Viajar en tren (Renfe) con bebés

Hoy nos ha tocado por primera vez (y van a ser muchas más veces los próximos meses) viajar en tren. He ido yo sola con el peque, y la verdad que no sabía muy bien qué esperar del viaje. Había leído experiencias en otros blogs, pero eran de Ave y alta velocidad. A mí me ha tocado en un larga distancia, y la verdad es que tengo impresiones encontradas. 

En primer lugar ¡genial la atención del personal de Renfe!. Tienen un servicio de ayuda para personas con movilidad reducida y que necesiten ayuda. En mi caso la verdad que no me hubiera hecho falta, ya que iba con poco equipaje y me las arreglo, pero aún así enseguida que ha llegado el tren al andén se ha acercado una chica muy amable a ayudarme con el carrito y a mostrarme el lugar donde teníamos que ir. Ha aprovechado para preguntarme la estación de parada y así avisar a su compañero para que me espere en el destino. 



A estos trenes se accede con carrito por la puerta marcada para minusválidos, que tiene rampa y da acceso al lugar habilitado para ello. En mi caso estaba en el último vagón (hay una pegatina en la puerta con una señal de silla de ruedas que indica cuál es la puerta y el vagón) . Una vez que entras por esta puerta, ves que ese vagón tiene una zona para sillas de ruedas y carritos, por lo que el bebé puede viajar en su carrito cómodamente, y su acompañante sentado enfrente. No hace falta plegar el carro. 

En el baño hay también cambiador, por lo que se pueden cambiar pañales si nos hace falta (aunque muy cómodo no es...) 

El viaje ha sido bastante bueno, y eso que el peque no para de saltar. Hemos venido con unos cuantos cuentos (que le encantan), y un par de juguetes, el chupete y con el bibe de cereales recién tomado. La gran ventaja del tren es que nos permite movernos :cogerlo en brazos, cambiar de asiento, ir al baño a cambiar pañal, echarlo al carrito y volverlo a coger... El peque se ha portado bastante bien, no ha parado quieto ni un momento, pero tampoco ha llorado. Y ha sido el rey del vagón, sonriendo a todos los que le decían cosas y haciendo gorgoritos. Otros pasajeros le han dicho muchas cosas, cantado canciones, y reído con él. 



Respecto al precio del billete: los menores de 4 años no pagan si no ocupan asiento (si van en su carrito o en brazos de su acompañante). Si van a ocupar asiento entonces hay una tarifa más reducida para ellos (una cuarta parte del billete normal más o menos). Al sacar el billete tanto por Internet como en ventanilla nos ofrecen las dos opciones. 

Y os decía al principio que esto del tren me produce sensaciones encontradas. Y es que, si bien el viaje es muy cómodo con bebés, los problemas de siempre no desaparecen. En mi trayecto (que creo que es de los más olvidados de España) siempre pasa lo mismo : retrasos, un viaje que dura una hora más en tren que en coche, unas vías en muy mal estado en las que llevan muchos años sin invertir, incidencias inesperadas,...  Problemas y más problemas, que añadido a que el billete es bastante caro repercuten en las ganas de volver a viajar en tren. 

No obstante, la conclusión que saco es que, aparte de todo eso, para viajar con bebés el tren es el medio perfecto. Volveremos a utilizarlo :)

--------------

Actualización: unos días después....

Bueno, os comento que, después de este viaje de ida que había ido relativamente bien (quitando el retraso y lo costoso del viaje), he hecho la vuelta y... tengo que actualizar esta entrada.

El viaje de ida lo había hecho entre dos estaciones principales, y en un tren media distancia. Peeeeero, el de vuelta lo he hecho desde una estación secundaria y en un tren regional ¡oh my god!.

Y aquí viene donde comienza la odisea...

En primer lugar, como ya me esperaba, en las estaciones secundarias no hay personal de apoyo. Pero bueno, el caso es que si hubiera sido como el otro día no habría ningún problema en ello.
El problema es que el tren de los regionales es muchísimo más antiguo.

Empiezo: llego a la estación, y llega el tren. Primer problema: hay 3 escalones gigantes que no puedo salvar de ninguna manera, no hay personal en la estación y el revisor por lo visto no me vio. Así que no podía subir... Enseguida veo a un chico en la estación que estaba esperando otro tren, y me ayuda a subir el carro. Una vez he subido, él se baja del tren y arrancamos.

Vale, el tren se pone en marcha y yo acabo de subir. Estoy en un pasillo al lado de la puerta, muy estrecho, que tiene dos puertas a ambos lados para acceder a la zona de los asientos. Pero... el carro no cabe de ancho. ¡Mierda!. El tren va en marcha, no va casi nadie en los vagones salgo gente bastante mayor, y yo estoy ahí al lado de la puerta.

