado y como mucho un pequeño esguince, la verdad es que ando acojonada. ¿Cómo voy a hacer con un bebé recién nacido y sin poder andar? ¿podré llevarlo aunque sea sólo por casa y colgado del fular para poder valerme por mi misma? ¿cómo voy a ser capaz de aplacar los ataques de celos del mayor y las veces que lo quiera abrazar en este estado?. Ufff... mal momento. Ojalá haya sido poca cosa y esto se vuelva una simple anécdota pasajera. Aun así, oye, que de todo se sale. Y estas cosas que son tan pasajeras (unas malas semanas, 2 meses a lo sumo), luego pasan y ya ni te acuerdas.

Así que, ahora sí ¡sal ya bebé!, que tu mami coja te está esperando con mucha ilusión. ¡La de horas que nos vamos a pasar en el sofá echando siestas tu y yo! :D

37 semanas de embarazo

Ya estamos en la semana 37 del embarazo. A estas alturas si el peque decide nacer ya será lo suficientemente grande como para no necesitar ayudas (o necesitar muy pocas). Lo ideal es que aguante un par de semanas más, pero... oye, que hace unas pocas semanas este momento lo veía muy lejos, así que estoy super contenta.

Tengo bastantes achaques ya. Menos mal que antes del embarazo estaba bastante en forma, porque no sé por qué cada embarazo me consume más y más... Apenas puedo andar unos pocos minutos al día, y los dolores de cadera, piernas y espalda me persiguen. Aun así, como estoy tranquila y haciendo bastante reposo lo llevo genial.

Ahora las visitas médicas se aceleran, y ya llevo varias semanas con varias visitas al día: a la tocóloga, análisis y tests varios, médico de cabecera, ... Queda muy poco y a estas alturas todo tiene que estar controlado.

El peque se mueve mucho, muchíiiiiisimo. Es una gozada notarlo así, y en cierto modo me da un poco de pena pensar cada día que tal vez ese día será el último de mi vida en sentir esa sensación. Por un lado me apetece que nazca cuanto antes, pero por otro... me da penita dejar de sentirlo tan vivo dentro de mí. ¡esto es la vida!.

El mayor ya está super adaptado a la guardería. Va contento, come todo, se echa la siesta sin protestar, juega, ... Ha sido bastante fácil el cambio, y, lo más importante, que se le nota contento.
También ha sido todo un éxito la operación "peque duerme en su habitación". La preveíamos muy complicada, pero, de vez en cuando, estos peques nos sorprenden haciendo todo mucho más sencillo. Que sí, que hay muchos días que amanece en nuestra habitación. Pero el simple hecho de que se quede dormido en su cama, que ya no quiera la cuna, y que algunos días duerma del tirón es todo un triunfo para nosotros, más teniendo en cuenta que hace apenas 8 meses se despertaba cada 2 horas. Lo hemos hecho de forma muy natural, sin darle demasiada importancia, y respetando sus ritmos. Pero en poquitos días el cambio ha sido brutal.



Y así seguimos... una semanita más. El pequeñín engordando, su hermano pasándoselo pipa, y los papás llevándolo bastante bien. ¡Hasta otra!.