Premio Liebster

Aunque con un poco de retraso ¡ufff...menuda semana llevo!, hoy tengo una entrada pendiente de esas que gustan... ¡el primer premio! Viene de la mano del simpático blog de El Sueño de Ser Mamá, donde blank, una mamá reciente cuenta su experiencia (no sabéis todas las mamás recientes y blogueras que vais justo unos mesecitos por delante de mí lo que me ayudan vuestros blogs a hacerme una idea de lo que se me viene encima, jeje). Así que gracias a esta mamá por el premio.



Me encantan estos premios, sobre todo porque son una buena forma de conocer otros blogs muy interesantes, y de conocer un poquito más acerca de quienes los escriben.

Para recoger el premio hay que hacer 11 confesiones, así que allá vamos:
  • Mi parte preferida de la casa esta época del año es el mini-balcón enano en el que tengo mi mini-huerto: perejil, albahaca, menta... mmm 
  • Espero mejorar, por el bien del bebé en camino, el tema de la limpieza de casa. Mi casa parece ahora un paraíso para los pelusotes que recorren el suelo a sus anchas.
  • Me encanta el bizcocho casero, y si lleva pepitas de chocolate, mejor!
  • El rato de la siesta es, y siempre será, un momento sagrado.
  • Me encantan las pelis bonitas y moñas. El género "comedia romántica" es ideal para los fines de semana que hace frío.
  • Tengo casi 30 y aun no sé maquillarme. Falta de experiencia supongo... pero ni pintarme los labios, oye.
  • Me encanta fardar de barriga :D
  • Aunque esté a dieta, sigo buscando a escondidas helados en el congelador cuando nadie mira.
  • Últimamente no puedo evitar mirar con disimulo dentro de todos los carritos que nos cruzamos por la calle. ¡Son tan majos los bebés!
  • Estos últimos meses estoy teniendo sueños muy extraños, como que adopto un oso pardo dentro de mi casa... ¿?
  • Me encanta leer blogs de otras mamis que están esperando o han tenido a sus peques hace poco. ¡Cuánto se aprende!

Y aquí van los blogs a los que pasa el premio y que os recomiendo. Son todos de futuros mamás/papás en espera o de mamás/papás muy recientes, ideales para las que estamos esperando y vamos super perdidas con la maternidad y el embarazo:


Para recibirlo hay que cumplir las siguientes normas:
  • Nombrar a quien nos concedió el premio y agradecérselo
  • Hacer 11 confesiones
  • Conceder el premio a 11 blogs con menos de 200 seguidores
  • Seguir al menos al blog que te ha otorgado el premio
  • Informar a los blogs a los que les das el premio.

El embarazo reconciliador

El embarazo es también un momento de reflexión, de ir un poquito más allá. Es un periodo reconciliador con todo aquello que somos y que nos rodea.

Nos reconciliamos con nuestra esencia de mujer, dándonos cuenta de lo fuertes que podemos llegar a ser, de lo que significa ser dadoras de vida, de lo romántico de una escena de una mujer dando el pecho o acariciándose una tripa de embarazada, de lo diferentes que somos de los hombres en todos los aspectos y de que, ahora más que nunca, ¡nos encanta ser mujeres!

Nos reconcilia con nuestro cuerpo, y dejamos de preocuparnos por ciertas cosas y nos sorprendemos de que de repente ya no nos importa lo más mínimo estar llenas de estrías, que cojamos muchos kilos de más, salgan cartucheras, o se hinchen los pies, con tal de que al pequeño no le falte de nada. Una belleza especial invade a las embarazadas y hace que brillen como nunca antes lo habían hecho. Descubrimos la belleza en otros patrones muy diferentes de los estereotipos desfasados que nos venden las revistas de moda y los desfiles de modelos.

Nos reconciliamos con la familia. Empezamos a comprender mejor a nuestra madre, a nuestras abuelas... Pasamos de ser las niñas pequeñas de la familia a ser madres, a dejar ese hueco en la familia al pequeño que está en camino. Compartimos miedos, inquietudes, ... y nos rodeamos de aquellos que siempre nos apoyan.

Nos reconciliamos con nuestra pareja. Dejamos de mirarnos a los ojos para mirar juntos hacia lo que queremos que sea nuestro futuro. Discutimos durante horas sobre cómo queremos hacer las cosas con nuestro futuro hijo, ponemos opiniones en común y la ilusión nos une mucho más de lo que nunca pudimos imaginar. ¡Ay, pocas cosas unen tanto como una ilusión tan grande!

Nos reconciliamos con nosotras mismas. Ponemos una nueva escala de valores, en la que deja de importar muchas cosas que antes considerábamos imprescindibles. Aprendemos a disfrutar del momento, a no ser tan exigentes, a darnos cuenta de nuestros límites y a comprender mejor nuestros sentimientos (aunque estén algo alborotados estos meses). Descubrimos nuevas facetas nuestras que hasta ahora estaban inexploradas.

Nos reconciliamos con el Universo. Comprendemos que nuestra misión en este mundo va mucho más allá de simplemente existir. Vamos a dar vida, vamos a educar a un ciudadano del futuro, y es una gran responsabilidad y un gran momento para prepararnos para hacerlo lo mejor que sabemos.

embarazo reconciliador



29 semanas de embarazo

¡Otra semana más! El pequeñín va creciendo y esto parece que marcha bien.

Esta semana hemos seguido con las clases de preparación al parto. La clase de esta semana fue muy divertida, de gimnasia. Es la única de toda la serie en la que los papás no nos acompañan. Estuvimos con las colchonetas aprendiendo unos pocos ejercicios muy básicos que nos vendrían bien para estos momentos, aunque lo más importante es que andemos o nademos, y si, además de eso, hacemos estos ejercicios, pues mejor que mejor. Han empezado bastantes chicas nuevas esta semana y muchas de las veteranas ya han acabado y no vienen, así que tenemos un cambio de aires importante. A nosotros ya solo nos quedan 2 semanas más.

El peque se mueve mucho y muy fuerte. No para el tío, todo el día dando vueltas y patadas. Y yo le estoy cogiendo mucho gusto a pasar rato y rato tocándome la barrigota.
El jueves fui al ginecólogo, y ya me dijo que pesaba 1,230 Kg. Está hecho todo un campeón. Ahora crece unos 150 gr o más a la semana, así que esto es ya cuestión de ir sumando semanas para que se haga un grandote de más de 3 kilos (aguanta ahí dentro pequeñín!). Tampoco le pudimos ver mucho más, porque fue una eco muy rápida y encima no paraba de darle patadas allí donde ponía el ecógrafo. Pero vamos, que estaba bien todo. Sólo le falta darse la vuelta, pero aun es pronto y no es todavía un problema que esté sentadito.