Saco al peque del carro, y vamos andando a buscar un sitio donde quepa el carro. Los vagones llevan asientos desde el principio hasta el final, no hay lugar posible para el carro. Al final, en uno de ellos encuentro un sitio un poco más ancho donde puedo poner el carro, aunque bloqueo un poco el pasillo. Le dejo al peque con una señora del vagón, plego el carro, y lo llevo a la zona esa. El peque encantado con la señora, oye...

Al ir a llegar a mi destino, otra vez la misma operación: plegar el carro, sacarlo al pasillo estrecho de la puerta, el peque (ahora recién despertado para poder hacer la operación) con otra chica diferente, ...

En fin... que esto de viajar en trenes "de segunda" con bebés no mola nada...

Saltas y brincas

Saltas y brincas, y te quitas un zapato, y te pones de pie y te caes de culo. Gateas y abres la cajones, sacas todo y te ríes. Y saltas de nuevo. Te pones de pie y abres el grifo del bidé, y te vas gateando a toda velocidad. Y subes al sofá y te lanzas, pero te cojo al vuelo otra vez. Y saltas, y saltas... Redecoras toda la casa, moviendo todos los muebles poco pesados a tu alcance, y agarras tu carrito y te vas andando con él. Y ríes y saltas. Y bailas moviendo el pañal de lado a lado cuando ponemos música, y vuelves a reír. Y te comes una pelusa que has encontrado en la alfombra, y te quitas el pantalón y como nos descuidemos el pañal también. Y medio desnudo sigues saltando y riendo, y abriendo cajones. Vas hasta la maceta y arrancas las pocas hojas que aún tiene la planta, y lanzas la tierra al aire mientras aplaudes con tus manitas rechonchas. Te subes encima y te lanzas. Y saltas, y saltas...  Todo un mundo a tu alcance desde que has aprendido a gatear y dar pasos seguidos... Esto ya no tiene marcha atrás... Me voy a la cama... agotada... Mañana tenemos que volver a saltar...




Bebé de 9 meses

¡Hola peque!
Justo hoy, en el día de la madre, cumples 9 meses ¡estamos de doble celebración!. Y es que ya llevas más tiempo viviendo fuera de mí del que pasaste en mi tripita... y te estás volviendo super mayor.

Estos últimos días han sido de vértigo. Un día de repente gateabas rápido, al día siguiente aprendiste a abrir los cajones, al otro te tenías sentado perfectamente, al siguiente te ponías de pie con ayuda, al siguiente ya solo, al otro eras capaz de desplazarte agarrado a una superficie, el otro día ya te ponías de puntillas para agarrar lo que estaba más alto, el siguiente día ya andabas si te cogíamos de las manos, al otro,... total que a este ritmo en un par de semanas estás irreconocible, pareces otro :D Ahora aprovechas cualquier ocasión para ponerte de pie e intentar andar, y si con andar no basta, intentas trepar, aunque eso, por suerte, todavía no sabes hacerlo.


Con el habla vas evolucionando un poquito. Ahora parloteas mucho más, "dadadadada", "tatatata", "cacacacaca", "yayayaya", "mamamamama"...

Sigues igual de simpático. Te partes de risa en cuanto alguien te dice cualquier cosa, mostrando tus dos dientes con esa sonrisa pilla, y hasta te atascas de tanto reír si nos ves a las papás pasarnos el elefantito de peluche que tienes en la cuna.

La abuela ha tenido que forrarte la cuna entera con espuma para evitarte buenos cocotazos que te dabas, y ahora tenemos que estar con mil ojos continuamente.
Eso es otra novedad, ahora duermes en la cuna. Sigue estando al lado de nuestra cama, aunque ya con la tabla abajo del todo. Había llegado un momento en el que no era seguro que siguieras en la cama con nosotros, ya que aprovechabas la mínima ocasión para intentar lanzarte volando al suelo. Tu papá te ha cogido ya en pleno vuelo un par de veces. Pareces un pequeño suicida en potencia ¡qué miedo das!. Así que ahora te toca estar en la cuna, desde donde te resulta más difícil salir gateando a toda pastilla, y tenemos todas las puertas cerradas, las macetas fuera de tu alcance, ...

Te está saliendo el tercer diente, aunque de momento está un poco torcido y fuera de su sitio, esperamos que se recoloque cuando salgas los demás.

¡Estás hecho un pillín!, pero eres tan irresistible que nos llevas a todos de calle. ¿Qué nos deparará este próximo mes?