Visita a diagnóstico prenatal

Bueno, seguimos con nuestra ronda de médicos, y ahora estamos mucho más tranquilos.
Como conté en la última entrada, en este embarazo había salido bastante bien el triple screening (riesgo 1/500 para Edwards y 1/1000 para Down), y viendo los resultados, tanto la ecografía estaba bien como la beta, pero en el caso de la Papp-a había salido con valores bajísimos.

Así que nos mandaron a diagnóstico prenatal, y, tras una semana de espera muy muy larga, allí nos confirmaron que aunque solo uno de los marcadores diera alterado el resultado ese era válido, y que como estábamos en un nivel de riesgo medio para Edwards (a mí uno de cada 500 la verdad es que me parece más bien riesgo remoto, pero vamos...), pues que nos iban a hacer otro test para confirmar.

Así que el lunes me toca ir a pincharme otra vez. Me van a hacer el test de ADN del feto en sangre materna. Aquí no lo llaman así, pero creo que es el famoso test Harmony del que tanto se habla por los foros. Según me dijeron así nos quedamos totalmente tranquilos y vamos descartando posibles causas para ese valor de papp-a tan bajo.
Este test detecta células en la sangre de la madre que corresponden al feto (a la placenta más bien), y así pueden analizar esas células para determinar si tienen repetidos los cromosomas 21, 18, 13 o los sexuales.

Este test por lo que tenía entendido sólo lo hacían hasta ahora por centros privados (y por unos 700 euros más o menos), así que ha sido una grata sorpresa que nos lo ofrecieran en la sanidad pública. Así evitamos la amniocentesis que tanto temíamos.

Yo de momento estoy ya muy tranquila. Ver que allí no le daban demasiada importancia a la Papp-a sino a todo el conjunto nos ha dejado mucho más tranquilos, ya que pensamos que es super improbable que tenga trisomías, siendo que nos hicieron una super ecografía en la que hubo 3 personas mirando atentamente durante media hora y nadie vio nada raro. Pero como nunca se sabe, al realizar este test nos quedaremos super confiados.


Cuando vaya allí me contarán más detalles: cuánto tardan en dar el resultado, lo que van a hacer exactamente, etc. Ya os contaré... :D

Otra vez el maldito triple screening

Parece que no aprendemos... y otra vez hemos vuelto a hacer el triple screening. Ya os conté en el otro embarazo que no estaba segura de que quisiera volver a hacerlo. Pero, estando de nuevo embarazada, y en un momento de optimismo, pensé que si me lo hacía y salía bien iba a tener un embarazo muy tranquilo. A fin de cuentas tampoco soy de esas que "ojos que no ven, corazón que no siente" y prefiero saber lo que se nos viene encima con antelación a encontrarlo de golpe.

El caso es que hemos vuelto a hacer esta maldita prueba, y esta vez, eso sí, nos ha salido riesgo bajo, tanto para síndrome de down como para edwards. La traslucencia nucal era normal (1.9mm en la semana 12+5), y los valores de la beta un poco bajos pero dentro de la normalidad (0.43 Mom).

El problema viene ahora... uno de los marcadores está muy muy alterado. En concreto la PAPP-A, que la tengo en 0.12 Mom, un valor bajísimo y que hace presagiar muchas cosas diferentes y ninguna buena: problemas genéticos del bebé, posibilidad más alta de pre-eclampisa, bebé prematuro, aborto inminente ... o tal vez sea debido a un problema menor con la placenta que llevando el seguimiento adecuado seamos capaces de controlar sin problemas y no le afecte demasiado al bebé. El caso es que nos han dicho que es tan tan baja que tenemos muchísimas probabilidades de que eso signifique un problema, pero que hay que determinar cuál es. ¡Malditas probabilidades!.  Aunque haya casos en los que no haya habido grandes problemas y el embarazo haya sido normal siempre nos ponen en lo peor.

Si las primeras pruebas que hagamos descartan ciertos problemas, el resto del embarazo es probable que lo pasemos en vez de con mi tocóloga con el equipo de alto riesgo del hospital, para controlar todo bien y asegurarnos de que no surgen problemas.

De momento nos toca esperar a los diagnósticos y las pruebas. Puede que no sea nada, o puede que sí... sólo el tiempo lo dirá.
Ahora mismo tenemos que esperar al martes para ir a la consulta de diagnóstico prenatal a que nos informen mejor y nos manden el resto de pruebas. Necesitamos oír cuanto antes lo que nos tenga que contar el médico acerca de estos valores y qué panorama nos espera, tanto de pruebas como de evolución del embarazo.