Y nuestra sección de compras va aumentando. Ya hemos comprado una sabanita para el carrito, una alfombra grande, la colchoneta del cambiador, nos ha llegado el sacaleches, y tenemos una toallita pequeña. Poco a poco. De momento me estoy centrando sobre todo en hacer una buena lista con todo lo que necesitamos para no andar dando tumbos cuando nos pongamos en serio con ello, y estas cositas que vamos viendo majas y están en la lista las vamos comprando y tachando ya. Hoy nos toca recoger el carrito en la tienda, y tenemos aun pendiente montar la cómoda que vamos a usar de cambiador. ¡Qué ilusión hacen todos los preparativos y ver lo bonito que va quedando todo! Lo malo es que siendo primerizos aun no tenemos claro del todo lo que necesitamos y lo que no, y tenemos que ir preguntando a todo el mundo qué cosas se usan (por ejemplo, no teníamos ni idea de qué había que poner en el carrito en agosto "¡ah, una sábana!, pues ponme una, sí...")

Y respecto a los achaques y demás... la verdad que no ha sido una semana del todo buena. El sábado me dio de repente un dolor de espalda horroroso, tanto que tuve que sentarme en el primer sitio que pillé y quedarme allí un buen rato hasta que se pasó un poco y pude volver a andar, lo justo para llegar al coche que estaba cien metros más allá. Por suerte ya no me ha vuelto a dar de esa forma. Y el domingo conocí lo malo que es el estreñimiento, y acabamos buscando la farmacia de guardia antes de cenar... a ver si hablo de esto con la matrona y me da algún otro remedio, porque los clásicos (fibra, ejercicio y beber mucha agua) ya no son suficientes para el día a día. También llevo toda la semana durmiendo unas 3-4 horas al día: el insomnio se ha apoderado de mí completamente, y luego voy todo el día zombi muerta de sueño.

Empiezo a desear que me den la baja ya. Siempre me ha encantado trabajar y estar muy activa, y nunca en todos estos años me he cogido ni un solo día de baja, aunque tuviera catarrazos o otras cosas. Como mucho trabajaba desde casa y ya está. Tampoco al principio del embarazo que no me encontraba nada bien con los síntomas. Pero ahora me noto que la empiezo a necesitar. Y no porque tenga grandes males (por suerte), sino porque estoy agotada, totalmente agotada. Me noto que no soy capaz de seguir el ritmo y hay días que estoy bastante mareada y no me puedo casi ni mover. Los dolores de espalda no están ayudando demasiado a que esto pase más rápido. De todos modos, aun veo que es demasiado pronto, tampoco quiero pasarme más de 2 meses de baja siendo que todo va bien, así que voy a intentar esperar un poquito más mientras el cuerpo aguante. Espero que el peque no se adelante y poder descansar alguna semanita antes del parto para coger fuerzas y reponerme.

Cada día me encuentro más ilusionada. Ya voy viendo ya el final del embarazo más cerca (aunque aun queda mucho), y ya me empiezo a imaginar cómo va a ser el peque y todo lo que va a cambiar nuestra vida desde Agosto. ¡A seguir creciendo otra semana más pequeñín!

Visita ginecólogo semana 28

Hoy he vuelto a tener cita con el ginecólogo (Seguridad Social), estando ya de 28 semanas. Desde la eco de la semana 20 (que esta vez me la hizo él) no le había vuelto a ver, así que ha cambiado mucho desde entonces!.

Lo primero, decirme que en la ecografía de las 20 semanas estaba todo bien (ya me lo dijo en su momento, si hubiera tenido que esperar hasta hoy iba buena), repasar las analíticas, tomar la tensión y apuntar el peso. Las analíticas en general bien, sin anemia y con todo bastante controlado.
Respecto a la curva larga de glucosa, ha comprobado que había un valor fuera de lo normal, y por lo tanto dice que tengo intolerancia a los hidratos de carbono. Así que tengo que intentar no comer arroz, patata, pasta, dulces, etc (los carbohidratos rápidos). De los lentos (pan integral, cereales integrales, etc) sí que puedo comer. De todos modos, como el matrón ya me dijo que me estaba pasando mucho de peso todas estas cosas ya no las estaba comiendo, así que no ha cambiado mucho el tema... Lo bueno es que no me hace repetir la analítica de la curva larga.

Y después... a ver al peque!. Ha sido una eco muy muy rápida, apenas 2 ó 3 minutos, con el mismo aparato que tiene en la consulta (y en el que yo no logro ver nada, no tengo tanta imaginación como él por lo visto, jeje). Me ha intentado enseñar lo que se supone que era un muslo y la cara, pero nada, ahí yo no veo nada... Sólo he podido diferenciar bien los testículos, que sí que se reconocían perfectamente. Simplemente le ha medido un par de cosas y ha mirado la posición. Aun no se ha dado la vuelta, está de culo, pero es pronto todavía y dice que es normal, que aun tiene tiempo. Y ¡ya pesa 1,230 Kg!. Lo demás me ha dicho que estaba bien.
Visita ginecologo semana 28
Le he comentado que cada vez tengo más contracciones, aunque no son dolorosas y se me pasan al descansar, y como no me ha visto nada raro en la eco me ha dicho que no pasaba nada por eso de momento.

Me ha mandado para hacer otra analítica de sangre, que la haré el mismo día que tengo que hacer la del endocrino, a ver si coincide lo que piden y me llevo algún pinchazo menos, que ya voy bien de analíticas este año. Parezco una yonki con los brazos con mil marcas...

La próxima cita dentro de un mes, cuando estaré de 32 ó 33 semanas ya. Y tengo que coger cita también para el pediatra del hospital que por lo visto no es el mismo que luego llevará al peque, sino que es para antes de que nazca.

Portababés: La mamá y el papá canguro

Una de las cosas que tenía claro desde hace años es que si una vez tenía un hijo usaría un portabebés.
Me parece una forma super práctica de llevar al bebé. Es cierto que, de primeras parece más cansado que empujar el carrito y que va a cargar la espalda más, pero a cambio te puedes mover a tu aire, sin preocuparte de si en el bus cabe o no el carro o de si hay bordillos... Y, por qué no decirlo, seguro que da gustito llevar así al peque. Será como un abrazo permanente ¡con lo que me gustan los abrazos!

Investigando un poco por Internet he encontrado un montón de información, y la Red Kanguro, una asociación que fomenta el uso de los portabebés.

Y, uffff.... esto es todo un mundo. Hay miles de modelos de portabebés de diferentes formas y precios. Pero hay una cosa que sí que he visto en muchas partes: no vale llevar al bebé de cualquier manera. Hay una forma ergonómica que se suele conseguir con portabebés más sencillos, y no se consigue con las típicas mochilas de muchas marcas comerciales.
Aunque hay muchísima información en Internet, tanto de golpe me abrumaba un poco. Demasiada información para absorber, mil modelos diferentes cada uno con su explicación, y, aunque hay miles de fotos y vídeos, eso de no verlo en directo y tocarlo hace que no sea lo mismo.

Así pues que el otro día, aprovechando una visita a la tienda de bebés de mi barrio, y sabiendo que ellos apuestan por los portabebés ergonómicos y todo el tema de la crianza con apego, estuvimos preguntando y ya nos ha quedado todo más claro:
Como lo queremos llevar desde recién nacido, nos recomiendan un fular elástico o bien una bandolera. Las mochilitas y los demás modelos que tenían, aunque sean ergonómicos, no nos los recomiendan para menos de 3 meses. En principio el que más me gustó fue el fular, ya que el bebé quedaba como más recogido, y veía que la forma de cargar su peso en la espalda del papá/mamá es más equilibrada que con la bandolera que carga más en un lado que en otro. Estos fulares son un trozo enorme de tela que, siguiendo las instrucciones de anudado que nos dio, se transforma en un portabebés fantástico que se adapta a la posición correcta del bebé y hace que no se mueva y se aguante perfectamente.
El precio de los fulares no es nada barato para lo que parece ser: entre 50-70 euros. Teniendo en cuenta que es solo una tela ya está bien. Eso sí, se ve una tela muy buena y aguanta bastantes kilos, se adapta muy bien y transpira y es suave. Aun así, sabiendo que es un fular muy bueno, y pensando que lo vamos a usar bastante, creo que será dinero bien invertido y que lo amortizaremos pronto.

Qué ventajas le veo a este fular:

  • Se puede usar mientras se amamanta al bebé y así queda todo un poco más tapado. No soy de esas que tienen reparos, creo que los primeros días los tendré, pero luego si hay que sacar la teta en público la sacaré y al que no le guste que no mire. De todos modos, encuentro que un pelín de privacidad que nos puede dar el fular para que no se vea todo el género puede venir bien en determinadas ocasiones y me puede animar a salir mucho más y sin mirar el reloj aunque el peque sea muy comilón y tenga que ir todo el día con la teta fuera. 
  • Se adapta perfectamente al grandullón del papá y a la pequeñaja de la mamá. Como le atas el nudo cada vez te lo pones a tu gusto.
  • El bebé queda cerca de nosotros, oyendo el corazón del papá o mamá, y nosotros sintiendo más cercanía con él. Creo que va a ser una sensación muy agradable para todos. Además nos han dicho que tienen menos cólicos los bebés a los que los llevan así.
  • Podemos salir por la ciudad de forma más despreocupada: sin depender de ascensores, autobuses que van llenos o bordillos. La movilidad va a ser más sencilla. Te deja además las manos libres mientras llevas al bebé, lo que puede ser útil al ir al supermercado o realizar cualquier otra actividad que las requiera. Ideal también para esas saliditas rápidas en las que tardaríamos más en sacar el carro que en ir al sitio en cuestión.
  • He visto que hay mamás que llevan ahí a los bebés mientras están con el ordenador, cocinando o haciendo cualquier otra actividad. Si el peque es de esos que siempre tiene que ir en brazos puede ser la solución para poder hacer algo de vida y no dejarle llorando desconsolado mientras.
  • Pesa muy poquito y no ocupa casi nada plegado. Lo podremos llevar en cualquier parte (un bolso, etc) y sacarlo cuando nos apetezca llevarlo así. 


Los inconvenientes respecto al carrito:

  • Supongo que, aunque el peso se reparta bien, siempre te cansa más llevarlo encima, sobre todo si es para mucho rato (ahora que apenas pesa y lo llevo en tripa ya noto el peso de más en la espalda). Si la espalda o las fuerzas flaquean habrá que combinar más a menudo con el carro.
  • Si vas a cualquier parte (por ejemplo a cenar a un restaurante) y lo llevas en el carro y se duerme, lo puedes dejar ahí acostado mientras. Con el fular te obliga a llevar al niño encima todo el rato.
Creo que el carrito lo vamos a usar mucho a pesar de tener el fular, pero la combinación me gusta. Será cuestión de ir escogiendo en qué circunstancias vamos más cómodos con cada uno de ellos. En absoluto veo que cualquiera de ellos vaya a reemplazar al otro.


En fin, que seguro que lo vamos a llevar muy a gusto.
Lo bueno es que en la tienda de nuestro barrio nos han dicho que no lo compremos todavía, que cuando nazca vayamos a probarlo que nos dejarán uno unos días, y si al bebé y a nosotros nos gusta ya nos lo compraremos entonces. Este es de esos pequeños detalles que se agradecen y mucho de algunas tiendas físicas, y que nos han hecho decantarnos por comprarlo allí llegado el momento en vez de pedirlo por Internet que son más baratos.

Señoras que tocan la tripa a las embarazadas

Hay una costumbre popular o algo así que consiste en poner la mano en la tripa de las embarazadas. Debemos tener una especie de imán en la tripa que hace que sea irresistible. Es una fuerza superior que por lo visto los buenos modales de respetar la intimidad de una desconocida no logran controlar.

Cada vez me sorprendo más con esta costumbre. Y no, no me estoy refiriendo a gente cercana: amigas o familiares, que te ponen la mano en la tripa, que en esos casos hasta me gusta y me hace gracia ver la cara que ponen y lo que les ilusiona sentir moverse a esa personita que pronto formará parte también de sus vidas. Me refiero a señoras a las que no conoces de nada o que te acaban de presentar apenas unos segundos antes, y que antes que antes de decirte nada ya tienen la mano puesta en tu tripa, como si fuera el mercado y quieren tocar el género... Y muchas veces encima, si no notan nada porque el peque está durmiendo incluso hacen más presión o mueven un poco a ver si así reacciona.
Pero bueno señora ¿quién le ha dicho que puede sobarme la tripa y molestar a mi peque? 

De verdad que no lo entiendo. Eso de la intimidad parece que se pierde cuando te quedas embarazada. Y da igual que estés de 12 semanas o de 30, que en el momento que la señora se entera de que estás embarazada, aunque tu peque sea del tamaño de una pasa, ya tienen que estar tocando a ver si lo notan. Me hace mucha gracias cuando encima ponen la mano en la parte de arriba de la barriga (donde al principio solo hay tripas chafadas, ya que el útero está abajo) e incluso aseguran que se mueve ¡lo que usted diga señora!.
Mi peque ha salido respondón, y, cuando está despierto, arrea una buena patada a cada una de estas señoras. "¡Menuda patada me ha dado!", "sí señora, es que no le gusta que le molesten apretando y moviendo". 

Me temo que estas señoras que ahora me tocan la tripa serán las que el día de mañana estirarán del moflete a mi pequeño... en fin, esas señoras que... ya las conocéis.

¿Mi leche no alimenta? ¿Mi leche no sirve? ¿Mi leche es mala?

Uno de los puntos fuertes de las clases de lactancia fue rebatir los falsos mitos que circulan por todas partes acerca de la lactancia y que todas las futuras mamás hemos oído muchas veces.

Parece mentira la cantidad de mitos y falsas creencias que circulan sobre algo tan natural e instintivo como es la lactancia. Una de la que más chicas habíamos oído era esta de "la leche de la Fulatina no le alimentaba al bebé" o "es que su leche no sirve" o "tiene mala la leche". ¿Qué sentido evolutivo tendría que las mujeres hayamos dejado de producir buena leche?

El matrón nos aclaró por qué pasa. Es cierto, eso de que la leche no alimenta pasa y pasará, pero no es problema de la madre ni de la leche. La madre se empeña en dar el pecho al bebé, pero aunque el bebé mama bien luego le pesan y no ha engordado. Parece que la leche no termina de saciar al pequeño. Normalmente es problema de que no se está haciendo la lactancia de forma correcta.