Los nervios se me comen por dentro, aunque a ratos consigo olvidarme de todo: tener un peque que requiere toda tu atención tiene sus ventajas. Ya me estoy concienciando de que esta incertidumbre va a durar al menos un mes y pico en el mejor de los casos, hasta que nos den todos los resultados. Tal vez tengamos que aprender a vivir con ella el resto del embarazo, así que ¡a aprender a relajarse me toca!. En el fondo, siendo optimista, siempre que nos den una esperanza de que pueda ir bien la cosa nos vamos a aferrar fuerte a ella, y ya he encontrado a alguna conocida con un embarazo normal y valores similares de PAPP-A.


De momento me quiero quedar con la imagen del peque en la ecografía de las 12 semanas: se le veía perfecto, dando saltitos... ains, si se me cae la baba sólo de pensar lo guapo que se le veía :D
Y por cierto... aun no se sabe nada seguro, pero parece otro niño.
A ver si se me pasa el susto inicial y me tranquilizo y cuento por aquí cómo fue la ecografía, ya que disfrutamos muchísimo de ella.

Las dificultades para encontrar trabajo siendo mamá

Hace algún tiempo convencí a una amiga y tocaya mía para que abriera un blog que os recomiendo, se llama "Actividades para niños".

Aunque es un blog en el que cuenta actividades para hacer con los pequeñajos y lleva muy poquito tiempo, una de sus primeras entradas habla de las ventajas de contratar a una mamá en cualquier empresa. Y me ha hecho pensar:

  • ¿Realmente encontramos problemas las mamás para encontrar trabajo?
  • ¿Supone un lastre en la entrevista de trabajo decir que tenemos hijos?
Por suerte, no he tenido que pasar por ninguna entrevista de trabajo desde que he sido mamá: sigo en la misma empresa, aunque ahora a media jornada, cobrando un sueldo ridículo y con algo de miedo a moverme de donde estoy. Mi situación personal me hace "agarrarme a lo que tengo" antes que salir a buscarme la vida, aunque posiblemente si me pusiera por mi cuenta las cosas resultarían más fáciles (y muy probablemente más rentables económicamente).


Ahora no podría buscar un trabajo que me exigiera jornadas interminables, ni que precisara mucha flexibilidad para viajar. Tampoco podría coger trabajos en según qué horarios, y necesito a toda costa tener flexibilidad a la hora de coger las vacaciones para poder cubrir las vacaciones de la guardería. Al menos uno de la pareja (mi marido o yo) necesitamos un trabajo más flexible.

En estos momentos estando encima embarazada, dudo muchísimo que cualquier empresa me contratara para cualquier trabajo con vistas a más de dos o tres meses.

En nuestro caso, mi marido y yo hemos estudiado lo mismo. Pero soy yo la que tengo un trabajo peor remunerado (con mucha diferencia además), la que decidió en su momento reducir la jornada (por poder mantener la lactancia entre otras cosas) y la que peor parada ha salido laboralmente por la maternidad.
La baja de maternidad es claramente insuficiente si quieres mantener una lactancia más o menos natural y no morir en el intento de sobrevivir en las noches en las que el peque se despierta cada dos horas (en nuestro caso duró más de un año esta maldita fase).

No me arrepiento de nada. De hecho, agradezco con todo mi corazón a mi marido que me haya apoyado en mi decisión de estar a media jornada, aunque eso conlleve medio mísero sueldo menos entrando en nuestra cuenta cada mes. Pero me hace pensar que, aun teniendo todo de mi parte, las madres siempre salimos peor paradas laboralmente.

Muchos pensaréis que una mujer que decide aparcar un poco el trabajo durante la crianza no es feminista o no defiende los derechos de la mujer. Yo creo que es más bien lo contrario: en mi caso particular necesitaba estar con mi hijo, mi naturaleza de mujer exigía pasar todas las horas posibles con mi churumbel. Y sí, esto ha hecho que pase menos horas trabajando y que frene el impulso de mi carrera, pero ya habrá tiempo para otras cosas más adelante: mi peque no va a volver a tener 2 años nunca más, y posiblemente, si este embarazo va bien, no vuelva a estar embarazada de nuevo. El entorno laboral no respeta mis derechos como madre todo lo que debería.

Tal vez sea la hora de cambiar el chip, y revindicar todas esas habilidades que tenemos y que hemos desarrollado gracias a esta experiencia de la maternidad.