Cuando se da cada toma la leche el proporciona el pecho al principio está más "aguada". Es una leche más clarita, que tiene como principal objetivo saciar la sed del bebé. Conforme la toma avanza en ese pecho, la leche va cambiando su composición, teniendo cada vez más nutrientes. Los últimos sorbos de leche que salen del pecho alimentan mucho más que los del principio. El símil sería que empieza con leche desnatada, luego leche entera, luego yogourt, y al final requesón.


Por lo tanto, cada vez que se da una toma, hay que dejar al bebé en el mismo pecho hasta que lo vacíe completamente. Si lo cambiamos de pecho antes de haber vaciado el anterior, le estamos dejando sin los últimos sorbos del pecho que son los que más le alimentan. No es problema de que tengamos "mala leche", sino que es cuestión de vaciar totalmente un pecho antes de cambiarle.

Además de eso, hay que darle al bebé siempre que pida. Incluso al principio antes de que el bebé pida, sin esperar a que llore. Darle a demanda hace que tome siempre la cantidad de leche que necesita.

¡Qué bien nos están viniendo las clases de preparación a los papás primerizos que no teníamos ni idea!, jeje. ¡Que no se diga que tenemos mala leche!

28 semanas de embarazo

¡Otra semana más que sumamos a este largo camino! Ya hemos llegado a la semana 28.

El peque ya debe pesar algo más de 1 kilito, y se supone que está empezando a engordar muy rápidamente. Este tercer trimestre es básico para que coja algo de peso y fuerza, aunque ya está formado. Si naciera ahora aun sería muy prematuro, pero tranquiliza mucho saber que cada semana que pasa va teniendo más posibilidades de salir adelante y que ya nos estamos acercando al momento de verle, aunque aun queden muchas semanas.

Cada vez lo noto más fuerte. Da patadas de esas que parece que la tripa rebota, y, cuando alguien pone la mano en la tripa se lleva una bien fuerte, "jeje, pa que vuelvas". También va cambiando de posición o no sé muy bien qué hace, porque a veces se nota un gran bulto en un lado de la tripa que se va desplazando.

Esta semana he seguido con el pilates (ya un poquito más fuerte que al principio) y con las clases de preparación al parto, en las que hemos terminado de ver el tema de la lactancia. Seguimos con los paseos casi diarios, pero esperando ya que llegue el buen tiempo, porque los abrigos ya me quedan demasiado ajustados y o voy super embutida o tengo que llevarlos con la cremallera abierta. No es plan... pero ¡es que ya estamos casi en junio! ¿por qué este frío? No me quiero comprar otro abrigo para tan poco tiempo.

Me he pesado y ¡sólo he engordado medio kilo el último mes!. Así pues, esto está ya controlado. Como mucha cantidad y mil veces a lo largo del día, pero solo cambiando algunos alimentos he visto que esto va mejor. Así que creo que me libro de los chistes de gordas en la próxima visita a la matrona... La verdad es que también me siento algo mejor en este sentido. Antes de cambiar la dieta me sentía muy pesada y menos ágil, y ahora, aun llevando un mes más encima me noto un poquito mejor.

Y ya me ha empezado el síndrome del nido... De repente me he dado cuenta de la cantidad de cosas que necesitamos para cuando llegue el bebé. Quiero comprar sólo lo necesario, pero ¡hay una lista enorme de cosas necesarias!. La mayoría son cositas pequeñas, que espero arreglar con una visita al super, otra a la farmacia y otra a la tienda de bebés. Pero me gustaría tener los básicos imprescindibles para cuando lleguemos al 7º mes, por si acaso. A ver si saco un rato y pongo por aquí la super lista de cosas que estoy preparando.

Esta semana vuelvo a tener cita con el ginecólogo, que no lo veo desde la semana 20 y porque tuve suerte y me hizo él la eco. No tengo ni idea de qué me va a hacer en esta visita, así que ya os contaré qué tal.

Gente tóxica que no ayuda a la lactancia

No sé si es porque ya veo la cercanía con este tercer trimestre de embarazo o qué, pero poco a poco me voy a haciendo a la idea ahora más en serio de la próxima llegada del bebé. Y me imagino cómo serán los primeros días, la parte bonita y la no tan bonita...
Además, con las clases sobre lactancia empiezo a entender un poquito más muchas situaciones a las que seguro que nos tenemos que enfrentar, y a las que tendremos que superponernos.

Tengo claro que quiero dar lactancia al peque, de forma exclusiva al menos hasta los 6 meses, y después ya el tiempo que ambos estemos a gusto (que espero que sean como poco 6 meses más). Estoy convencida la 100% de que es lo mejor para el bebé y de que va a ser lo mejor para mí. Todo son ventajas de la lactancia, y por eso estoy mentalizándome de ello para poder pelear con más fuerza cuando lleguen los problemas (que seguro que llegarán). 

Y no me refiero solo a mastitis, grietas, dolores, ... ni a encajes de horarios extraños o dependencia absoluta o menos tiempo para hacer lo que quiera. Me refiero también a la gente tóxica.

Gente tóxica que no ayuda en absoluto a favorecer el trabajo (a veces cuesta arriba) que supone la lactancia.
Entiendo que hay gente que prefiere el biberón. Es una opción totalmente respetable, y totalmente personal. El biberón tiene sus contras, pero también sus ventajas, y no se es mejor o peor madre por escoger cualquiera de ellas. Claro, el problema viene cuando escoges una opción y esa opción no la puedes llevar a cabo por culpa de factores externos.

No necesitamos que nadie haga la ola cuando damos el pecho, simplemente necesitamos que aquellos que no vayan a decir nada bueno se estén con la boca cerrada, sin decir nada al respecto. Que acepten la decisión de la mamá de querer dar el pecho aunque vengan las dificultades, y que la apoyen. Que no digan groserías ni propongan biberones sin conocimiento de causa.

Tengo un caso muy cercano de una amiga a la que, a los dos días de dar a luz tenía a su marido y a su suegra repitiendo constantemente "como no tienes leche el bebé llora", "es que claro, no tienes leche", "no sube la leche"... así todo el día. A ella la encontramos hecha un manojo de nervios. Y esos nervios se los transmitía la bebé, que no dejaba de llorar, y cuanto más lloraba, más le insistían en que era culpa de que no tenía leche. Al final ella se repetía la frase y la interiorizaba "claro, es culpa mía que llore porque no tengo leche". De estar tan sólo 10 minutos con ella oyendo esa cantinela de fondo, todos nos pusimos nerviosos y salimos asustados pensando lo que tenía que estar pasando la pobre. No había forma de calmar a ese papá y a esa suegra, ni razonamientos lógicos que les hicieran ver que como mejor podían contribuir era callándose y esperando tranquilamente a que subiera. Como podréis imaginar, la lactancia fracasó desde el primer momento, y al tercer día el bebé ya se alimentaba sólo de biberón. La mamá había decidido darle el pecho, pero no aguantó la presión. En medio de tanto estrés es imposible que se desarrollen los procesos naturales y suba.
Hay otros casos de gente que se mete en dilemas con la madre debatiendo acerca de la idoneidad de dar de mamar a su bebé "tan grande". Muchas veces, incluso antes de que cumplan un año ya tienen que hacer ese tipo de comentarios. ¿Quiénes son para meterse a opinar acerca de a qué edad deben o no deben mamar?

Tengo claro que los primeros días de la lactancia van a ser duros, muy duros. De momento tengo el ánimo y las ganas de luchar por conseguirla, sabiendo desde ya que no va a ser fácil y que se presentarán problemas que me hagan dudar por momentos de si vale la pena. 
Espero poder detectar a esta gente tóxica (que seguro que aparece) para poder alejarme de ellos emocionalmente, o (si son personas cercanas como le pasaba a mi amiga) poder hacerles ver que no ayudan con esa actitud y que los necesito más que nunca a mi lado, no enfrentados a mí y con un biberón en la mano. 

Un sacaleches barato y los problemas de retención de leche

Ayer en las clases de preparación al parto terminamos ya el bloque de lactancia. Es un tema que da para mucho, así que mejor iré poco a poco repasando apuntes y asimilando el tema, jeje.

Una de las cosas que nos explicaron fueron los problemas relacionados con la retención de leche. En esos casos es recomendable extraer toda la leche para empezar a curarlos.

El nº1 sacando leche es, y siempre será el bebé. Va a conseguir sacar más leche y de forma más eficiente que nadie. El problema es que cuando hay retención es posible que rechace el pecho (que se pone duro y muy grande) o que no sea capaz de eliminar el atasco completo si hay demasiada leche. Así pues, en esos casos había que recurrir a sacarla de otros modos.

Nos contaba que había mujeres que eran capaces de sacarse a mano la leche. Las que eran de pueblo y habían ordeñado cabras alguna vez siempre estaban en este grupo. Pero claro, con las que somos más urbanitas, eso nos queda lejos. Como yo no tengo pueblo ni cabra y no me veo especialmente habilidosa para estos menesteres, en caso de que esos problemas se producieran necesitaría un sacaleches.

Nos contó la escena típica de la retención: te levantas a las 4 de la mañana, dolorida, con las tetas enoooormes, ... y claro, necesitas parar eso cuanto antes. El bebé se asusta ante semejantes tetas enormes y las rechaza. Al final el papá acaba de madrugada buscando una farmacia de guardia para comprar el sacaleches. En la farmacia no tienen más que un par de modelos y son extremadamente caros, pero como hay que parar eso cuanto antes, al final acabas con un sacaleches que no te gusta y cuesta un pastón.

El tema de los sacaleches es un mundo aparte... hay bastantes modelos, unos manuales, otros eléctricos, dobles o simples, con diferentes tipos de succión, ... pero siempre un denominador común: son muy caros (los manuales, por muy cutres que sean, desde 35-40€, los eléctricos dobles pueden llegar a más de 200€). Nos contaba que hace años vendían uno de Nuk que era muy barato y bastante eficaz (por unos 9 euros), pero que lo sustituyeron por otros modelos más caros y no los habían vuelto a ver.

Claro, sin saber si esto de la retención te va a pasar o no, 9 euros te podías gastar para un "por si acaso", pero 40, 50, 100 euros ya no... Eso sólo lo gastas si sabes que lo vas a usar bastantes más veces.

En mi caso, ya os contaba que seguramente me iba a coger la baja de maternidad a media jornada, y que podía partir en trozos las horas que trabajaba, de modo que me alargaba la baja bastante más el tiempo que le iba a poder dar el pecho directamente. No somos de salir mucho, y menos aun tanto como para tener que dejar al peque con otros. Tampoco voy a tener que irme de viaje sin el peque y no veo que el sacaleches vaya a formar parte de mi día a día, por lo menos a corto-medio plazo.
Aun así, la escena del papá buscando un sacaleches a las 4 de la mañana la visualizo... y me imagino a mí desesperada en casa con las tetas enormes y doloridas, al papá desesperado peleando con un farmacéutico borde en la otra punta de la ciudad, al bebé llorando sin parar... y todo esto tan sólo unos días después de nacer el peque, cuando el caos se habrá apoderado de nuestra vida y estemos más irritables y nerviosos que nunca.

Así que mirando por Internet, he encontrado en Amazon un sacaleches barato, por 12 euros (y en algunos sitios incluso más barato aunque no me dan tanta confianza), que creo que puede ser al que se referían en las clases. Se ve muy sencillo y bastante más simple que el resto, pero capaz de resolver una retención o las necesidades de días puntuales que lo necesite. Y por ese precio... pues es uno de esos cacharros que me puedo comprar "por si acaso", y así ir tirando hasta saber si le doy uso y voy a necesitar un buen sacaleches o si con eso me voy apañando. Es este:


Y bueno, otro día sigo con las compras para cuando nazca el bebé, que yo que soy de comprar sólo lo mínimo indispensable y ya me estoy viendo con un montón de artilugios como este que al final los acabo comprando para un "por si acaso"...

Baja de maternidad ¿a media jornada?

Llegados a este punto del embarazo, empiezo a plantearme ya un poquito en serio el tema de la baja de maternidad.

En España tenemos derecho a 2 semanas el papá y 16 semanas la mamá. Bueno, realmente no es así del todo. De las 16 semanas de la madre, 6 son obligatorias que las coja ella, y las otras 10 se las puede coger la madre o el padre indistintamente. Lo normal suele ser que las coja la mamá, para conseguir la lactancia, y en mi caso iba a ser así.

Normalmente, si la madre necesita reposo un tiempo antes de la fecha del parto, hay 3 opciones:

  • Baja por enfermedad común (se recibe normalmente el 80% del sueldo). Es decir, el médico te da la baja porque hay riesgo de parto prematuro, por dolores de espalda o cualquier achaque. Es una baja normal, como la de cualquier trabajador en cualquier momento, y tiene que estar relacionada con alguna enfermedad (ciática, lumbago, ... lo que sea, pero una enfermedad). El médico tiene que certificar esa enfermedad.
  • Baja de maternidad. La baja de maternidad se puede adelantar y coger alguna semana antes del parto. En este caso, esas semanas se descuentan de cuando el bebé nace, por lo que no es nada recomendable (ya son pocas 16 semanas como para que encima te queden menos).
  • Incompatibilidad laboral con el embarazo. En el caso en el que el puesto de trabajo específico presente algún riesgo para el embarazo (por ejemplo, si maneja productos tóxicos, si está de pie demasiado tiempo o tiene que cargar cosas pesadas, si está en contacto con enfermos), se puede solicitar esta incompatibilidad. En este caso es la mutua y no la seguridad social la que lleva el tema, y se cobra el 100%. La empresa debe demostrar que no puede recolocar a la trabajadora en otro puesto de trabajo. Para cada riesgo hay una semana de embarazo marcada (la 20 si tienes que estar de pie mucho, la primera si trabajas con productos muy tóxicos, ...). La mujer debe estar sana para poder pedir esto.


baja de maternidadEn mi caso, si quisiera descansar antes de dar a luz no podría optar por la de riesgo (hasta la semana 37, por trabajar en oficina y sentada), así que tendría que ir a mi médico y él certificar riesgo de pérdida de embarazo, lumbago, o lo que fuera en ese caso. Está claro que ahora mismo ya no estoy al 100%: no duermo bien por las noches, me canso mucho, a veces me mareo y estoy bastante descentrada. Me cuesta llegar al final del día. Pero bueno, tendré que aguantarme un tiempo más, porque de momento ningún médico diría que estoy enferma viéndome porque de lo demás voy muy bien (por suerte!).

Además, a estas 16 semanas de baja de maternidad yo voy a añadir las vacaciones, que he estado guardando con ansia para poder aprovecharlas en su momento para alargar la estancia con el peque antes de la vuelta al trabajo.

Pero... hay otra opción que estoy empezando a barajar como muy probable en mi caso, y que, de momento y sin saber cómo voy a encontrarme ni lo que es criar a un peque recién nacido, me la estoy planteando: consiste en coger la baja de maternidad a media jornada.

Os comento en qué consiste esto de la baja a media jornada:

  • Las 6 primeras semanas de baja son obligatorias para la madre, completas.
  • Las otras 10 semanas restantes se pueden coger enteras (que es lo habitual), o se pueden cambiar por 20 semanas a media jornada. 
  • Para poder coger las 20 semanas a media jornada en vez de las 10 completas hace falta que tanto la empresa como la trabajadora se pongan de acuerdo.

El caso es que para los meses del otoño en mi empresa vamos a tener un curro que normalmente hacía yo y que no requiere demasiado tiempo y además lo hago siempre muy a gusto. El horario para esto es de tardes (y mi marido trabajará sólo de mañanas por lo que podría quedarse con el peque), y me requerirá sólo 3 horas de tirón (más lo que me cueste ir y volver, que será a nada media hora más en total) y luego una hora más en el momento del día que yo quiera. Es un trabajo que me gusta, me permite relacionarme con más gente y no suele resultarme demasiado pesado, aunque sí que me cansa un poco. Duraría sólo un par de meses (desde la semana 6 del peque hasta la 14-15), y el resto de las semanas podría llevar un horario más a mi medida (2 tandas de 2 horas y por las tardes por ejemplo).

En este caso de la media jornada, uniendo las vacaciones de este año y las 26 semanas, me planto con un peque de más de 6 meses cuando me reincorpore al 100%. Es decir, podría darle lactancia materna exclusiva sin ningún problema hasta esa fecha, cosa que sino me resultaría cuanto menos complicada. 

También tengo en cuenta que a veces las cosas no salen como se planean, y me entran miedos y temores ante esta situación desconocida:
  • ¿Y si el peque no aguanta sin comer las 3 horas que tengo que estar de tirón? Dejar a un peque lactante de apenas 6 semanas sin su mamá algo más de 3 horas seguidas igual no ayuda demasiado a favorecer la lactancia (aunque pueda sacarme leche si esto ocurre no me acaba de convencer).
  • ¿Y si no me recupero bien del parto y a esas alturas estoy chof?
  • ¿Y si la depresión post-parto es dura en mi caso?
  • ¿Y si no consigo centrarme, dormir, y mi vida se vuelve un completo caos? ¿Y si, y si...?

¿Podré seguir ese ritmo sólo 6 semanas después? ¿estaré intentado abarcar más de lo que puedo? Es una situación tan desconocida que me da miedo. Si las primeras semanas el caos se apodera de mi vida me va a dar mucha ansiedad pensar en que en solo unas semanas tengo que empezar a currar, aunque sea poco rato.

Por otra parte 4 horas de trabajo al día, y encima que no me coinciden con el papá porque pueden ser por la tarde haría que alargáramos 10 semanas más el tiempo en el que el bebé está exclusivamente con nosotros, sin tener que dejarle con desconocidos siendo tan pequeñito.

Tengo suerte de que en mi empresa me dejen esta flexibilidad para hacer lo que mejor me vaya, aunque tengo que decir con bastante antelación qué opción voy a coger para no dejar cosas colgadas. Y ahora mismo... aun queda tanto que ¡qué se yo!

27 semanas de embarazo

Ya hemos llegado a las 27 semanas de embarazo. El peque según las medias ya debe pesar cerca de 1 Kg y ahora va a ir engordando muy muy rápido.

Ahora noto los movimientos bastante diferentes respecto al principio. Creo que se le está quedando pequeñita su casa y ya empieza a estar bastante apretado. Ahora da bastantes menos patadas, pero a cambio lo noto cada vez que se da la vuelta. Lo noto yo y los demás, vamos, porque se ve un bulto bastante grande en mi tripa que empieza a desplazarse de un lado a otro. La sensación es bastante extraña al principio pero siempre que lo hace me saca una sonrisa.

Estoy andando todos los días más de una hora, algunos días bastante más, aunque luego llego bastante cansada. He vuelto a retomar las clases de pilates para embarazadas, pero ahora me he quedado sola en clase, porque la otra mami que venía está ya de baja y va por las mañanas. Así que tengo a la profe sola para mí de momento.
Sigo con un hambre atroz, pero ya estoy encontrando alimentos para calmarla que me sacian, son buenos y nutritivos y además no me hacen engordar más de lo que debo.

Y estoy aprovechando a hacer muchísimas cosas que más adelante no sé si podré hacer. Aprovecho para viajar y ver a los amigos de fuera y despedirme de ellos por unos cuantos meses. Aprovecho para preparar algunas cositas para el peque y hacer algunas compritas imprescindibles (1 juego de sábanas de cuna, chichonera, cómoda para poner el cambiador ...), y quiero ir en cuanto pueda a renovar el DNI, porque justo me toca renovarlo dentro de poco, y como se adelante el peque ya veo que va a ser un problema para hacer los mil papeles que hay que hacer cuando nazca.
Tengo en cuenta que desde que cumpla los 7 meses ya puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, y quiero que al menos lo mínimo imprescindible esté listo en ese momento. Si se adelantara habría muchas cosas que podría conseguir aunque fuera pidiendo favores y arrasando en la tienda de bebés del barrio y en la farmacia, pero hay otras que quiero tener: el grupo 0, la cuna con una sábana, documentación en orden para hacer los papeles, unos pocos pañales de recién nacido que nos regalaron, y unos bodys y pijamas que hemos heredado ... y la verdad que poco más necesitamos de forma urgente. El resto lo iremos preparando con tranquilidad y disfrutando de ello.

Me he comprado ya unos pocos sujetadores, en HM por unos 15 euros cada uno. Los que tenía, hasta los más grandes ya se habían quedado pequeños, y he aprovechado para que sean ya de lactancia, de los que se enganchan en el tirante y se bajan. Una vez que nazca es posible que me aumente o disminuya la talla, por eso recomiendan no comprar estos sujetadores hasta que haya nacido, pero ya puestos a tener que comprarme unos nuevos, así si hay suerte y no cambio mucho de talla me valdrán.

En las clases de preparación al parto hemos empezado ya con el tema de la lactancia, que da para mucho... y es una suerte contar con estas clases. Aun así da la sensación de que pueden surgir mil cosas en el momento y que es un tema tan amplio que es difícil de abarcar.

Bueno peque ¡a seguir engordando una semanita más, grandullón!

¿Embarazada y sexy?

Veo todas las revistas de artículos de bebés y temática del embarazo, y la verdad que no me siento para nada identificada con esas mujeres que salen en ellas.
Se les ve mujeres sexys, glamurosas y más radiantes que nunca. Taconazos altos, vestido perfecto, pelo radiante, rebosantes de vitalidad, piel luminosa y tripita de embarazada haciendo una bolita perfecta. La vitalidad que desprenden es envidiable.
Giro la mirada hacia mí y sólo veo una enorme barrigota abombada en el lugar que el peque ha decidido arrinconarse (nada sexy la verdad), con un ombligo hacia fuera. El pelo un poco espachurrado, y la piel con más granos y manchas que nunca, ojeras y marcas nuevas en la cara. Una mujer un poco achacosa, comiendo todo el día sin poder saciar su hambre, y que retiró los zapatos de tacón hace ya un par de meses. Ropa "normal" que le queda excesivamente ceñida en pecho y barriga y que pide a gritos un cambio de vestuario urgente, como diciendo "no sé si te has dado cuenta, pero tu ropa hace meses que no te vale y vas horrible".

Nunca he sido especialmente mirada con mi cuerpo ni con las modas. Reconozco que siempre me he visto estupenda sin maquillajes, ni tacones, y a gusto con un cuerpo bastante normal. Sin embargo, con este embarazo sí que es verdad que hay días en los que al verme en el espejo la imagen que me devuelve no es tan estupenda. No son todos los días, por supuesto, sólo unos pocos, y muchos otros me miro y me encanta la tripa y los cambios en mi cuerpo.

Son esos días en los que el espejo "no se porta bien" los que se echa de menos ese pensamiento de "porque yo lo valgo"...

embarazada y sexyUna mujer en el embarazo debería sentirse mejor que nunca, aceptar su cuerpo. Sobre todo en estos casos en los que el embarazo ha sido tan deseado y te encanta notar cómo crece la tripita y el peque, pero no siempre es así. En mi caso creo que hay varios motivos para ellos.

Es verdad, el escote que tengo ahora no lo he tenido nunca jamás... Pero claro... el invierno no ayuda a lucir nada de nada y el magnífico escote sólo ha servido para que la ropa quede aun más ajustada y descolocada. De cara al verano seguro que le encuentro un mejor encaje. Ahora bien, que justo ahí hayan salido todas las estrías del mundo, a pesar de los intentos de poner crema.

Respecto a la ropa, he de decir que ha sido un poco de pasotismo por mi parte. Últimamente voy hecha un auténtico desastre. Que me hayan permitido trabajar desde casa no ha ayudado demasiado a mi renovación de armario. Además, no le encontraba sentido a comprarme ropa nueva que voy a llevar sólo unos meses hasta que no entre el buen tiempo. Mientras quepa dentro de algún jersey y algún pantalón basta. No ha ayudado nada el sistema de tallas, que si ya era difícil antes ahora la complicación se multiplica ¿qué talla de sujetador llevaré?... pues ale, a probar mil sujetadores hasta que das con la talla, tras 3 ó 4 intentos fallidos con tallas que quedaban ridículamente pequeñas y te hacen sentir gorda y pechugona. Ahora que llega el calorcito sí que voy a renovar mi armario, con poquita ropa (tampoco quiero gastarme mucho, total son 3 meses), pero bien escogida. Me compré la semana pasada un par de vestiditos muy monos que estoy deseando estrenar.

El pelo siempre desaliñado. El secador me da un agobio tremendo, así que ha medio desaparecido de mi vida al tiempo que han entrado las greñas tremendas. Ya estoy bastante cansada como para tener que dedicar mucho tiempo a peinarme, así que ale, una cosa menos. Igual aprovecho antes de que entre el calor para hacerme un corte cortito cortito, que sea fresquito y no requiera demasiado esfuerzo.

Hay otros factores que influyen, como el factor sexo. Este hace que cualquier mujer se sienta deseada y super sexy en cualquier circunstancia. Pero claro, el embarazo en mi caso no ha colaborado nada. Sé que hay hombres a los que les parecen irresistibles sus mujeres cuando están embarazadas. Hay algo de sexy en las mujeres con tripita, poderosas y dadoras de vida como nunca antes lo han sido. No parece ser nuestro caso, desde luego. Tengo la gran suerte de que mimos y ternura para mí no faltan, pero de ahí a mucho más hay un buen trecho. Después de la segunda luna de miel y alta frecuencia para buscar al bebé, de repente parece que todo se detiene. El factor miedo a hacer daño al bebé, las molestias, el agotamiento, los malestares, la tripa que no sabes cómo poner,... todo influye y hace más difíciles las cosas en este aspecto.

Los comentarios de mucha gente tampoco ayudan nada. Frases del tipo "te estás poniendo tremenda", "vaya ombligo tienes, yo me pondría una tirita", "tienes la cara llena de manchas", "cámbiate de ropa, que eso te queda horrible", "a ver si el niño hereda tu nariz" ... el embarazo es un momento delicado como para hacer determinadas observaciones, aunque sea a una persona de confianza.

La intimidad y el pudor, se van completamente en esta etapa. Te sientes vulnerable, pequeñita, el amor propio se va desprendiendo en cada visita a los diferentes médicos. Respuestas bordes de algunos profesionales, miedos sin respuesta, tenerte semidesnuda y abierta de piernas mientras mucha gente entra y sale... el amor propio se va evaporando poco a poco con cada visita, y te sientes cada vez menos persona y más como un muñeco indefenso al que todo el mundo toca y manipula sin dar muchas explicaciones. El parto será el momento cumbre de estas sensaciones. El "pues todas las mujeres hemos pasado por eso y no sé por qué te quejas tanto" es la cima de una gran montaña de momentos violentos que minan nuestra autoestima.

Respecto al peso, entiendo que es recomendable no engordar demasiado, hay que llegar en forma al parto y además luego nos va a costar mucho perder esos kilos de más. Pero no llego a entender cuando esto va más allá de un simple "te has engordado un poco más de la cuenta" por parte de la matrona, y se convierte en una auténtica regañina como las que se hacen a los niños muy pequeños. La embarazada es una mujer adulta, y ninguna matrona debería adoptar ese tipo de actitud. En este sentido tengo suerte de que justo me hayan cambiado de matrón, y el nuevo se limite a hacer unos pocos chistes como advertencia y a darme consejos para no engordar tanto. No hubiera soportado que nadie me diera un rapapolvo como los que les han hecho a otras mujeres cercanas en ese momento.


Luego empiezas las clases de preparación al parto, conoces a muchas mujeres embarazadas reales, y te das cuenta de muchas cosas. Que esos estereotipos de mujer embarazada perfecta que aparecen en las revistas son eso, estereotipos de propaganda y marketing, más bien desfasados y bastante alejados de la realidad. Las mujeres normales, las que encuentras en la vida real, no son tan glamurosas y sexys pero encierran una fuerza increíble dentro de ellas. Están en un momento radiante de sus vidas, aunque eso no se muestre en su físico que se ha visto afectado por el torrente de hormonas y los achaques. Tienen muchas más curvas que las modelos de las revistas y esto les hace mucho más sexys. Se les ve cara de cansadas, porque pertenecen a un mundo real, con sus preocupaciones y sus días buenos y malos, mucho más allá de las sonrisas profident. No llevan tacones pero se sienten en la cima del mundo. Y ya no fardan de independientes como quizá lo eran hace unos meses, sino que van siempre acompañadas. Quieren compartir todos los momentos de esta etapa mágica.
Sí, es verdad, se sienten más vulnerables y con miedo, y no se reconocen en el espejo. Es por eso que necesitan a alguien a su lado que ya no diga eso de "te estás poniendo tremenda", sino que les recuerde lo fantástico de ese momento con un "estás preciosa, quiero estar a tu lado ahora más que nunca".

26 semanas de embarazo

¡Cómo pasan los días! Ya hemos llegado a las 26 semanas de embarazo.
Estas últimas semanas se me están haciendo bastante largas, parece que cuesta ir sumando días, porque cada vez veo más cerca el final (y eso que aun quedan muchas semanas por delante). Se supone que en esta semana el renacuajo pesa ya unos 875 gramos, y lo bueno es que a partir de ahora va a ir cogiendo peso muy rápidamente. Cada semana serán unos gramitos más y supondrá que cada vez será más seguro que si nace antes salga adelante sin problemas.

El peque se mueve muchísimo ya. He podido incluso grabar un vídeo de la barrigota en la que se aprecia cómo se mueve. Todavía es muy sutil, pero eso de que se vea a simple vista es guay. Ahora lo noto moverse muchas más veces al día, y cada vez más fuerte. También noto que ocupa mucho más espacio: a veces cuando se mueve lo noto a la vez en varios sitios bastante distantes entre sí, ocupa ya todo el espacio que tiene.

Yo sigo con mi medio dieta y mis andadas diarias de una hora... La curva larga de la glucosa salió en principio bien, pero tampoco para tirar cohetes (uno de los registros salió más alto de lo normal). El matrón me dijo que de momento sin problemas, pero que ya me lo miraría el gine cuando me tocara. En cuanto al peso, después de decirme el matrón que me estaba pasando, llevo ahora dos semanas que me he controlado bastante y me he engordado mucho menos. Es difícil controlarlo porque la báscula cada día dice una cosa, debe depender de los líquidos que haya retenido ese día, pero en general va bastante bien. Intento no comer hidratos rápidos, y que todos los hidratos de pan integral, cereales integrales, etc los meta por la mañana sólo. Muchos de los picoteos intento que sean fruta sólo, aunque luego me llega una oleada de hambre horrible y tengo que recurrir a huevos, lácteos, y lo que pille. Como nunca había tenido que hacer dieta la verdad es que al principio me está costando mucho, aunque no sea muy restrictiva, eso de no poder comer lo que quiera en el momento que quiera no lo llevo bien del todo, y menos con el hambre que me da últimamente. Tampoco quiero pasar hambre en ningún momento porque eso para el peque no es bueno, así que hay que buscar siempre un equilibrio más o menos estable...

Lo del ejercicio, después de la última clase de preparación al parto en la que nos estuvo contando un poco cómo va todo, cómo hay que empujar, lo que puede durar cada fase, ...etc., lo empiezo a ver fundamental. Hay que llegar a ese momento en la mejor forma posible para que el expulsivo dure lo menos posible y el bebé no sufra tanto. Así que ahora le encuentro mucho más sentido a andar cada día y estoy deseando empezar a nadar para fortalecer un poquito el resto del cuerpo que ahora anda medio pocho después de un primer trimestre y pico totalmente sedentario.

Por lo demás, me empiezo a notar algo más pesada. Hay días que me cuesta más caminar y me canso enseguida. Aunque aun no ha hecho demasiado calor ya empiezo a intuir los sofocos que voy a pasar dentro de un mes... He pasado ahora varias noches con un insomnio terrible, pudiendo dormir sólo 3 ó 4 horas cada día, pero por lo menos me puedo quedar en la cama el resto de la noche tranquilita y eso me descansa algo.

Y este fin de semana nos hemos dedicado a varias tareas que tenemos pendientes desde hace muchos meses y que teníamos que hacer antes de que nazca el peque. Hemos dado una capa de pintura más a la futura habitación del chiquitín, recogido los cacharros que teníamos por todas partes y hecho un par de apaños en la casa pendientes desde hace mucho.

También hemos empezado a hacer la selección de la ropita que va a heredar de sus primos. Nos han dejado una bolsa enorme con bodys, zapatitos, sacos, etc. Seguro que nos vienen fenomenal, así la lista de ropita que necesitamos se reduce bastante. Ahora nos falta lavarlo todo y dejarlo organizado por tamaños en su armario.

El nombre ya lo tenemos prácticamente decidido. Aun así hemos pensado en esperar unos días para ver si nos acaba de convencer antes de decírselo a nadie.

¡A seguir sumando días, que ya queda menos :D !

Segunda clase de preparación al parto: respiraciones (II) y pujos

Hoy hemos tenido la segunda clase de preparación al parto.

La semana pasada ya os conté cómo había ido la primera clase de preparación al parto, en la que estuvimos aprendiendo básicamente todas las respiraciones para pasar mejor las contracciones.

Hoy nos tocaba la continuación de esa clase, con una primera parte de respiraciones y luego una explicación sobre cómo tenemos que empujar cuando llegue el momento.

Después de repasar las respiraciones del otro día, hemos visto la respiración "de emergencia", una respiración que se supone que no tendremos que llegar a usar, pero que si empieza a doler mucho mucho y el anestesista se ha ido y no puede ponernos la epidural nos puede aliviar un poco. Además, reseca mucho la boca, y como en muchos casos no te dejan beber no es recomendable hacerla demasiado rato. Consiste en respirar por la boca muy rápido, justo en el momento más fuerte de la contracción, y el resto de la contracción como habíamos visto el día anterior.

Otra que hemos visto es para si se da el caso de que tengamos ganas de empujar pero aun no hayamos dilatado lo suficiente (y por lo tanto tengamos que aguantar las ganas). En ese caso lo mejor es coger aire y soltarlo por la boca muy despacito mientras sintamos las ganas de empujar, y el resto de la contracción como ya habíamos visto.
clase preparacion parto

Luego nos ha explicado cómo son los pujos, y varias cosas acerca de cómo transcurren las cosas el día del parto. Ya me voy haciendo a la idea de cuánto tiempo lleva cada cosa, de cuánta gente va a haber en la sala, de cómo va a estar el foco de luz y el calor que hará, casos en los que ponen goteros ... La verdad es que en mi hospital no parece que vayan a estar cuidando mucho que estemos a gusto ese día, pero al menos sí que hay varias cosas que me han parecido bastante bien: te dejan cambiar un poco de posición, si no es necesario todo el parto lo atiende la matrona y el ginecólogo sólo actúa si es necesario, tienen pelotas y otras cosas para el ratito de dilatar... Me voy haciendo un poco a la idea de cómo transcurrirá todo ese día si va bien la cosa, aun tengo que asimilar bastante todo esto.

Relacionadas: